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Revista Capital

DJ Nano: “Recuerdo de forma romántica y con mucho cariño los años 90” 

Por Raül G. Peinado

“Este año ha sido el mejor de las últimas dos décadas para la música electrónica” 

José Luis Garaña de los Cobos es empresario, DJ, locutor, productor y promotor. Mejor conocido como DJ Nano por su nombre artístico, fue el primer disc-jockey español en firmar con una multinacional. Ha actuado en las mejores salas y festivales, ha escrito un libro y tiene su propio show musical.  

Tras más de veinticinco años de exitosa carrera, y en plena etapa de consolidación de su espectáculo ‘Oro Viejo’, Capital analiza con DJ Nano la evolución de la industria musical y, concretamente, la evolución del género de la electrónica. 

¿Cómo ha evolucionado la industria de la música en estos últimos 25 años?

Lo que he visto ha sido un crecimiento muy grande dentro de la música electrónica; es lo que he vivido en primera persona. No hace muchos años, allá por los 80, la música electrónica no dejaba de ser música hecha para unos pocos, para un sector muy reducido que consumía simplemente en discotecas. Actualmente, la música electrónica se ha convertido en una súper industria que mueve millones y millones de personas, con grandísimos festivales y muchos eventos, y, también, porque es una música no solo de discoteca, sino que la podemos encontrar en el cine, en bandas sonoras o en las composiciones de los grandes grupos mainstream como Coldplay o Beyoncé. 

Debe de ser un mundo muy duro… 

Es complicado.  Yo te puedo hablar de mi caso y del de muchos compañeros que estamos de gira constantemente. Y no, no paro. Es verdad que hay momentos más duros que otros, pero, para que la gente se haga una idea, por ejemplo, durante este verano que acaba de terminar, en tres meses, he hecho 87 actuaciones en 87 ciudades distintas. Esto significa que hay días que tienes dos o tres actuaciones, en distintas ciudades y en horarios que son muy complicados. Pero bueno, esto tampoco deja de ser el reconocimiento y el premio al trabajo que haces durante todo el año.  

Al final, son muchas horas de grabación, muchas horas de generar diferentes proyectos, muchas horas de radio. Y, como en todos los trabajos, conlleva una preparación enorme. Las giras no paran: termina el verano y ahora empezamos las giras internacionales, con unos cambios de hora enormes, falta de sueño, etc. Se hace muy duro tanto física como mentalmente. 

¿Es difícil firmar un contrato con una multinacional de la música electrónica? 

Las compañías se fijan mucho en el talento, pero no deja de ser un negocio. No sabría qué responder. Yo cuando firmé, fue un logro, porque fui el primer artista de música electrónica que firmó con una multinacional. Aquello fue algo muy relevante, porque aún no se creía en los artistas de música electrónica. Es con la llegada de gente como David Guetta cuando se dan cuenta de la capacidad de negocio y de trabajo que conlleva ser artista de música electrónica.  

Si hablamos de aquel momento, pues sí, sí fue un paso importante para la industria de la electrónica. 

¿Hay mucha competencia entre los productores por hacerse un hueco? ¿Y entre los propios DJs? 

Claro, competencia hay como en todos los sectores. Yo llevo ya cerca de 30 años dedicándome a esto profesionalmente y con el paso de los años ha sido enorme la evolución, y también, por supuesto, la aparición de grandes artistas, que al final lo que desean es que su música llegue a todos los rincones. Por ello, es normal que al final haya una competencia enorme, aunque antes no era así. 

Ahora mismo creo que hay un montón de ‘artistazos’ de todo el mundo que efectivamente, luchan por hacerse un hueco en el sector. 

La música actual está evolucionando hacia el trap latino. ¿Es la electrónica un negocio rentable en la actualidad? 

 Yo creo que está más fuerte que nunca. Si hablamos de números -la asistencia de público a festivales-, creo que este año se han batido todos los récords. Si hablamos de España, sin duda ha sido el año con más número de festivales y más millones de personas las que han asistido. 

Y, si hablamos de lo que es la música en general, cada vez más, aunque es cierto que ha habido una pequeña variación del sonido musical con la llegada de la música urbana. El año pasado, casi todos los artistas estaban optando por un género más urbano, más latino, pero al final, todos están volviendo a la electrónica.  

Si hay que decir cuál es el mejor año para la electrónica en los últimos veinte, sin duda, este ha sido el mejor. 

Como empresario, ¿le preocupa la senda actual que está tomando el hipotético futuro Gobierno de España? 

Yo me preocupo de trabajar, que es lo único que he hecho desde hace treinta años. Hay cosas que me pueden gustar más o menos, pero al final, mi preocupación es que pueda seguir trabajando, seguir siendo una persona creativa. Aunque es cierto que todo tiene que ver y, que, según las decisiones que tomen nuestros gobernantes todo puede variar, pero lo que me preocupa ahora mismo, simplemente es poder seguir trabajando y hacerlo al ritmo que he seguido hasta ahora. 

¿Qué podemos esperar de un show como Oro Viejo

El año pasado cumplió veinte años. Se ha convertido en una auténtica barbaridad que mueve miles de personas a lo largo del año. Empezamos siendo una fiesta hace veintiún años hecha para discotecas, pero desde hace algunos años nos tuvimos que ir a grandes pabellones, a grandes estadios y, por lo tanto, con unas producciones enormes. 

Es una empresa en la cual trabajan un numero enorme de personas y que realiza unos espectáculos que, aunque principalmente el show es la música, se ha convertido en algo donde se puede ver un espectáculo que nada tiene que envidiar a un concierto de Beyoncé o cualquier otro show de rock-pop. 

Para que la gente se haga a la idea, el año pasado tuvimos más de 500 metros de pantalla de última generación; en el apartado tecnológico y digital estamos en la vanguardia absoluta.  

Tengo la suerte de que, con los años, he podido tener a mi lado a un equipo enorme y también unos socios muy grandes, como Live Nation España o Planet Events, que son algunas de las mayores empresas en lo que a generación de espectáculos se refiere. Esto permite que se puedan preparar esta clase de shows, lo que hace que miles de personas asistan cada año.  

Como DJ, actuar junto a Tiësto, Armin van Buuren o Avicii en lugares como el Ultra Music de Miami ha debido ser todo un privilegio. ¿Con qué gran momento se queda dentro de los escenarios? 

He tenido muchos y he podido actuar en algunos de los mejores festivales del mundo, pero has nombrado uno (Ultra Music) que es el festival por excelencia. Es el más importante en lo que a categoría se refiere para un artista de música electrónica y, tuve la suerte de ser el primer español que pinchó en el mainstage. Aquella primera vez fue un momento muy bonito, porque es una de las grandes cumbres con las que sueña cualquier artista, pero te puedo decir muchos más.  

Ya había estado en cuatro o cinco ediciones y fue en esa cuando me dieron la noticia de que tocaría en el escenario principal. Es algo icónico, quizá el momento más importante para un artista de música electrónica. 

La electrónica de los años 90 y principios de los 2000, con DJs como Gigi D´Agostino y discotecas como Pont Aeri fue una revolución. Musicalmente, ¿prefiere esa etapa o la de la última década con artistas como David Guetta, Martin Garrix o Swedish House Mafia? 

A la época de los 90 y principios de los 2000 le guardo un cariño enorme y un punto romántico espectacular, porque pude ser partícipe de aquel momento.  

Es verdad que todavía vivíamos en una época donde no era tan masivo, tan industrial. Ahora mismo, la música electrónica, con la llegada de nuevos artistas y las grandes empresas que han hecho posibles esos grandes shows, se diferencia de lo que había sido en esa primera etapa. 

En la actualidad, me fascina la música que podemos encontrar y la variedad de artistas. Y por supuesto, si hablamos del espectáculo, que es a lo que va muy ligada la música, no hay color. La parte romántica está muy bien, pero ver ahora mismo el nivel de espectáculo que ha alcanzado la música electrónica es una pasada y un orgullo, en mi caso por haber sido parte de él y haber podido aportar mi granito de arena.  

Por ello, diría que me quedo con el momento actual, aunque es cierto que miro de forma romántica y con mucho cariño a esos años 90.  

¿Ha perdido calidad en beneficio de los espectáculos que se dan en festivales masivos como Tomorrowland

Hay festivales de muchos tipos. Tomorrowland es el festival más grande del mundo, no solo de música electrónica. Es una barbaridad, aunque es verdad que puede que la música quede en un segundo plano y se le dé más importancia al show, cosa que, de todas formas, me parece maravillosa. 

Tomorrowland se ha convertido en el festival más grande del mundo porque es una experiencia única y, me parece genial, aunque también otros festivales como el propio Ultra Music de Miami, que quizá valora más al artista que al show. Hay opciones para todos los amantes de la música. 

Cuéntenos una anécdota divertida que haya vivido junto a algún DJ internacional en su carrera… 

He tenido un montón. Como la primera vez que hice una gira con David Guetta. Se quedaba a tu lado para ver cómo actuabas, cómo pinchabas y cómo iba a ser la persona que le iba acompañar. 

Graciosa, por ejemplo, cuando estaba con Fatboy Slim en un hotel. Es una persona a la que casi venero y considero mi ídolo. Estaba charlando con él, hablando de cosas del trabajo y de música. Mi hijo Travis, que tendría seis años, se puso a bailar delante de él diciendo “mira como bailo break dance”. Al final, pasamos de la charla y acabamos los tres bailando break dance. Fue un momento muy divertido. 

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