botica

Creatividad entre pinos, viñedos y campos de trigo de Matapozuelos El nombre de Matapozuelos no anima al marketing creativo. Campiña vallisoletana en estado puro. Campos de trigo, viñedos y un pinar que habla de pastoreo y trilla. La poderosa silueta de la iglesia de Santa María Magdalena funciona como un poderoso reclamo para los amantes de la alta gastronomía, porque un gran restaurante se esconde en esta localidad. La Botica es un negocio que lleva ya más de una década ofreciendo productos de la tierra y gastronomía tradicional sin tapujos. Varias generaciones de chefs consagrados a la comida castellana avalan un negocio familiar, surgido de la pura de devoción por el jamón ibérico, la morcilla y los escabeches, las carnes a la leña y boletus, todos ello productos locales y populares de una sencillez abrasadora, quizá nunca lo bastante bien ponderada. La familia De la Cruz trata la materia prima con una humildad impetuosa. Esto sólo lo puede hacer quien ha nacido aquí, quien conoce perfectamente el recetario y los ingredientes, o al menos quien lleva en la sangre satisfacer al cliente. Ambas condiciones se dan en La Botica, sólo así se explica uno la experiencia. Una que sólo puede salir de la tierra, del oficio y del talento. Lo de esta familia es un boom energético que ha acabado resultando trascendental para la comarca: Michelín se ha fijado en la labor de un padre y un hijo devotos de la cocina castellana y les ha recompensado con una u prestigiosa estrella. El local acompaña a la filosofía de sus platos: se trata de una antigua casa de labranza de finales del XIX, convenientemente restaurada según el folclore del lugar. Al fin y al cabo, estamos en pleno paisaje rural castellano, hogar del pino y centro productor de buen vino de Rueda. Puestos a repartir responsabilidad, los…