CECA

Las asociaciones bancarias AEB y CECA han tomado la decisión de emprender acciones legales contra el nuevo impuesto a la banca. Ambas entidades han presentado un recurso contencioso-administrativo contra la orden del Ministerio de Hacienda, la cual aprueba el modelo de autoliquidación y pago fraccionado del tributo. Esta acción se produce tras la publicación de la orden en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la semana pasada. Este movimiento sigue la línea de acciones previas de AEB y CECA, ya que anteriormente habían mostrado su intención de recurrir este nuevo impuesto. El recurso actual se suma al interpuesto en 2023 ante la Audiencia Nacional contra la orden ministerial del gravamen temporal que estuvo vigente entre 2023 y 2024. El nuevo tributo, aprobado a finales del pasado año, reemplaza al gravamen temporal y se aplicará por un periodo limitado de tres años: 2024, 2025 y 2026. La banca ha expresado su rechazo desde noviembre, cuando se aprobó el nuevo diseño del tributo, argumentando que tiene «graves efectos» para la financiación de familias y empresas, además de un impacto «negativo» para la inversión. Las asociaciones recalcan que estas medidas suponen un «perjuicio» para la economía en general. Asimismo, destacan que la banca española es la única en Europa sujeta a un impuesto de este tipo, lo que consideran una «merma competitiva» frente a sus homólogas europeas. El Banco Central Europeo (BCE) se pronunció en diciembre de 2024 en contra de este nuevo impuesto por sus «efectos adversos» El BCE advirtió que el impuesto podría «limitar la capacidad de las entidades de conceder crédito y contribuir potencialmente a unas condiciones menos favorables para los clientes de los préstamos y otros servicios». Además, podrían surgir «consecuencias imprevistas para la solvencia y la competitividad de las entidades de crédito». A estos comentarios se suman los…
El compromiso de las entidades con las zonas rurales es más fuerte que nunca En 2010 había en España 43.267 oficinas bancarias. En 2021 este número ha caído un  52%, hasta las 20.904 sucursales, según los datos de Statista. Una radiografía que, obviamente, es diferente en la España rural y en la urbana. En este sentido, la población en nuestro país ha aumentado un 17,3% en las últimas dos décadas, mientras que algunos pueblos han perdido un 20% de habitantes. El cierre de centros educativos o la ausencia de centros médicos son habituales en estas regiones en las que suele ocurrir que la sucursal bancaria es el último establecimiento en permanecer. La despoblación es, por tanto, un fenómeno demográfico especialmente intenso en España que está produciendo que los servicios tengan cada vez me- nos clientes, entre ellos  los  bancarios. Sin embargo, los bancos no han abandonado estas zonas y han continuado dando servicio, fieles a su compromiso con los territorios, ofreciéndolo de una manera distinta. En este sentido, las entidades CECA (CaixaBank, Kutxabank y Cajasur Banco, Abanca, Unicaja Banco, Ibercaja Banco, Caixa Ontinyent, Colonya Pollença y Cecabank), cuentan con iniciativas desde hace años para garantizar el acceso a servicios básicos, como la retirada de efectivo, la domiciliación de recibos o la realización de un ingreso. Las oficinas móviles son un ejemplo de esta permanencia de vocación de servicio, pero no la única. La reducción de sucursales bancarias forma parte de la gran transformación que  está  viviendo  el  sector  bancario, en línea con lo que está ocurriendo en otras industrias.  No obstante,  a  pesar de esta dinámica,  España  sigue  siendo el segundo país con más oficinas por habitantes de la eurozona (únicamente por detrás de Francia), con casi 5 oficinas por cada 10.000 habitantes (a diciembre de 2020), frente a una media de…