madera

Este martes, 14 de octubre, se han implementado nuevos aranceles mínimos del 10% en Estados Unidos sobre las importaciones globales de madera y mobiliario fabricado en este material. Anunciados a finales de septiembre por el presidente Donald Trump, estos gravámenes incluyen un 10% sobre todas las importaciones de madera aserrada y blanda, además de un significativo 25% sobre ciertos muebles de cocina y baño. Impacto de los gravámenes en la industria del mueble La orden de Trump también contempla incrementos futuros de estos aranceles, estableciendo un tipo del 30% para productos de madera tapizados y del 50% para armarios de cocina y muebles de baño, a partir del 1 de enero de 2026. Esta medida busca proteger la industria nacional frente a importaciones que podrían representar una amenaza. Los gravámenes continuarán vigentes, excepto para los países con los que Estados Unidos alcance un acuerdo que aborde la amenaza de menoscabo a la seguridad nacional que representan las importaciones de productos de madera. El presidente destacó que estos aranceles se suman a cualquier otro derecho, impuesto, tasa o cargo aplicable a las importaciones de productos de madera. Esta política refuerza la postura proteccionista del gobierno estadounidense y podría desencadenar reacciones en los mercados internacionales, afectando las relaciones comerciales y el flujo de materiales.
Los bosques amazónicos probablemente no proporcionarán suficiente madera para satisfacer la demanda actual a largo plazo, incluso con prácticas de talas selectivas. Esta región se extiende por nueve países (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Guayana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela), lo que dificultad su gestión concertada de los recursos madereros. Así lo sugiere un nuevo estudio dirigido por el Observatorio de Bosques Tropicales Gestionados (TmFO, por sus siglas en inglés) y publicado en la revista 'Environmental Research Letters'. Camille Piponiot, de la Universidad de Guayana Francesa y autora principal del estudio, apunta que alrededor de un 20% del área total del bosque de la cuenca del Amazonas se utiliza para la producción de madera, lo que se hace generalmente mediante la tala selectiva de unos pocos árboles por hectárea, seguido de un nuevo crecimiento de los árboles. "La tala selectiva proporciona ingresos y empleo, y permite que el bosque retenga la mayor parte de las reservas de carbono y la biodiversidad de los bosques antiguos. Sin embargo, con la extracción de 30 millones de metros cúbicos de troncos de los 108 millones de hectáreas de bosques de producción natural de la Amazonía cada año, decisiones sobre el manejo de estos bosques de producción son de gran importancia", añade. Bruno Hérault, del Centro Francés de Investigación Agrícola para el Desarrollo Internacional (Cirad, en francés), indica que "muchos países amazónicos han aprobado regulaciones sobre las intensidades de registro máximas y los intervalos de tiempo mínimos entre las talas para evitar el agotamiento de las existencias de madera". "Pero estas regulaciones nacionales son insuficientes. Por lo general, el tiempo mínimo que se supone que se recuperan las existencias de madera a los niveles previos a la cosecha es de 20 a 35 años, a pesar de la evidencia sustancial de que, sin fuertes…