PlayStation

Cuando Sony lanzó la PlayStation 5 en 2020 lo hizo con una estrategia clara: mantener precios competitivos para conquistar a millones de jugadores en la transición a la nueva generación de consolas. Durante varios años la compañía resistió las presiones inflacionarias, la escasez de chips y las tensiones en las cadenas de suministro globales. Sin embargo, en agosto de 2025 la historia ha dado un giro. Los consumidores estadounidenses se han despertado con una noticia inesperada: las tres versiones de la PS5, desde el modelo digital hasta la edición premium, suben de precio en Estados Unidos. La explicación se encuentra en un factor externo a Sony: un nuevo paquete de aranceles aprobado por Washington que afecta directamente a las importaciones de productos tecnológicos fabricados en Asia. Un arancel funciona como un impuesto oculto. No aparece desglosado en la etiqueta ni se percibe como una carga directa, pero su efecto es inmediato en el precio final que paga el consumidor. Al encarecer la entrada de un producto extranjero, se busca proteger la industria nacional y reducir la dependencia del exterior. En teoría, este tipo de medidas pretende fomentar la producción local. En la práctica, y al menos a corto plazo, los costes adicionales se trasladan al cliente. Así, quienes compren una consola en Estados Unidos a partir de ahora no recibirán un modelo más avanzado ni con mejoras técnicas: simplemente pagarán más por el mismo producto. Este episodio no es aislado. Durante los últimos años las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China, así como con otros países asiáticos, se han tensado en sucesivas rondas de guerras arancelarias. En el pasado ya se observaron subidas en el precio de teléfonos, ordenadores portátiles y componentes electrónicos. La PS5 es, en ese sentido, un caso emblemático que ilustra cómo un conflicto político y…
La realidad virtual es la mayor innovación que va a llegar este año. Nunca habíamos tenido algo igual. "Soy un fanático de su potencial. Para los videojuegos y para todo", admite Ignacio Pérez Dolset, copresidente del Grupo Zed y uno de los principales expertos de España en videojuegos. Reconoce que "es una revolución tan brutal que puede ocurrir o no. Pero sin duda es la forma más parecida de vivir un evento como si estuvieras allí. Va a cambiar la forma de ver la televisión, de asistir a espectáculos deportivos, etc". Tras la llegada de las consolas, los ocho bits y la PlayStation fueron saltos generacionales impactantes. La evolución de la PlayStation 1 a la 4 ha coincidido en el tiempo con innovaciones un poco más revolucionarias, como la Wii de Nintendo o Kinect, de Microsoft. "Pero la auténtica revolución, el auténtico cambio a una nueva era, como lo fue del mudo al sonoro, del blanco al negro o del 2D al 3D, es la realidad virtual", afirma Pérez Dolset. "No sé cómo de fuerte va a arrancar, pero es imparable. Va a cambiar el mundo", dice. "Ver un espectáculo deportivo en realidad virtual no es un cambio de 1 a 1,5; es como de 1 a 7", añade este experto. Aún así, admite que hay asuntos que resolver, como evitar los problemas con los mareos. Respecto a otros asuntos, estima que adaptarse a las gafas costará, pero los usuarios lo harán, y que el precio no será una barrera. Dolset prevé una “batalla divertida” entre PlayStation, Oculus y quien se apunte a intentar sacar tajada del negocio de la realidad virtual. “En los próximos meses se empezará a oir hablar con mucha fuerza de nuestro dispositivo”, anuncia Cristina Infante, responsable de Hardware de PlayStation en España. “Hasta ahora no…