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La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) ha alertado sobre el impacto que la crisis arancelaria iniciada por Estados Unidos (EE.UU.) podría tener en España, estimando que aproximadamente 200.000 autónomos se verán perjudicados de manera directa. La organización señala que los sectores más afectados incluyen la agricultura, transporte, industria manufacturera, construcción y actividades profesionales científicas y técnicas. UPTA critica que el real decreto ley de medidas urgentes presentado para abordar la crisis no mencione de forma específica al colectivo autónomo. Esto deja a estos trabajadores ante «graves» retos económicos, ya que carecen de los recursos necesarios para afrontar la situación. “Las grandes empresas pueden contar con recursos y mecanismos de apoyo, pero los autónomos, en su mayoría personas físicas, que dependen de su actividad diaria, se encuentran sin medidas directas para mitigar los efectos adversos de los aranceles” Es fundamental que las medidas complementarias, que ya están a disposición de las grandes empresas, se trasladen también al colectivo de autónomos En respuesta a esta situación, UPTA ha solicitado la exoneración de las cotizaciones a la seguridad social para los autónomos afectados, la implementación de un cese de actividad extraordinario, así como la posibilidad de redirigir sus negocios hacia nuevos mercados de exportación. También han hecho hincapié en la necesidad de acceder a líneas de financiación para enfrentar los retos que se presentan. El presidente de UPTA, Eduardo Abad, ha enfatizado que las ayudas deben dirigirse exclusivamente a aquellos autónomos o empresas que se vean afectados directa o indirectamente por la crisis arancelaria, poniendo de manifiesto la urgencia de estas medidas para salvaguardar la sostenibilidad económica del colectivo.
Lorenzo Amor (ATA) y Eduardo Abad (UPTA) cuentan a Capital sus propuestas para aliviar la delicada situación de los autónomos españoles Los últimos datos de afiliación al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) arrojan luces y sombras que las asociaciones más representativas observan con cautela. Desde ATA se habla de crecimiento en marzo con respecto a febrero, si bien el global arroja una cifra menor interanual. Esto es, hay 1.300 autónomos menos que el año pasado, aunque 11.185 más que en febrero. Por su parte, en UPTA destacan que el empleo está yendo bien en el arranque del año y, de hecho, esperan que esa sea la senda por la que discurra 2023. Con todo, ambas asociaciones son conscientes de los retos a los que se enfrenta el trabajo por cuenta propia. Así lo han explicado los presidentes de las dos organizaciones a Capital, quienes también han compartido sus propuestas. Lorenzo Amor (ATA) destaca que una de las prioridades de las Administraciones debe ser ayudar a innovar, de forma que se cree una red de autónomos más competitiva y resiliente. Algo similar dice Eduardo Abad, de UPTA, quien pone el foco en la "calidad" de los autónomos y no tanto en la cantidad. De hecho, pone un ejemplo. Por un lado, están los emprendedores que se lanzan a ser autónomos como último recurso, capitalizan su prestación de desempleo y la dedican a crear su propio negocio. En este caso, se crea un proyecto, una idea que deben demostrar al SEPE para acceder al pago del resto de su prestación de desempleo. De entre los negocios que nacen de esta forma, tan solo el 20% se ve obligado a cerrar antes del segundo año. Por el contrario, existe la posibilidad de acogerse a la tarifa plana, una cuota bonificada para poder…