domingo 24 • octubre 2021
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Too Good To Go desata la batalla contra el desperdicio de comida

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Comer. Sólo leer esta palabra a mucha gente le puede abrir el apetito. No obstante, esta acción tan primaria del ser humano también puede traer consigo determinadas acciones irresponsables que no tienen en cuenta, por ejemplo, la situación de inanición por la que millones de personas mueren anualmente en el planeta o la sucesión de una cadena que perjudica al medio ambiente. Hablamos del desperdicio alimentario, una realidad que cada año equivale a 1.600 toneladas de comida desperdiciada, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Unos datos que dan que pensar y ante la que han surgido recientemente iniciativas para lograr que esta cifra baje casi sin darnos cuenta.

En este punto entra en juego Too Good To Go, un movimiento europeo surgido en Dinamarca en el año 2016 que, desde 2018, está presente en España con el objetivo de combatir esta situación. Pero, ¿realmente somos cada vez más conscientes de la necesidad de no desperdiciar comida? “Sí, sin duda, creo que nuestra app es una prueba de que es posible no desperdiciar y que las personas cada vez están utilizando este tipo de soluciones”, explica a Capital Madalena Rugeroni, directora general de Too Good To Go en España y Portugal, quien ha visto cómo en cuestión de tres años en nuestro país ya hay “más de dos millones de personas” que “salvan comida”.

Porque de eso va Too Good To Go, de conectar con alguno de los 6.000 restaurantes, supermercados o tiendas de alimentación colaboradoras con esta aplicación y adquirir por un mínimo precio de entre tres y cinco euros parte del excedente –lo llaman packs– que tienen ese día. El objetivo: lograr que esa comida no termine en la basura.

“Nuestra misión es trabajar con cualquier tipo de comercio que tenga desperdicio alimentario: grandes cadenas como Carrefour o Alcampo, hoteleras como Accor, grupos de restauración como Muerde la pasta y también otros muchos comercios independientes mucho más pequeños”, explica Rugeroni sobre el perfil de un tipo de comercio que realmente es global. Cualquiera puede adherirse a esta aplicación, aunque con un coste.

“Cobramos por cada pack una comisión del 20-30%”

“Nosotros cobramos por cada pack salvado una pequeña comisión al establecimiento que está entre el 20% y el 30% del valor del pack sorpresa que tenemos”, destaca la directora general de Too Good To Go en España y Portugal, antes de reconocer que, en el punto en el que se encuentra la empresa, todavía no recibe beneficios por ello. “Todo lo que conseguimos lo estamos reinvirtiendo ahora mismo para hacer crecer la app y para la concienciación que creemos que hay que hacer en varios mercados”, señala Rugeroni, quien insiste en que “los comercios no tienen ningún tipo de compromiso y no se les cobra con antelación”. De hecho, “nosotros les pagamos a ellos por los valores y luego les retiramos esa pequeña comisión, pero, si no venden nada, no tienen que pagar”.

Esta filosofía ha llevado a Too Good To Go a lograr en cinco años una “evolución tremenda”. Porque de aquella idea surgida durante una comida de amigos daneses, en la que vieron a los camareros del local tirar a la basura la comida que había sobrado, a los casi 60 millones de comida salvadas desde entonces, hay un largo camino. “El crecimiento ha sido imparable”, confiesa Rugeroni sobre esta app que ya cuenta con 30 millones de usuarios en todo el mundo, más de 66.000 establecimientos asociados y que, tras operar en 14 países europeos, ha dado recientemente el salto al mercado estadounidense.

El público, de lo más variado. Rugeroni lo explica: “No es solo para las personas más ambientalistas, es para todo el que quiera. Normalmente, nuestros clientes suelen ser más mujeres que hombres, y entre 25 y 45 años, pero la realidad es que cada vez vemos más personas de todas las edades y no hay un perfil específico para nuestra aplicación”.

Además, señala ésta, este movimiento no sólo busca reducir y acabar con el desperdicio alimentario, también quiere concienciar desde la escuela sobre esta necesidad. “Este pasado 2020 nos enfocamos en la parte de comunicación y marketing de campañas de concienciación para que las personas entiendan mejor el problema del desperdicio de alimento, porque en muchos casos vemos que no hay una concienciación real de la dimensión de este problema”, apunta Rugeroni.

7,7 millones de toneladas de comida a la basura

En España 7,7 millones toneladas de comida se tiran todos los años y somos el séptimo país de Europa que más comida tira, así que hay un montón de iniciativas por hacer para paliar esto”, afirma. Aunque, ¿es más una concienciación educacional o, al mismo tiempo, política? “Un poco las dos, pero la educación tiene un papel importantísimo”, destaca Rugeroni, para cuyo 2020 tuvo como objetivo “trabajar con al menos 500 escuelas a las que les aportamos material para trabajar en este sentido y dar más visibilidad al desperdicio alimentario”. Porque “se debe hacer lo más temprano posible”.

La otra pata de la balanza se encuentra en el lado político. Entre las metas marcadas por esta aplicación destaca lograr que cinco países regulen este aspecto legislativamente. No obstante, la pandemia del coronavirus no les ha puesto tan fácil esta comunicación. “En algunos mercados ya hemos empezado a hacer algún tipo de campaña e intentar tender la mano a los gobiernos, pero en España todavía estamos en ello”, afirma, en referencia al equipo que están montando actualmente “para tener un poco más de fuerza” en la consecución de esta meta marcada para 2021. Aunque no es la única.

“Queremos expandirnos por todo el país. Estamos en varias ciudades principales, pero queremos ampliar nuestra ratio a aquellos pueblos más pequeños y añadir cada vez más establecimientos, bien sean independientes o grandes cadenas con las que tenemos más impacto, así como ver crecer nuestra comunidad de usuarios para salvar cada vez más comida”. Lo logren con exactitud o no, el movimiento contra el desperdicio alimentario ya ha comenzado.

 

Esta es una de las entrevistas que encontrarás en el número de febrero de la Revista Capital, ya disponible en tu kiosco o en Zinio.

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