lunes 25 • octubre 2021
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Manuel García-Sañudo (Arquimea): “La sostenibilidad es una fuente de inspiración para la innovación”

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Innovar es soñar y crecer. Transformarse, crear valor. Analizar los problemas actuales -y futuros- y buscarles una solución. La innovación es desarrollo e inversión, y también riesgo e ilusión. Como apuesta empresarial y como proyecto de país. Los rankings sitúan a España en la posición número 14 a nivel europeo, 30 a nivel mundial. Muy por debajo de nuestro potencial.

Capital analiza el ecosistema innovador de España y las claves para potenciarlo con Manuel García-Sañudo, ingeniero de minas y consejero delegado (CEO) de Grupo Arquimea y de su filial, Kaudal. La receta para el éxito de un proyecto, hoy, va mucho más allá de que sea rentable. En un entorno como el actual, las empresas buscan dejar huella para la posteridad. El futuro es ahora.

La innovación es un concepto tan amplio que cuesta acotarlo. Desde el punto de vista del inversor, ¿cuál es el factor clave que permite discernir qué proyecto es atractivo y cuál no?

El concepto de inversor ha cambiado mucho. Antes regía el binomio rentabilidad-riesgo, pero, cada vez más, los inversores buscan también que sus inversiones contribuyan a generar un impacto social, medioambiental y económicamente positivo en su entorno. Y las próximas generaciones van a estar mucho más sensibilizadas con todo esto. Nosotros somos inmigrantes en esta generación de la sostenibilidad, pero ellos son nativos.

¿La sensibilización es real entre los inversores?

La sensibilización es real y existe a nivel social. Colectivos especialmente sensibilizados, grupos de presión o medios de comunicación consiguen sensibilizar al resto de la sociedad y, por extensión, a las empresas. Las propias compañías participan de esta sensibilización y la trasladan a los grupos inversores.

¿Qué sectores son los más activos en innovación en 2021?

En 2021, la innovación está activa en todos los sectores. Todos están viendo que es una necesidad de supervivencia. Hoy, quien no innova, se queda atrás, y debemos mantener esa innovación de manera constante. Lo que ha cambiado es la velocidad, que se ha acelerado muchísimo. Durante la generación de nuestros padres también había innovación, y vivían con ella y con lo que aportaba durante decenas de años. Ahora se va solapando una innovación con otra, y forma parte del día a día. Es la única manera de sobrevivir en un mundo tan cambiante y acelerado, y ya no solo en los sectores tradicionalmente innovadores, como el sector de las telecomunicaciones o el sector industrial. En otros sectores como el primario, por ejemplo, la sostenibilidad es una fuente de inspiración para la innovación. Es un momento maravilloso para la “materia gris”.

¿Qué impacto ha tenido la pandemia en los proyectos de innovación?

El impacto ha sido muy fuerte, y ha puesto de relevancia que innovar en   ciencia y tecnología es una fuente de soluciones y tiene que formar parte de nuestras vidas como un activo. Tener la capacidad de aportar nuevas soluciones a través de la ciencia y la tecnología nos permite poder afrontar y resolver los problemas actuales y del futuro. La ciencia y la tecnología no están alejadas de la sociedad, como a veces podemos pensar, sino que están muy centradas en buscar soluciones concretas a problemas reales, Y tenemos que ser conscientes de que otro tipo de amenazas, no solo sanitarias, pueden venir y debemos anticiparnos a ellas para que nos pille preparados. Esa es la labor de hoy. En España tenemos que promover mucho más la ciencia y la tecnología para poder contar con las tecnologías necesarias que nos permitan afrontar los retos que están por venir.

Las pymes representan más del 99% del tejido empresarial, y es un segmento prácticamente “condenado” a innovar para crecer. ¿Cree que tienen suficiente respaldo inversor?

Yo creo que no, por ambas partes. Creo que hace falta valentía por parte de los empresarios, deben convencerse de que la innovación va a ser parte fundamental de su futuro. Las empresas saben que tienen que innovar, pero no siempre tienen los recursos para hacerlo. Tenemos que sumar esfuerzos entre el sector público y el sector privado para impulsar esa innovación. Debemos también ser innovadores en esto.

El mecenazgo tecnológico, una de las especialidades de Kaudal, se posiciona como una de las herramientas más útiles para el desarrollo de proyectos innovadores. ¿En qué consiste este proceso?

La I+D está bonificada. Es una actividad tan sumamente interesante para todos los estados, a nivel mundial, que casi todos los gobiernos fomentan la inversión en este segmento con instrumentos fiscales. Las empresas pueden aprovechar un descuento fiscal cuando tienen unos beneficios y pagan una serie de impuestos que se puede desgravar. El problema es que muchas de las empresas que hacen I+D+i no están en el grupo anteriormente descrito, ni mucho menos. El mecenazgo tecnológico lo que hace es coger estas deducciones o desgravaciones fiscales y transferirlas a un inversor que está dispuesto a invertir en el proyecto, a la vez que aprovecha esas deducciones. A cambio a la empresa le llega la liquidez para poder emprender y sacar del cajón aquel proyecto que, de otra forma, no podría salir adelante.

¿Este mecanismo cubre todos los costes del proyecto?

No cubre el 100% de los costes, el emprendedor siempre va a tener que poner algo. Por cada euro que pone el mecenas, la empresa siempre va a tener que poner otro. Pero sí es fundamental para dar ese empujón para que las cosas comiencen a suceder. Además, el mecenazgo tecnológico tiene un efecto multiplicador y funciona muy bien. Incentiva, además, la diversificación de modelos de negocio, ya que estimula la inversión en actividades alternativas.

¿Qué perfil tienen los mecenas tecnológicos?

Son empresarios y empresas que están concienciados en la necesidad de destinar parte de sus beneficios al sector de la I+D+i. Buscan respaldar proyectos innovadores, que vayan a dejar una huella en la sociedad, y lo hacen a través de otras empresas más pequeñas que tienen proyectos de impacto social. El gran reto de este país es sacar la gran cantidad de ideas que hay en los cajones, hacerlas realidad. El mecenazgo no implica endeudamiento, no requiere de las empresas de I+D +i hipotecar o vender la compañía a un socio antes incluso de que nazca. Hay proyectos sorprendentes y verdaderamente brillantes que necesitan socios tecnológicos e inversores que los lleven al siguiente nivel.

¿Se puede cambiar el mundo sin innovación?

La irrupción de la tecnología ha cambiado el mundo. La electricidad, las telecomunicaciones, internet, los teléfonos móviles… han cambiado nuestras vidas, y a una velocidad de vértigo. Mis hijos han vivido ya cuatro tipos de teléfonos distintos, y no sé los que les quedarán por ver. Ese es el mundo en el que vivimos hoy. Hoy, todo el mundo puede plantearse desarrollar algo completamente innovador y disruptivo.

¿Qué posición ocupa España a nivel de innovación y cuál le debería corresponder?

España debe dar pasos para ponerse al día. A nivel europeo, ocupamos la posición número 14, y eso no se corresponde con el nivel de talento, de capacidad y de desarrollo que merecemos y que deberíamos ocupar. Hace falta dedicar más recursos e intención, quitar trabas a todo el sector que quiera hacer I+D. Ocupamos la posición 30 a nivel mundial, con una inversión que representa el 1,25% de nuestro PIB, y el objetivo marcado a nivel europeo es el 3%. Invertir en I+D+I es una inversión de país, y deberíamos ocupar una posición de liderazgo en muchos sectores. Todo influye para que una compañía salga hacia delante, y yo analizaría detenidamente la inversión en una empresa que no invirtiera al menos un 5% de su presupuesto en I+D+i.

“Proteger la innovación nos ha permitido duplicar nuestro tamaño en los últimos años”

Grupo Arquimea desde dentro

¿Cuál es la estrategia de crecimiento del grupo Arquimea?

Arquimea nació innovando, nosotros decimos que lo llevamos en nuestro ADN. La innovación es intrínseca a nuestro modelo de negocio y la protegemos, Llevamos cuatro años creciendo. Prácticamente hemos duplicado el tamaño de la compañía en los últimos años. Nuestro crecimiento se ha basado en el desarrollo de tecnologías innovadoras que nos ha permitido ofrecer soluciones concretas a nuestros clientes para resolver sus problemas y ampliar nuestros sectores de actividad. La diversificación de nuestras actividades nos ha permitido afrontar la crisis y mantener este crecimiento en el 2020. Hemos abierto ventanas comerciales en todo el mundo, en Estados Unidos, Alemania, Sudeste asiático, que nos permiten estar más cerca de nuestros clientes.

¿Cómo llevan la innovación al mercado?

Cuando los equipos de ingeniería o innovación desarrollan un nuevo producto, y ese producto tiene aceptación en el mercado, el mercado es el que empieza a mandar. Los equipos comienzan a trabajan entonces en la adaptación de ese producto a las nuevas necesidades del mercado. Los ingenieros terminan dándole vueltas al mismo problema, y dejan de pensar en los problemas del futuro. Nosotros, para evitar que esto dejara la innovación en segundo lugar, decidimos sacar todos los departamentos de I+D de las empresas del grupo -espacio, aeronáutica, industrial…- y los ubicamos en nuestro Centro de Investigaciones Avanzadas.

¿Cuál es el objetivo de este Centro de Investigaciones Avanzadas?

Los profesionales de este Centro dedican todo su tiempo a desarrollar tecnologías, hacen “scouting” de todo lo que se está moviendo en el mundo, tecnologías y tendencias, y escogen aquellas en las que podemos aportar algo, y que luego trasladaremos a nuestros negocios.

¿Cómo es el trato con el cliente?

Estamos muy orientados al servicio al cliente, con una caja de herramientas compuesta por un montón de tecnologías que solucionan problemas. La última fase que nos permite decidir entre un montón de tecnologías la hacemos dentro del negocio. Hay unos ciclos de realimentación, entre lo que piden los clientes o la sociedad y la tecnología que necesitamos desarrollar. Hay una serie de conversaciones de carácter técnico que se producen de forma recurrente.

¿Y la rama financiera y de gestión?

Es la tercera pata, el control de la inversión y de los proyectos de capital. Nosotros no somos infalibles, desarrollamos muchas cosas y luego no sirven, pero identificamos los errores muy rápido y nos centramos en nuevos proyectos de inmediato. Por cada solución mediocre que se da, se pierde la capacidad de ofrecer y desarrollar una solución brillante.

¿Cómo se gestiona el talento en el área de innovación?

En nuestro negocio, es prácticamente obligatoria una apuesta decidida por el talento. Nos traemos a los investigadores y a todo tipo de profesionales estén donde estén, para que se vengan a trabajar con nosotros y a desarrollar proyectos innovadores. Les damos un grado de libertad y de autonomía muy difícil de encontrar en otras industrias.

Kaudal anunció antes de verano que canalizaría inversiones por valor de 200 millones de euros a proyectos de I+D+i. ¿Qué previsiones maneja la compañía en su Business Plan para los próximos años?

Hemos impulsado inversiones muy importantes en salud y bienestar, industria, IA, microplásticos… Todos los proyectos que hemos escogido, los hemos financiado. Para nosotros, el compromiso es doble. Con la empresa de I+D, una vez que aceptamos el proyecto, nos comprometemos a encontrar un inversor. Y, a la inversa, si un inversor acude a nosotros, nos comprometemos a encontrar un proyecto de I+D.

El grupo Arquimea está muy diversificado a nivel sectorial. ¿Hay algún negocio emergente que no esté actualmente en su cartera de proyectos y que debería estar?

Somos conscientes y sabemos los recursos que tenemos, buscamos oportunidades de nicho en las que podemos competir. Si no estamos, es porque no hemos visto que la innovación propuesta tenga recorrido. Nos equivocamos muchas veces, pero mientras los demás no se equivocan nunca, nosotros hemos hecho otras diez cosas.

¿Qué recomendaciones podría hacer a aquellos empresarios y directivos que estén planificando el desarrollo de proyectos de innovación?

La consultoría tecnológica es un nicho que todavía no está muy desarrollado.  Cuando se nos acercan los clientes, siempre les recomendamos un ejercicio que denominamos “look forward and reason back”. Básicamente, se resume en mirar el sector en el que operas y pensar cómo va a estar dentro de tres años. Tenemos que imaginar cómo cambiaría el sector en el futuro con la irrupción a gran escala de una tecnología. Eso lo puedes hacer con cuatro o cinco tecnologías que están empezado a crecer en el sector, y ello obliga a decidir la apuesta de la empresa. Con la pandemia, les pasó a las universidades, por ejemplo, con la revolución de la enseñanza on-line. La clave es mirar el futuro y reaccionar de forma anticipada. Hoy, no hay empresa de logística que no esté apostando por vehículos sin conductor, ni empresa de transportes que vea la energía eléctrica como alternativa para el transporte de mercancías. Imaginar el futuro es la mejor forma de innovar.

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