sábado 27 • noviembre 2021

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Cookies y ciberseguridad: aceptar o no unas condiciones con mucha letra pequeña

Sergio Maldonado, CEO de Privacy Cloud: “Solo Chrome acepta cookies de terceras partes y es muy críptico lo que sucede a efectos de datos”

Aceptar todas las cookies o rechazarlas, he ahí la cuestión. Así podría arrancar una novela sobre los misterios intrínsecos de lo que acuerdan los usuarios cuando deciden entrar en una página web y dar el visto bueno para que la misma almacene sus datos con según qué objetivos. El problema es que estos no tienen por qué ser positivos y el hecho de que sean vendidos a terceros no sería un caso aislado. Por eso la prevención y el conocimiento sobre las llamadas galletas se predispone esencial para poder evitar esta situación.

De esto el equipo de Privacy Cloud sabe mucho. Por eso, Capital ha contactado con Sergio Maldonado, CEO de la compañía, para conocer más de cerca qué es a lo que se enfrenta el usuario de internet a la hora de aceptar estas “galletas”.

Sergio Maldonado, CEO de Privacy Cloud

¿Somos conscientes realmente de lo que aceptamos en internet?

No, claro que no. Primero porque, aunque intentáramos ser conscientes, es muy críptico lo que sucede a efectos de cookies. Por eso el consentimiento no puede ser válido. Hay cadenas casi infinitas de prestadores de datos donde ni siquiera entre ellos conocen bien ni saben qué hacen. ¿Cómo va a entenderlo el consumidor si el propio medio que quiere que aceptes no sabe lo que tiene detrás?

¿Hasta qué punto podemos rechazar las famosas cookies?

Hasta ahora las herramientas deberían haber sido legales, es decir, el dispositivo de consentimiento debería haber podido rechazarlo de forma efectiva. Pero sólo recientemente y muy tímidamente se han podido empezar a rechazar cookies de terceras partes de programática conductual. Esto es algo muy reciente y que ocurre en muy pocos sitios.

El mecanismo más directo debería ser que no pase de la propia voluntad de quien te fía el consentimiento. Entonces, al final han sido los propios navegadores web los que han empezado por defecto a rechazar las cookies de terceras partes. Es decir, Firefox o Safari ya lo han hecho. Ahora, si lo piensas, sólo Chrome, que ocupa el 64% del tráfico entre móvil y escritorio, acepta cookies de terceras partes. Y eso que dijo que las iba a jubilar, pero lo que estaba previsto para diciembre de este año ha tenido una moratoria hasta diciembre de 2022.

¿Qué permitimos a la hora de aceptarlas?

Lo más complicado de todo es poder saber cómo lo que aceptas va a afectar a tus decisiones futuras. Ahora mismo aceptamos muchas cosas con conciencia, pero todavía cuesta entender las implicaciones de un perfil tuyo al lado de los contenidos que consumes. Tu identidad es la misma a partir de las cosas que hagas en el móvil, en los juegos, en la televisión conectada… por eso crear un perfil parece muy inocente, pero no lo es.

Actualmente hay entornos de IP brokers en los que se venden 3.000 atributos por persona. Y esto mañana puede ser tu seguro de vida o el de tus hijos. Incluso hay gente que comparte su ADN. Son cosas muy delicadas. ¿Qué un perfil nos puede personalizar la publicidad? Suena fantástico, la cosa es cómo con ese perfil has perdido el control de tus datos.

¿Cómo podemos entonces mejorar la privacidad en internet?

De muchas maneras. Hay que entender que cuando se está en un espacio digital, hay un viaje de ida y vuelta de datos. Si tú aportas datos, todo deja una plaza. Lo importante es asegurarnos de que esa plaza no está atada nuestra identidad. Si tienes diferentes perfiles para diferentes cosas es una opción. Tener trabajo y familia separado es práctico, igual que tener dos identidades para juegos o hobbies.

Porque tener la misma identidad para todo significa compartir todo con todo el mundo. Por eso hay que aprender a compartir sólo con cada sitio aquello que es imprescindible.

Y, en menor magnitud, para que no cojan tantos datos personales al visitar una página…

Si utilizas un navegador que no use cookies de terceras partes y tienes claro a qué consientes no cogerán tantos. Ahora, además, con las peticiones de consentimiento te puedes molestar durante tres segundos en la configuración y rechazar todo. No te pueden obligar a rechazar una a una. La ley dice que las empresas están obligadas a dar la oportunidad de rechazar todo, pero hay muchos que no lo cumplen.

Podemos confirmar entonces que muchas veces no estamos más seguros en internet por mera pereza, ¿no?

Sí, efectivamente.

Para los que quieran tener sus datos controlados han sacado una plataforma específica. ¿Qué es Nodo?

Nodo permite que la gente tome el control de lo que es el sistema publicitario y dependiente de la publicidad, es una alternativa. Es una forma de tener un entorno privado donde controlas qué es lo que aprenden de ti los datos. Algo así como una especie de arteras de datos personales. Tú los compartes con Nodo y con nadie más. Ahí tienes la visión de tus preferencias y necesidades, que es lo que un día puede alimentar a la publicidad.

Para ello, traemos anunciantes con los que acordamos que nunca se acerquen a tu perfil ni extraigan o recaigan datos. Es al revés de lo que ocurre. Nosotros vemos las propuestas de los anunciantes y lo adaptamos a las necesidades de la gente. Nunca se lleva el dato para casa.

Esto es más eficiente porque no se tiene que pedir el consentimiento. No necesita tratar el dato. Además, en el proceso se permite financiar a periodistas y creadores de contenido. Hasta ahora las subscripciones vienen con espacio limitado por la saturación o por la perfilada publicidad, pero de esta manera Nodo paga esa suscripción premium por un periodo medio-largo, según lo que nos paguen los anunciantes porque el dinero sale de ellos, y a cambio pedimos al medio que no posicione publicidad programática sobre nuestros clientes.

Suena muy idílico que esa gran cantidad de datos potencial nunca vaya a salir de ahí. ¿Qué garantías de seguridad ofrecen para confirmar que así es?

Nosotros tenemos un marco contractual con la persona que son los términos de uso para Nodo. Nunca damos consentimientos ocultos para terceros. No vamos a usar el truco porque es nuestra obligación de cara a los consumidores y a cualquiera que nunca podemos vender los datos ni compartirlos, porque esto requeriría un base de datos legal consensual y nosotros no vamos a pedirlo ni vamos a esconder ni un checkbox. Los datos son de cada uno.

En este punto, ¿qué futuro le espera a la privacidad en internet?

El futuro va a ser mucho más descentralizado. Ya no va a depender de que cada empresa amase la gran cantidad de datos que reciben. Ha habido una gran glotonería en la que todo el mundo intentaba recabar datos. Ahora mismo todo el mundo quiere saber todo sobre cada uno de los usuarios y recabar todos los gustos y preferencias.

Sin embargo, todo apunta a que será la propia persona la que en el futuro determine sus preferencias y decida que, en vez de tener muchas tarjetas físicas de fidelización como las de los supermercados, preferirá su propia cartera de preferencias con una tarjeta digital mediante la que repartirá por trozos los aspectos que él desee.

Por eso veo un futuro con la gente mucho más madura. No se despelotará con cada empresa. A su vez, veo a las empresas también mucho más maduras y no guardarán datos para que un día esta información les haga más competitivas.

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