viernes 24 • junio 2022

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Las comarcas mineras en España: la búsqueda de un futuro que brille sin carbón  

Por Elisabet Alba 

Construir el presente sobre los cimientos del pasado para tener futuro: la encrucijada de los municipios mineros sin carbón. Durante décadas prefirieron desoír el final que España y Europa venían advirtiendo. El cierre del sector parecía tan lejano, casi imposible. Cómo se iba a terminar una forma de vida, una cultura, una sociedad que no es que estuviera arraigada, es que no había otra. 

Con inversiones millonarias en las comarcas mineras desde los años 90, el cierre definitivo en 2018 de las minas del carbón y de las centrales térmicas han dejado a estas zonas sumidas en una crisis de actividad. Ni siquiera la negativa de los empresarios a devolver las ayudas percibidas, para rentabilizar la extracción nacional del mineral que tenía que empezar a sostenerse por sí misma, fue prueba suficiente. Tampoco se dio importancia entonces a dedicar las subvenciones para crear una alternativa económica a carreteras, polideportivos o piscinas que les daban servicios con los que sus pueblos, un día grandes y cada vez más pequeños, solo podían soñar.  

Hace ya más de tres años que los augurios, que parecían catastrofistas, se hicieron realidad y ahora las cuencas tienen que apurar para no perder el último tren en forma de fondos, que esta vez prometen una Transición Justa, para aprender a vivir con otros recursos que les quedan en su tierra.  

El carbón, un ‘todo’ que se agotó 

Todos los municipios mineros comparten una historia pareja con idéntico final, pero la solución no es la misma para cada territorio. Han de buscar sus singularidades para convertirlas en puntos fuertes, apostar por ellas y tratar de parar la sangría poblacional que los condena a tener una pirámide invertida cada vez más envejecida que los aboca, también a ellos, a la extinción.  

Hace tiempo que dejaron de soñar con lo que un día fueron y martirizarse con encontrar ese algo que les devuelva el esplendor. Las acciones a corto y medio plazo se centran en entretejer una red que les garantice sobrevivir. Así lo entiende el que fuera presidente de la desaparecida Asociación de Comarcas Mineras (Acom) y ahora presidente de Municipios en Transición Justa-Acom (MTJ-Acom) y, también, alcalde de Villablino (Laciana, León), Mario Rivas.  

“Siempre hablábamos de reindustrialización, pero teniendo todavía el carbón. Eso no nos ha permitido tener la visión de futuro necesaria para reconstruir nuestros municipios. Y ha sido uno de los grandes problemas”, reconoce a Capital, a sabiendas de que “las posibilidades (de los municipios mineros) son prácticamente únicas en Castilla y León y me atrevería a decir que en España, después de haber tenido cielos abiertos y minas de interior. Ahí tenemos que basar la recuperación de estos territorios: en el patrimonio industrial minero. El carbón ha sido el ‘todo’ para nuestros municipios, pero también ha dejado una base que nos permite tener posibilidades de futuro”. 

Sacar partido a lo que queda 

Una parte de ese patrimonio industrial minero que Rivas considera “vital”, tanto para la cuenca de Laciana como para la del Bierzo, es el Ponfeblino: el viejo ferrocarril minero de la MSP (Minero Siderúrgica de Ponferrada, que fue la mayor compañía carbonera privada de España) que comunicaba ambas comarcas leonesas, que hizo su último viaje con pasajeros en 1980 y por el que llevan años luchando para recuperarlo con fines turísticos.  

Pero Villablino también propone explotar sus recursos medioambientales más y mejor. Desde el Consistorio y la Diputación de León se está buscando la fórmula para desestacionalizar la estación invernal ‘Valle de Laciana-Leitariegos’ y que se pueda aprovechar los 365 días del año, no solo en invierno y cuando cae la nieve suficiente para que sus pistas sean esquiables.

“Tenemos que proponer una oferta que nos permita ser innovadores y poder disfrutarla durante todo el año”, subraya el regidor.  

La ganadería, las energías renovables, proyectos para aprovechar las minas abandonadas… “Tenemos que pensar en otro modelo, poner el foco en lo que tenemos y marcar unos objetivos claros, porque tenemos posibilidades”.   

Frenar la despoblación  

Fabero (Bierzo, León) llegó a tener 8.000 habitantes. Hoy suma apenas la mitad, 4.300. “Tenemos una pérdida poblacional de 80 habitantes al año. Es mucha. El proceso de pérdida empezó cuando empezó la reconversión, pero en los últimos diez años es brutal y todavía ha sido más marcada desde el 2018 cuando el cierre del sector minero fue total”, reconoce a este medio su alcaldesa, Mari Paz Martínez.  

Tener la mina de carbón a cielo abierto más grande de Europa le proporcionó un número importante de trabajadores y vecinos, aunque el incumplimiento de los compromisos del empresario ‘rey del carbón’ Victorino Alonso de dejar la explotación como estaba antes de que entrasen sus máquinas les ha dejado mano de obra excedente, que se tiene que buscar la vida en otro sitio, y 720 hectáreas explotadas sin arreglar.  

La Gran Corta se restaurará con 38 millones de euros de fondos europeos que se traducirán en una repoblación con vegetación autóctona y especies para el aprovechamiento maderero, un recinto de observación de fósiles y otras infraestructuras de uso público y recreativo para potenciar el turismo paleontológico, un área recreativa y un paseo circular por los pequeños lagos generados por la propia explotación carbonífera.  

En paralelo, el Consistorio trabaja para poner en valor el ingente patrimonio industrial minero gracias al que ha conseguido que la administración autonómica lo declare Bien de Interés Cultural con la categoría de conjunto etnológico. Lleva años haciendo visitas guiadas, por antiguos mineros, a una explotación de interior como fue el Pozo Julia, ha restaurado el antiguo colegio para ofrecer un viaje a la escuela del ayer y aspira a convertir en tienda de productos de León y del Bierzo y restaurante un antiguo economato, entre otros ejemplos. 

Estamos trabajando mucho, con mucha presión, porque queremos sacar adelante nuestro pueblo y no dejarlo caer y estamos intentando tener más terreno industrial en el polígono y atraer industrias”, para lo que pide la ayuda de las administraciones superiores como los gobiernos autonómico y estatal.

“A veces siento que nos han dejado abandonados. De lo que no se habla no existe y hay en sitios que ya no se habla de los municipios mineros. Nos están matando”

Denuncia al tiempo que exige “que nos echen una mano donde nosotros solos no llegamos”, porque “con eso tendríamos para mantener la población que tenemos”.  

No perder ni un servicio más 

El municipio de Igüeña (Bierzo, León) rehabilitará otras 249 hectáreas en la localidad de Tremor de Arriba, con trabajos subterráneos y a cielo abierto que incluirán escombreras, edificaciones, infraestructuras y balsas de un antiguo cielo abierto, para lo que recibirá 20,6 millones también europeos.  

Su alcalde y diputado provincial de Transición Ecológica, Alider Presa, reconoce que “el futuro a corto plazo sin carbón está siendo difícil, porque venimos de más de 100 años de exclusividad a ese sector. Eso se acabó, lamentablemente, y es imposible que nada lo sustituya. No toca otra que reinventarse. Hay que resetear las ideas y empezar a funcionar de otra manera”.  

La pandemia de coronavirus covid-19 les ha brindado inesperadamente una cosa buena y es que la gente haya vuelto a mirar a los pueblos. “Tenemos la mala suerte de estar alejados de las principales vías de comunicación pero no podemos perder ni un minuto en mejorar Internet. Por lo demás, la receta ya está inventada. Estos años han sido un parón, pero empezaremos a ver iniciativas pronto”. 

No se permite perder “ni un servicio más”. “No podemos perder los consultorios médicos ni otro colegio, aunque los números sean difíciles, porque sería la pescadilla que se muerde la cola. Si empiezan a faltar servicios, las personas se vuelven a ir”. Apuesta precisamente por lo contrario, mejorar “mucho” la atención a los mayores y “ser originales en proyectos distintos y mejorar los que tenemos: medioambiente, naturaleza, estoy seguro que la ganadería extensiva va a volver a tener un lugar importante y turismo. 

Hasta ahora se trabajaba en un modelo que era la mina y giraba en torno a ella y a bares y poco más y hay que darle una vuelta. Poner en marcha una cadena de posibilidades nuevas.  

En definitiva, los tres regidores mineros coinciden, desde los diferentes puntos de la geografía leonesa, en que es tiempo de quitar a sus municipios el polvo del negro carbón, recuperar el tiempo perdido en buscar alternativas y aprender a vivir de otra manera, tirando del orgullo intacto de las cuencas. 

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