martes 09 • agosto 2022

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¿Dónde pones tu intención?

Carolina Hernández
CEO de Identidad Organizacional
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Carolina Hernández, CEO Identidad Organizacional

Nuestros pensamientos se enfocan hacia las cosas de una manera inconsciente. El cerebro humano necesita de esa parte automática para poder funcionar día a día. ¿Alguna vez has pensado hacia dónde, concretamente, diriges tu intención? ¿Has observado qué tipos de pensamientos surgen ante las circunstancias que te presenta el día a día? ¿Se van hacia el lado positivo de la vida o se centran más en buscar la imperfección?

Estas cuestiones, que pueden parecer de perogrullo, son realmente interesantes para saber hacia dónde estamos enfocando los pensamientos que aparecen de manera espontánea en nuestra mente, sin que los llamemos.

Intención, atención y enfoque

Si se tiene en cuenta que, básicamente, la intención es aquello que una persona piensa o se propone hacer, la atención es un proceso conductual y cognitivo de concentración y el enfoque es la manera de valorar o considerar una cosa, se puede intuir la correlación entre estos tres conceptos.

Cuando se valora una situación (enfoque), de una manera concentrada (atención), los pensamientos (intención) van a ser diferentes en función de la valoración que se realice. Si esos pensamientos se dirigen a, por ejemplo, buscar el error, la concentración va a estar dirigida hacia esos posibles errores, perdiéndose un montón de información que puede dar lugar a otro tipo de valoraciones más eficaces.

Lo que observo que ocurre con las personas líderes de equipos es que, en función de a dónde dirijan su intención, el enfoque varía mucho ante circunstancias similares. Aquellas personas que buscan, por ejemplo, corregir permanentemente lo que consideran incorrecto, pueden llegar a bloquear a sus equipos y provocar que las tareas se realicen con mayor dificultad que aquellas personas que enfocan con pensamientos de desarrollo y de evolución de sus equipos, quienes suelen conseguir una mayor autonomía de sus colaboradores y una realización fluida y eficiente de las tareas.

El liderazgo crea el modelo

Se quiera o no, se haga de manera premeditada o espontánea, las personas líderes son ejemplo para sus equipos. Son el referente a quien mirar en el desempeño del trabajo diario.

Nos encontramos, en muchas ocasiones, con circunstancias de empresas con un cierto tamaño en las que hay líderes que actúan de una manera diferente, aún desempeñando la misma posición. Por poner algún ejemplo se podría hablar de la dirección de una sucursal bancaria o de un manager regional, entre otros muchos. Ante una misma posición, dentro de una misma empresa, cada persona obtiene resultados diferentes del equipo en función de cuál sea su enfoque desde la dirección.

Además, si se observan bien estos equipos, cada equipo tendrá dinámicas similares que vienen implantadas por la dirección, normalmente, de una manera espontánea. Se trata de cuestiones que no se analizan porque tiene que ver con la forma de ser de cada persona directiva. Y, sin embargo, son muy importantes para guiar al equipo en la dirección más eficiente.

“Aquellos líderes que buscan corregir permanentemente lo que consideran incorrecto pueden llegar a bloquear a sus equipos”

Los pensamientos (intenciones) y la valoración de los mismos (enfoque) son aspectos importantes del liderazgo que, cuando se trabajan, consiguen variar positivamente los resultados. En algunos casos, muy positivamente. Ahora bien, requieren de un análisis profundo de hacia dónde se dirigen esos pensamientos y si con ellos se está potenciando o limitando a las personas que componen los equipos. Por desgracia, observo que son pocas personas líderes las que se permiten parar y analizar estas cuestiones que, por ser tan obvias, no se tienen en cuenta.

Vivimos en un mundo complejo, en el que las interrelaciones humanas son indispensables, por lo que cuidarlas va a marcar una diferencia que, entre los extremos, es abismal. Las nuevas generaciones tienen motivaciones totalmente diferentes a las anteriores. Es responsabilidad de la persona que ejerce el liderazgo mantener relaciones saludables con sus equipos que permitan conseguir los retos y objetivos que la organización se propone. La intención, la atención y el enfoque son, sin duda alguna, factores que marcan la diferencia.

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Carolina Hernández
CEO de Identidad Organizacional

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