sábado 24 • septiembre 2022

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Conversaciones difíciles en el ámbito profesional. ¿Cómo afrontarlas? 

Carolina Hernández
CEO de Identidad Organizacional
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“Las fricciones o conflictos entre personas o la falta de adaptación a la cultura de la empresa son situaciones que motivan conversaciones difíciles”

Finalizado el período estival, es hora de volver a las rutinas del día a día profesional. Quizá se quedó todo finalizado antes del verano o quizá se quedaron algunas cuestiones en el cajón para abordarlas “a la vuelta”. 

Una vuelta que está, además, cercada por un montón de noticias nada halagüeñas sobre la inflación y una incipiente crisis que todavía no está a la vista de todos los ojos. Esperemos que no pase como con la profecía autocumplida, que de tanto repetir que va a ocurrir algo malo, al final, todo el mundo da los pasos adecuados para que ese “algo malo” se produzca. 

Sea como fuere, la vida sigue y la vuelta al trabajo es una realidad objetiva. Y para que las cosas vayan bien y fluyan, es muy necesario dar a los equipos un feedback continuo sobre cómo están desarrollando su trabajo. 

En ocasiones es fácil. Comunicar lo que se está haciendo bien es muy reconfortante para cualquier persona. El problema surge cuando se tiene que abordar una conversación difícil para explicarle a alguien cuáles son sus áreas de mejora. La comunicación eficaz y serena es muy mejorable para muchas personas, sobre todo cuando se lideran equipos.  

En el liderazgo se producen conversaciones difíciles motivadas, fundamentalmente, por fricciones o conflictos entre las personas o porque una persona no se adapta a la cultura de la empresa y se empeña en hacer las cosas “a su manera”. 

Cuando se detecta cualquiera de las dos circunstancias anteriores, es importante mantener cuanto antes esa conversación difícil porque, si se deja pasar, se seguirán haciendo cosas de manera equivocada y será más difícil todavía abordar esa conversación en la siguiente ocasión. 

Intentemos arrojar un poco de luz para abordar esas conversaciones difíciles: 

  1. La información recibida por parte de una persona es su visión sobre los hechos. Por tanto, es una percepción subjetiva. Si se le pregunta a otra persona o personas involucradas en esa situación tendrán una visión diferente. Por ello, cuando el tema es complejo, se hace necesario recabar toda la información posible antes de pasar a la acción. 
  1. La empatía es fundamental en estos momentos. Saber comprender las circunstancias o necesidades que han conducido a esa situación es fundamental para abordar esa conversación difícil con la mayor objetividad. Aunque también es cierto que los excesos de empatía pueden llevar a situarse en un lugar inadecuado. 
  1. Para ubicarse en el lugar correcto dentro de la situación, se puede equilibrar la empatía a través de la asertividad, la habilidad con la que se puede comunicar cualquier cosa que se desee, sin ofender a la otra persona. Y créeme, no ofender es más sencillo de lo que pudiera parecer a simple vista. 
  1. Preparar concienzudamente el mensaje. Y esto quiere decir que, si no hay seguridad en que las palabras vayan a fluir durante la conversación difícil, es muy útil escribir las cosas que se desean decir y por el orden en que se desean decir. En la mayoría de las ocasiones, no se preparan las cosas y los resultados son diferentes a los deseados. Cuando una conversación se prepara, puede haber un margen de error, pero en la mayoría de las ocasiones se consiguen los resultados deseados. 
  1. Pedir permiso para tener esa conversación. De esta manera, se está preparando a la otra persona para tener esa conversación difícil que, seguramente, sabe que se va a producir. Concretar el momento en que será mejor tenerla es importante para que se produzca con normalidad. 

Con estas cinco premisas, las conversaciones difíciles se tornan mucho más sencillas y, sobre todo, mucho más serenas y eficaces, que es lo importante para no embarrar más una situación compleja. Y lo dicho, cuanto antes mejor, para reconducir los hábitos limitantes y evitar los conflictos abiertos, que son mucho más difíciles de abordar y solucionar. 

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Carolina Hernández
CEO de Identidad Organizacional

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