miércoles 07 • diciembre 2022

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Inma Martínez: “No va a haber una mujer en la Luna, sino muchas más”

La misión lunar lleva planeándose durante décadas, y si ahora ha tomado cuerpo es fundamentalmente por el empuje económico que la administración americana le dio en 2019

Inma Martínez es pionera en tecnologías de digitalización e inteligencia artificial que asesora a los consejos de dirección de empresas líderes y a los gobiernos en cómo la transformación digital se puede convertir en una herramienta para la competitividad y el progreso social.

En el Reino Unido fue nombrada asesora de la agencia de gobierno para el comercio y la inversión (UKTI), y en la Unión Europea y en Naciones Unidas (Agencia de Industria y Desarrollo) ha presentado en numerosas ocasiones testimonio y estrategias en varios de sus grupos de trabajo sobre digitalización y nuevas tecnologías.

Tras colaborar con la Agencia Espacial Europea, ha publicado La Quinta Revolución Industrial (DEUSTO 2019), en el que explica de forma precisa cómo la comercialización del espacio se convertirá en la mayor expansión industrial del siglo XXI.

Es por ello que conoce perfectamente los esfuerzos que están haciendo las agencias nacionales de exploración espacial y las empresas privadas para lograr que la humanidad retorne a la Luna en 2025.

El origen de este moderno interés por volver a nuestro satélite radica en la efectividad del conocido como “Programa Artemis”, un proyecto que, si sale según lo esperado, nos volverá a elevar a las alturas de la historia.

¿Es cierto que la falta de tecnología/experiencia (además del tema económico) nos ha impedido regresar a la Luna hasta ahora?

La misión lunar lleva planeándose durante décadas, y si ahora ha tomado cuerpo es fundamentalmente por el empuje económico que la administración americana le dio en 2019. Todos los planes estaban en marcha, pero los presupuestos otorgados fueron los que transformaron los “borradores” en hoja de ruta concreta.

La ESA y las agencias espaciales de Rusia y China tienen también sus propios proyectos lunares de asentamiento humano y operaciones in-situ lunares. Las agencias espaciales planean utilizar el asteroide lunar como campo de pruebas como preámbulo a las misiones humanas en Marte y para trasladar los experimentos científicos de la Estación Espacial Internacional a la superficie lunar.

La EEI es casi inadecuada para el tipo de operaciones espaciales que queremos desarrollar, encaminadas a la creación de energías alternativas, minería lunar y desarrollos de construcción de aditivos. El nuevo reto no es darle vueltas a la Tierra en un modulo, sino establecer un asentamiento científico humano permanente en suelo lunar.

¿Fue la misión del Apolo 11 el mayor hito de la humanidad, o ya ha sido superada por otros momentos importantes del campo de la astrofísica?

Las misiones espaciales las hay de todo tipo y de increíble avance para cada una de sus metas. El conseguir que un módulo cargado de humanos no se estrellara al aterrizar en la superficie lunar, y que luego consiguiera volver a ascender y engancharse a las fuerzas de gravedad de la Tierra para volver a descender a nuestro planeta, fue la consolidación de décadas de lanzar sondas y orbitadores al espacio y atrevernos a hacerlo con vidas humanas.

Pero hay otros hitos que nos han cambiado los esquemas y avanzado muchísimo en otras disciplinas necesarias para entender el universo. Mi misión favorita es el cazador de cometas Rosetta, una misión de la ESA. La NASA ya había lanzado misiones de observación de cometas anteriormente, pero los europeos no nos quedamos atrás en dificultades: Rosetta fue la primera en encontrarse con un cometa, la primera en seguir un cometa en su órbita alrededor del Sol y la primera en desplegar un módulo de aterrizaje en la superficie de un cometa, enviando telemetría y miles de fotos a la misión control de la ESA para revelar la historia y la evolución de nuestro Sistema Solar.

El actual telescopio James Web, que ha sustituido a su anterior versión Hubble, podrá observar los planetas en o más allá de la órbita de Marte, satélites, cometas, asteroides y objetos del cinturón de Kuiper, así como también monitoreará el clima de los planetas y sus lunas. Aún así, nuestra misión principal es expandir la vida humana hacia la galaxia porque el planeta Tierra es frágil y no va a poder contener los billones de humanos que vamos a ser a finales de este siglo.

¿Se habría podido sacar adelante el Programa Artemis sin ningún tipo de emprendimiento privado?

Los presupuestos aeroespaciales de las agencias siguen siendo principalmente gubernamentales. Lo que está surgiendo en esta década es una economía cislunar, es decir, empresas que están montando operaciones de negocio privadas con inversión privada.

Los contratos del programa Artemis están concedidos a empresas privadas que proveen servicios a la NASA y a ESA y las demás agencias. Estas empresas a su vez son privadas y tienen inversión institucional.

“El nuevo reto no es darle vueltas a la Tierra en un módulo, sino establecer un asentamiento lunar permanente”

¿Hay muchas esperanzas en el lanzamiento del 14 de noviembre que dará inicio a la misión Artemis 1?

Sí, es la prueba sin tripulación de enviar a la cápsula Orión a la órbita lunar con un nuevo sistema de cohete y lanzamiento y la segunda vez que se Lanza la capsula Orión al espacio.

Hemos perdido dos oportunidades de hacerlo este verano, en agosto y septiembre, que se tuvieron que cancelar por fallos técnicos y por el huracán Ian. Esta nueva fecha de lanzamiento tiene solo una ventana de 69 minutos para poder cumplir los 25 días de misión que buscamos.

¿Cuál es la viabilidad de esta clase de proyectos en el futuro? ¿Hay mucho dinero en juego en este campo?

El costo de construir una plataforma de aterrizaje en la Luna durante el programa Artemis de la NASA es bastante asequible, aproximadamente el mismo costo que una nave espacial de clase Discovery de la NASA ($ 300 millones).

Ese es un costo pequeño en comparación con muchos otros elementos de un programa de vuelo espacial humano. Por ese costo, el programa creará la primera instalación permanente construida en otro mundo, y también entregará los robots de construcción a la Luna, para que puedan comenzar a realizar otras tareas, como construir hábitats humanos.

Estas estimaciones se reducen a $ 130 millones si los costos de transporte pudieran reducirse aún más a $ 100.000 por kg o a $ 47 millones si caen por debajo de $ 10.000 por kg, que es la razón por la cual las compañías de transporte espacial como SpaceX compiten por estas rutas.

Asimismo, otros avances tecnológicos en, por ejemplo, manufacturación de cemento lunar usando el regolito lunar in-situ, abajarían el transporte de los equipos de manufacturación de polímeros necesarios. Contra más se fabrique en la Luna, menos tendremos que transportar desde la Tierra, y más baratos en costes saldrán estos proyectos.

¿Cómo de importante es que en 2025 una mujer vaya a pisar la Luna por primera vez en la historia?

Las mujeres astronautas llevan trabajando en el espacio en la EEI desde hace décadas y vamos a seguir desarrollando nuestra labor en los futuros laboratorios de la base lunar. No va a haber una mujer en la Luna, sino muchas más, demostrando que llevamos a cabo misiones lunares con poder de ejecución y liderazgo, como en la EEI.

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