Venezuela, Groenlandia e Irán han absorbido la atención mundial en estas primeras semanas de 2026. Hace unos meses se atisbaba que el orden mundial estaba cambiando, algo que gana más fuerza en este comienzo de año, cuando el intervencionismo de Estados Unidos ha cruzado líneas rojas que no se veían en mucho tiempo.
La directora general de la Organización Mundial del Comercio, Ngozi Okonjo-Iweala, habla de este momento como "la mayor disrupción en 80 años". Y advierte de que no cree "que las cosas vuelvan a la normalidad", tal y como afirmó en el último Foro Económico Mundial celebrado en la ciudad suiza de Davos.
La dirigente habla del comercio, pero se puede aplicar a la geopolítica, a la economía y, en general, a la estabilidad de esos últimos 80 años, el orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial. "Se necesitará mucho para destruirlo", asegura, pero los hechos suceden en esa dirección o, al menos, para cambiar las reglas.
Así opina Mark Carney, primer ministro de Canadá. En su opinión, el mundo se encuentra en un punto de ruptura, no en una transición hacia otro modelo. “Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamábamos el orden internacional basado en reglas”, apuntó Carney. Asimismo, el premier canadiense reflexionó sobre esa ruptura de las reglas: “Nos incorporamos a sus instituciones, elogiamos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad… pero ese pacto ya no funciona”.
Por su parte, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, discrepa de la definición de este momento histórico, aunque reconoce que la gobernanza debe cambiar. "Creo que los responsables políticos estamos en un punto en el que debemos considerar un plan B o planes B, pero, incluso con esos planes B, no estoy segura de que debamos hablar de ruptura, sino de alternativas", considera Lagarde.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, concluye que "no estamos acostumbrados a un entorno tan cambiante", en referencia a la ruptura con las reglas que funcionaban hasta ahora. La estabilidad se da si todos respetan el marco multilateral, pero no si cada actor actúa por su cuenta.
Incluso la OTAN se encuentra en entredicho, ante un nuevo escenario en que las potencias toman lo que quieren por su cuenta. La OTAN, creada en 1949 sobre el principio de defensa colectiva del Artículo 5, no solo fue una respuesta militar a la Guerra Fría, sino también un pilar de estabilidad. Al reducir la incertidumbre y el riesgo de guerra en Europa occidental, facilitó la reconstrucción económica, la inversión a largo plazo y la consolidación democrática. Igualmente, funcionó tanto como instrumento de disuasión como garantía de previsibilidad para el futuro. Ese marco es el que se encuentra en entredicho, con los diferentes casos vividos en este mes de enero.
VENEZUELA: NARCOTRÁFICO Y PETRÓLEO
En una operación que conmocionó al mundo, Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. El 3 de enero, las fuerzas especiales norteamericanas llevaron a cabo una operación rápida y, según dijo el presidente estadounidense, sin bajas para su equipo. A la vez, se produjeron diversos bombardeos estratégicos en puntos clave para la defensa de Venezuela.
Trump informó de los progresos a través de sus perfiles en las redes sociales, para luego proporcionar explicaciones más detalladas en una rueda de prensa. El motivo tras esta captura se encuentra en el supuesto liderazgo de Maduro del cártel de los soles. Dicho de otro modo, Estados Unidos acusa a Maduro de ser el líder de una red de narcotráfico.
El descabezamiento del régimen implicó el ascenso de Delcy Rodríguez, vicepresidenta, al cargo de presidenta encargada, con el objetivo de liderar una transición a otro tipo de sistema. Trump no mencionó la palabra "democracia" en ningún momento de esa comparecencia, pero sí habló de petróleo.
A día 23 del pasado mes de enero, Trump confirmaba que ya habían llegado a su país más de 50 millones de barriles de petróleo procedentes de Venezuela. El presidente hizo hincapié en que las reservas de petróleo del país son muy relevantes y que las empresas estadounidenses están preparadas para explotarlas.
Según sus palabras, esta estrategia "va a hacer ganar mucho dinero a Venezuela", si bien hay que recordar que fueron los propios Estados Unidos los que prohibieron las exportaciones en el país apenas unos meses atrás. Asimismo, no escondió que esto no se trata de una obra de caridad, sino que su país también se beneficiará: "Nosotros también ganaremos mucho dinero".
GROENLANDIA Y LA DEFENSA DEL ÁRTICO
Apenas unas horas después de la captura de Maduro, Trump ya señalaba su siguiente objetivo: "Groenlandia". Para el presidente de la primera potencia mundial, la isla representa un punto clave para la defensa de los intereses de la nación.
En su opinión, China y Rusia están tomando posiciones en lo que vendría a ser un patio trasero, como podrían serlo América Latina y Venezuela. La región adquiere importancia por el deshielo del Océano Ártico, lo que rompe la frontera natural con la isla. Por el mismo motivo, el comercio se beneficia de una mejora de las rutas, en tanto que las rutas asiáticas tomando el camino del norte, en lugar del Canal de Suez, ahorra muchas jornadas de viaje.
Trump ha lanzado varios órdagos diciendo que tomará la isla por las buenas o por las malas. Ante esas palabras, varios países europeos enviaron tropas al territorio danés, lo que les valió la amenaza de tener que enfrentarse a nuevos aranceles.
Por las buenas, consistiría en comprar la isla. Ya en el siglo XX, en 1917, Estados Unidos compró a Dinamarca las Islas Vírgenes. La motivación era menos romántica y más militar: impedir que una potencia rival pudiera usar ese enclave caribeño como base en un contexto de guerra mundial. Curiosamente, Estados Unidos reconoció el derecho de Dinamarca sobre la totalidad de Groenlandia, en un momento en el que Noruega reclamaba parte de la soberanía de la isla.
Las conversaciones entre Mark Rutte, secretario general de la OTAN, y Trump han llevado a una desescalada de la tensión. Rutte entiende que el Ártico debe crecer en importancia en la percepción de los líderes europeos. "Se están produciendo cambios actualmente (…) y China y Rusia son cada vez más activos", explicó el neerlandés.
Ahora, el foco está en proteger esa región, con la colaboración conjunta de los países de la OTAN y, por el momento, desde el Gobierno de Dinamarca celebran que Trump "haya descartado tomar Groenlandia por la fuerza". El propio Rutte insistió en que en sus conversaciones con Trump no se ha debatido la soberanía danesa de la isla.
IRÁN: OTRO FRENTE EN ORIENTE MEDIO
El oro se niega a seguir marcando máximos. Para la directora del FMI esta situación está muy vinculada a la incertidumbre. El preciado metal ya ha superado la barrera de los 5.000 dólares, el doble que hace año y medio.
En Irán, rival histórico de Estados Unidos, se produjeron numerosas protestas que se saldaron con más de 3.000 detenciones y centenares de muertos, en el intento por reprimir las manifestaciones. El 16 de enero se temió una intervención directa de Estados Unidos en el país, tras el cierre del espacio aéreo.
La Agencia Europea de Seguridad Aérea advirtió de que "dada la situación actual y la posibilidad de una acción militar estadounidense, que ha colocado a las fuerzas de defensa aérea iraníes en un estado de alerta máxima, actualmente existe una mayor probabilidad de identificación errónea".
El ataque no se produjo, tras las llamadas entre los máximos mandatarios. A pesar de ello, el oro permanece dispuesto a romper nuevas barreras. De hecho, Donald Trump persiste en su intención de intervenir en el país. En los últimos días del mes, advirtió de que "una enorme armada se dirige a Irán. Avanza con rapidez, gran poder, entusiasmo y determinación".
La respuesta del mercado, más allá del oro, consiste en protegerse ante imprevistos. No en vano, el dólar se ha depreciado en comparación con el euro en las últimas sesiones, aunque para Donald Trump su moneda "va de maravilla".
Hay que recordar que ya se produjo un ataque hace unos meses, en junio de 2025. Entonces, las fuerzas estadounidenses afirmaron acabar con varios centros de enriquecimiento de uranio iraníes. Así, Trump amenaza con un ataque "mucho peor" que ese si no hay un acuerdo sobre el programa nuclear iraní.
LAS CONSECUENCIAS
Para los expertos, estos actos tienen varias lecturas que, no obstante, coinciden con lo que expresan los máximos mandatarios internacionales. Para Jesús A. Núñez Villaverde, investigador del Real Instituto Elcano, los hechos recientes destapan a Trump como un líder militarista, también en su propio país.
"Si a eso se le suma el ilegal ataque a Venezuela y la igualmente ilegal amenaza del uso de la fuerza contra Irán (de la mano de Israel) y contra Dinamarca (en relación con Groenlandia), sólo cabe concluir que Trump está decidido a romper todos los límites para imponer su criterio frente a todo y frente a todos", analiza el investigador.
"Conviene insistir, en primer lugar, que para Donald Trump la paz no es más que aquella situación en la que nada ni nadie le impida la consecución de sus objetivos, al margen de si se ajustan o no a la ley internacional, al respeto debido a los derechos humanos o, menos aún, a las normas básicas de la democracia", resume Núñez Villaverde.
En la cuestión de la ruptura del orden establecido, el experto cree que "parte esencial de su plan de dominio es, por una parte, eliminar las estructuras multilaterales vigentes (con las Naciones Unidas en cabeza) y, por otra, apoyar a gobernantes y "partidos patrióticos" (es decir, grupos de ultraderecha) que le sirvan como puntas de lanza en su afán por dominar la totalidad del continente americano, destruir la Unión Europea y hacer frente a la emergencia de China como rival estratégico"
Por su parte, desde el Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB), expresan que "el trumpismo ha inaugurado una nueva era en la instrumentalización de la coerción económica y tecnológica, y ahora veremos quién se adapta mejor en un año que consagrará la máxima de la ley del más fuerte".
Además de la intervención en Venezuela, desde CIDOB señalan los futuros objetivos de Trump: "La Administración Trump ha emprendido ataques militares extrajudiciales contra supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico; ha desafiado con intervenir militarmente en México y Colombia, además de tomar el control del canal de Panamá".
Con respecto al caso concreto de Groenlandia, la institución afirma que las afirmaciones de Donald Trump no tendrían por qué traducirse en el uso de la fuerza para apropiarse de la isla. "Sin embargo, sí establecen un patrón sostenido de señalización coercitiva —que incluye la normalización pública de opciones militares contra el territorio de un Estado miembro de la UE—, lo cual es suficiente para justificar una planificación política y disuasoria preventiva por parte de la UE", asevera Domènec Ruiz Devesa.
La conclusión de este centro de estudios confirma los temores de los dirigentes políticos: "La impunidad ha convertido el intervencionismo militar en un instrumento más al alcance de gobiernos o actores internacionales dispuestos a hacer uso de una violencia cada vez más desregulada". En un momento así, Kristalina Georgieva (FMI), aprovechó para ofrecer un consejo en el foro de Davos: "Abróchense los cinturones".

