En un intento por frenar el aumento de los precios del petróleo, el Gobierno de Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, está considerando emitir exenciones temporales a la famosa Ley de la Marina Mercante de 1920, popularmente conocida como ‘Ley Jones’. Esta ley requiere que solo buques estadounidenses transporten mercancías entre puertos estadounidenses.
De acuerdo con fuentes cercanas citadas por ‘Bloomberg’, las exenciones planificadas serían de 30 días y permitirían que petroleros extranjeros suministren refinerías en la Costa Este con combustible proveniente de la Costa del Golfo y otras regiones del país.
No sería la primera vez que se da luz verde a exenciones de esta naturaleza. En octubre de 2022, Estados Unidos concedió una exención similar para facilitar el paso de un petrolero hacia Puerto Rico tras el paso del huracán Fiona.
Asimismo, la Administración de Joe Biden ya flexibilizó temporalmente esta normativa en 2021 para apoyar a la refinería Valero Energy Corp. después de que un ciberataque afectara a un importante oleoducto de la Costa Este.
En el contexto actual, una potencial decisión de flexibilizar la Ley Jones se sumaría a diversas medidas ya emprendidas por la Administración Trump, especialmente ante la crisis de precios derivada de la guerra en Irán. Como parte de un esfuerzo internacional coordinado por la Agencia Internacional de la Energía, Washington anunció este miércoles la liberación de 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo de los Estados Unidos, buscando inyectar hasta 400 millones de barriles en el mercado mundial.
El objetivo principal es aliviar la presión sobre los precios y estabilizar el suministro de combustible en el país
Estas exenciones no solo pretenden mitigar las preocupaciones a corto plazo relacionadas con los precios del crudo y la gasolina, sino también fortalecer la infraestructura energética del país. Expertos señalan que, aunque las exenciones puedan ofrecer un alivio temporal, es crucial evaluar sus efectos a largo plazo en la industria marítima y de transporte estadounidense.
Habrá que esperar para ver si estas exenciones se materializan finalmente y cómo impactarán en el complejo entramado de políticas energéticas nacionales e internacionales.
