Desayunos de Capital

Cándido Méndez, en los Desayunos de Capital: “Estamos lejos de la mentalidad empresarial de países como Alemania”

Cándido Méndez, histórico ex secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), fue el protagonista de una nueva edición de los Desayunos Capital. Méndez, acompañado por Nicolás Redondo Terreros, presidente de Capital, Javier Santacruz, economista, y Borja Carrascosa, director de Capital, analizó el contexto económico y empresarial de nuestro país tanto desde la ‘atalaya’ sindical como desde la visión social.

Por Redacción Capital

La economía española crece por encima de la media europea en un contexto de inestabilidad geopolítica, pero con ‘vientos de cola’ en forma de capital europeo gracias a los fondos Next Generation. Este ‘maná’, que empieza a agotarse, ha aportado capital ‘extra’ al PIB, pero esa riqueza generada en el país no se traslada adecuadamente a la renta disponible de las familias.

En este contexto, Cándido Méndez, histórico ex secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), fue el protagonista de una nueva edición de los Desayunos Capital. Méndez, acompañado por Nicolás Redondo Terreros, presidente de Capital, Javier Santacruz, economista, y Borja Carrascosa, director de Capital, analizó el contexto económico y empresarial de nuestro país tanto desde la ‘atalaya’ sindical como desde la visión social.

Durante la introducción del encuentro, Nicolás Redondo Terreros destacó que, en este momento, “muchísima gente, muchísimos ciudadanos en este país, no solo no están mejor, sino que algunos tienen la sensación de que su situación es peor y, sobre todo, que puede empeorar. Falta ilusión, falta esperanza y falta, sobre todo seguridad en el futuro”. Respecto a nuestro protagonista, Redondo Terreros enfatizó que Méndez, “después de dejar la actividad sindical, ha seguido preocupándose por la realidad socioeconómica de nuestro país”.

El ex secretario general de UGT contextualizó la situación actual afirmando que “España es un país que normalmente en épocas de crecimiento económico crece más que el promedio de la Unión Europea y, a su vez, es un país que, en situaciones de recesión económica generalizada, sufre una ‘bofetada’ mayor, y eso es por nuestra estructura económica”, dominada, principalmente, por las pequeñas empresas y el sector servicios y con menos industria y menos compañías de tamaño mediano que otras economías como la alemana.

Y también lamentó que “los fondos europeos de 150.000 millones de euros eran una oportunidad” que no se ha ejecutado correctamente. Como consecuencia del modelo productivo y la situación geopolítica y económica que vive España, “el INE pone de manifiesto que creo entre 2008 y 2024 se han perdido tres puntos de poder adquisitivo de los salarios reales”. Es decir, “estamos pero que en 2008 en términos de salarios reales”, enfatizó.

“El concepto clave es la productividad”, señaló Méndez. “Seguimos estancados y es un problema que no se resuelve a corto plazo, porque las causa son complejas”. Con el capital de los fondos europeos, prosiguió, “tendríamos que haber buscado una transformación del modelo productivo, pero no se consiguió”.

Respecto al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que el Gobierno acaba de subir hasta los 1.221 euros mensuales en 14 pagas, Méndez afirmó ser “partidario de que suba. Lo que en mi época era una aspiración, se está convirtiendo en una realidad. Somos el cuarto país en potencia económica de Europa, pero somos el séptimo cuanto al salario mínimo. Y, si se añadieran los países que no lo tienen, como son Italia y Suecia, seríamos el décimo”. Por lo tanto, ve margen para mayores subidas.

Preguntado por la ‘exclusión’ de la patronal de los empresarios (CEOE) de las conversaciones en torno a la subida del SMI, Méndez resaltó que “la subida del salario mínimo no es una negociación, no tiene por qué ser una negociación. Esto es una decisión del Gobierno, es una decisión política”.

“El problema es que la subida del salario mínimo, que debe ser patrimonio de todos, igual que la reducción de jornada, Sumar inmediatamente lo ha considerado una bandera de carácter electoral”, y eso, en su opinión, “convierte lo que es un objeto de consenso en un objeto de confrontación”. Y esto ha sucedido, según explicó Méndez, con la tributación de la subida del SMI en el IRPF, que ha enfrentado a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda y Administraciones Públicas, María Jesús Montero.

En este contexto, Méndez también quiso hacer una distinción entre el “populismo, que aporta parches económicos y no resuelve los problemas de fondo y la socialdemocracia de verdad, el cambio en términos de progreso”. En su opinión, “España está azotada por el populismo, que incorpora elementos de regresión política”.

Absentismo y Pacto por el Empleo

Cándido Méndez propuso a los poderes públicos la idoneidad de “hacer un pacto plurianual por el empleo y la productividad, para hablar de empleo, de productividad y de absentismo. Hay un binomio entre la productividad, que es el factor de avance, y el absentismo, que es el factor de freno”.

“Hay una paradoja enorme, y es que el 25% del paro tecnológico que hay en Europa corresponde a España. Estamos retrasados y encima estamos exportando trabajadores para el cambio tecnológico en otros países” afirmó Méndez. “En este momento hay más de 10 millones de trabajadores en España que necesitan un reciclaje tecnológico y nadie está en esa realidad”, señaló.

Méndez también consideró que, “desde un punto de vista económico, estamos en una situación de transición económica o de revolución económica. Desde el punto de vista de lo que debe ser el objetivo de la sociedad, es muy similar a aquel cambio que vivimos en los años 78, 79 u 80”. “En España, en los años 74 o 75, la clase media representaba apenas el 18% de la población, un porcentaje que en 2002 superó el 80%”.

“Hace falta ese gran pacto entre sindicatos, patronal, Gobierno y Administraciones Públicas por el empleo y la productividad, un consenso en el que podríamos incorporar también la vivienda en una fase siguiente. Carecemos de consenso en grandes asuntos de Estado”, dijo.

Respecto al absentismo, Cándido Méndez afirmó que “llevamos 45 años, hemos avanzado muy poco y creo que es porque se habla en términos generales. Hay que superar la discusión del trabajador que no quiere trabajar y del empresario que quiere explotar al trabajador”.

Al respecto, señaló que “hay un problema que tiene relación con el marco competencial de España, porque quien paga el coste del erario público es el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS), pero quien reconoce la situación de baja son las comunidades autónomas”, y citó expresamente un informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AiRef), que “pone de manifiesto la necesidad de coordinarlo”.

“Hay sectores en los que el absentismo está en el promedio y otras que están por encima del promedio -según un estudio del Banco de España-, por lo tanto, analizarlo en términos globales es un error”, dijo. “La que tiene menor nivel de incidencia es la Comunidad de Madrid, la que tiene mayor nivel de absentismo, es la Comunidad vasca”.

Por lo tanto, dijo, que “el gran acuerdo debe incluir una serie de líneas de actuación que tienen que plasmarse en comunidades autónomas que son distintas”. Además, “es llamativo resaltar que uno de los sectores donde el nivel de absentismo es mayor es el sanitario”, destacó.

La importancia de la formación

Para Cándido Méndez, “hay que partir de una base que es mejorar la formación, tanto en las grandes como en las pequeñas. En el caso de las pequeñas, no hay masa crítica y necesitan programas plurianuales que deben estar tutorizados, con los sindicatos y con la patronal. Hay que preparar a los trabajadores que hoy tienen empleo y abordar el desafío tecnológico de la inteligencia artificial (IA).

A este respecto, Méndez también incidió en la diferencia de calidad del empleo entre “el sector industrial y el sector servicios. Un sector de servicios de consumo como el que tenemos nosotros, basado en hostelería y turismo, también da servicio a la industria e, inmediatamente, genera un efecto arrastre también en los salarios si se mejora la productividad”.

Además, en su análisis del mercado laboral español, Méndez hizo hincapié en que “la rotación ha pasado de los contratos temporales a los fijos, y eso es un obstáculo muy gordo para la mejora de la formación, porque, en esa situación, a un trabajador la empresa no va a tener interés en formarlo. Esta dinámica exige también un cambio cultural”.

“Mi hijo, que es ingeniero electrónico, y mi nuera, doctora en Física, trabajan en una multinacional del sector de la Defensa en Alemania desde hace 13 años y allí se valora mucho al trabajador”. “Y, en este contexto, yo creo que estamos bastante lejos de esta mentalidad”

La vivienda como derecho social

“Yo creo que el problema de la vivienda se está enfocando de manera errónea en España, porque cualquiera que analice por qué se genera la necesidad de vivienda tiene que llegar a la inmediata conclusión que se genera en las zonas donde hay empleo. En España hay diez ciudades que son las que generan la gran demanda de vivienda, porque son las que generan empleo”. Y afirmó que una de las soluciones al problema reside en que “hay entre uno y medio y tres millones de viviendas vacías”. Concretamente, en los pueblos, “en los que no hay empleo, ya que los jóvenes se han ido, por ejemplo, a la capital de provincia”.

E hizo la siguiente propuesta: “¿Por qué no aprovechamos los fondos Next Generation y la IA para hacer un plan quinquenal y estimular la deslocalización del empleo?” Y puso como ejemplo “Baviera, en Alemania, que tiene núcleos de población que tienen 100 o 200 habitantes”. “Para generar empleo, se necesita, primero, electricidad, agua y cobertura digital”. En su planteamiento, el concepto de la “España vaciada creo que no se analiza exactamente”. “Ahora, con una impresora 3D, puedes desarrollar un proyecto empresarial que genere cinco o seis puestos de trabajo, y se puede plantear en cualquier zona”.

Además, apuntó que comparar la sanidad española con la de otros países muy desarrollados da como resultado que “somos ganadores”. “Habría que cambiar la mentalidad para generar empleo en la España vaciada. Somos el país de Europa con más superficie protegida, con actividades alternativas a medio plazo muy interesantes y ‘subvencionables’”.

“Hay que hacer más viviendas, ahora se están desarrollando los planes urbanísticos que se frustraron hace 15 años”, apuntó Méndez. “¿Cómo se puede resolver? Desde luego, a bofetada limpia, no, o, por ejemplo, utilizando la operación Campamento para hacerte una foto con el candidato o la candidata a quien vas a tener, no”.

La regularización de inmigrantes, a debate

Respecto al desafío demográfico, afirmó que “yo estoy a favor de la inmigración ordenada. El primer acuerdo que se cerró en España sobre la inmigración fue precisamente en el gran boom inicial de la migración, con cinco millones de personas que se incorporaron a la sociedad española en la época de Aznar. Pimentel, los dos sindicatos y la patronal coordinamos un modelo de contratación ordenado, por lo que el marco teórico está”, resaltó.

“Nosotros ya tenemos una generación de españoles que son hijos del franquismo porque tenemos un colectivo de emigrantes que lleva 20 años aquí”, dijo, y “siguen ocupando los trabajos de menos cualificación”, enfatizó. “Ese elemento, el factor emigración, es cierto que todos ya estaban aquí, pero en términos estratégicos esta política no se puede desarrollar como se está desarrollando. Hay que conectarla con la Unión Europea (UE)”, dijo Méndez.

“Según mi modesta opinión -dijo Cándido Méndez- y no quiero ser en absoluto alarmista, la tendencia que veo es que se pueden reproducir en España, en barrios de ciudades como Madrid, los conflictos que se produjeron y se siguen produciendo en los barrios franceses o en Suecia, por ejemplo, en algunos barrios de Estocolmo”.

“Cuando se habla, por ejemplo, de los nuevos flujos de emigrantes, hay que tener en cuenta que los que se sienten más amenazados son los que ya están aquí. Representan el colchón que tiene la sociedad española en relación con los que vienen y, por lo tanto, que nadie se extrañe de que ese rechazo se exteriorice mucho”, dijo Méndez.

“También asistimos una especie de frivolidad en el análisis de este fenómeno, incluso en términos ideológicos, y esto lo tenemos que ordenar. Estamos generando empleo de baja productividad y estamos desatendiendo el objetivo de mejora de la productividad”, afirmó.

“Las familias de migrantes adoptan inmediatamente la cultura del número de hijos de los autóctonos”, enfatizó el ex secretario general de UGT. “No se puede hacer política migratoria sin que haya una política de futuro del país, es decir, qué país queremos dentro de 10, 15, 20 o 25 años, lo que sea. Y ahí está la vivienda, la emigración, la calidad del trabajo, la productividad, el absentismo, la formación, el peso de la industria en relación con los servicios, el futuro del turismo…”, apuntó.

“Estamos desaprovechando una ventana de oportunidad que nos dieron en su día en la Unión Europea (UE), un escenario que creo que no se va a volver a repetir”, concluyó Méndez durante su intervención.

Únete a nuestra Newsletter

A través de nuestra Newsletter con Capital te hacemos llegar lo más importante que ocurre en el mundo de la #economía, los #negocios, las #empresas, etc… Desde las últimas noticias hasta un resumen con toda la información más relevante al final del día, con toda comodidad.