El emprendimiento en España goza de buena salud. Aunque con altibajos, las cifras de inversión se mantienen y el escenario sigue siendo favorable gracias al impulso de entidades públicas y privadas que apuestan por proyectos innovadores. De ese esfuerzo han surgido grandes compañías que ya forman parte del día a día de los españoles, como Glovo, Cabify, Typeform, Wallbox, Factorial o TravelPerk. Precisamente, Glovo fue acelerada en sus inicios en Conector Barcelona, lo que refleja la importancia de estos ecosistemas. Aun así, muchas de estas grandes startups han crecido gracias a financiación externa, procedente de fondos de venture capital, business angels o inversores privados.
En este contexto, las aceleradoras y centros de innovación desempeñan un papel clave como semilleros de proyectos. No solo aportan un enfoque claro al negocio, sino que también facilitan el acceso a redes de contacto, conocimiento y recursos. Además, la cercanía con otras startups y con la propia entidad impulsora favorece el crecimiento, la profesionalización y la supervivencia de los proyectos más allá de la fase inicial.
España cuenta con varios hubs de innovación relevantes, aunque, según el ranking del Financial Times, no ocupa los primeros puestos a nivel europeo. De hecho, hay que descender hasta la posición 18 para encontrar el primer centro español, en un listado dominado principalmente por Alemania, con ciudades como Múnich, Núremberg o Stuttgart, además de presencia destacada de Francia, Suiza y Suecia.
En el puesto 18 aparece Bic Euronova, el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Málaga, con más de tres décadas impulsando el emprendimiento. A continuación, en el puesto 19, se sitúa Lanzadera, la aceleradora impulsada por Juan Roig, fundador de Mercadona. Desde su creación en 2013, se ha convertido en uno de los principales motores del ecosistema emprendedor en España, con startups destacadas como Gana Energía, BusUp o Singularu.
Otro de los centros relevantes es Fundecyt-PCTEX, el Parque Científico y Tecnológico de Extremadura, que ocupa el puesto 40. Su enfoque está especialmente orientado a la innovación científica y tecnológica, ofreciendo no solo espacios, sino también redes de colaboración entre empresas, instituciones y administraciones. Proyectos como Sustainext o su participación en iniciativas europeas de digitalización reflejan su impacto en el desarrollo regional.
Más abajo en el ranking, en el puesto 64, se encuentra el CEEI Valencia, una entidad con una larga trayectoria en el impulso de empresas innovadoras, con miles de proyectos asesorados y un impacto significativo en la creación de empleo. También destaca CEEI Castellón, que sigue el mismo modelo. En este entorno han surgido startups como Bluease o Healz, centradas en la sostenibilidad y la salud digital.
El ecosistema se completa con otras iniciativas como Berriup en el País Vasco, el Global Sports Innovation Center powered by Microsoft, centrado en la innovación deportiva, o Tetuan Valley en Madrid, que ha apoyado a cientos de startups desde su creación. Finalmente, en el puesto 100 aparece Decelera Ventures, un fondo de capital riesgo con un enfoque centrado en los fundadores y en modelos de crecimiento sostenibles.
En conjunto, el panorama del emprendimiento en España muestra una base sólida, con estructuras de apoyo cada vez más consolidadas. Aunque aún queda camino por recorrer para competir con los grandes hubs europeos, el ecosistema continúa creciendo y generando oportunidades para nuevas ideas y proyectos.

