Revista Capital

El contexto bélico global espolea la facturación de la industria española de Defensa

La industria de Defensa española enfrenta un momento histórico de expansión e innovación, impulsada por el aumento del gasto, la internacionalización y la necesidad de integrar talento y pymes para consolidar su competitividad y liderazgo estratégico

Por Borja Carrascosa

En un contexto geopolítico inestable y marcado por la proliferación de conflictos bélicos alrededor del mundo —el último, al cierre de esta edición, el ataque de EEUU e Israel sobre Irán—, la industria de Defensa gana peso de forma imparable. Espoleada por la nueva exigencia de gasto como porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) a los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), marcada en la agenda por el presidente de EEUU, Donald Trump, las empresas del sector trabajan contra el reloj para cumplir los compromisos alcanzados con sus principales clientes: los estados.

En España, el Gobierno de Pedro Sánchez se ha comprometido a destinar el 2,1% del PIB a Defensa, y el objetivo del 5% fijado por Trump parece, en el contexto actual, una quimera inalcanzable. Fuentes del sector apuntan que, con el tamaño y la capacidad instalada actuales, la industria “no es capaz” de cubrir la demanda. No obstante, la industria española tiene una fuerte vocación innovadora y exportadora y reivindica su voz en el debate público.

Según los últimos datos disponibles, las industrias de defensa y seguridad, aeronáutica y espacio registraron una facturación consolidada de 16.153 millones de euros en España en 2024, un 16,2% más que los 13.900 millones del ejercicio anterior, según el último informe elaborado por la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (TEDAE).

De esa cifra global, el sector de defensa y seguridad facturó 9.364 millones de euros en 2024 (un 16,4% más que en 2023), de los que 5.724 millones corresponden a aeronáutica, 2.154 millones a defensa terrestre (blindados, por ejemplo), 1.149 millones a defensa naval, 150 millones al área espacial y 187 millones a seguridad.

Según el estudio La industria española de Defensa: 10 claves para aprovechar una oportunidad histórica de EY, la consolidación de la inversión en el sector —que dependerá de los presupuestos públicos— podría duplicar los ingresos de la industria en 2030. El documento, elaborado con la colaboración de Infodefensa, recoge la visión de 31 empresas y expertos, ofreciendo una radiografía precisa del momento que atraviesa el sector. EY subraya que se trata de un "momento clave", marcado por la oportunidad de duplicar la facturación y consolidar un ciclo inversor de hasta una década.

Capital contó también con la opinión de Raül Blanco, director ejecutivo de Estrategia de SAPA Placencia, y de José Prieto, director de desarrollo de negocio y relaciones institucionales en el área de Defensa de GMV, para analizar la situación de este sector estratégico.

El estudio de EY señala que “tanto en Europa como en España nos hemos visto obligados a fortalecer nuestra propia seguridad” y destaca que “sentimos riesgos e intuimos amenazas sobre nuestra forma de vida, nuestros valores y nuestro modelo de democracia y bienestar”. El informe aglutina el consenso del sector y sus principales recomendaciones para afrontar un escenario "disruptivo y lleno de oportunidades". EY concluye que el sector afronta un ciclo inversor "sin precedentes" entre 2025 y 2035, con hitos clave en 2030 y 2035.

Raül Blanco (SAPA Placencia) asegura que “la industria española es exportadora por naturaleza y esta realidad es ahora más patente. El mercado europeo crece, la inversión sube e invita a moverse fuera de nuestras fronteras. Aquí, el mercado es limitado, por lo que lo natural es buscar oportunidades internacionales si se quiere crecer”. Añade que en SAPA se apostó hace años por EEUU y se está desarrollando un proyecto con la industria y las Fuerzas Armadas norteamericanas. La clave, según Blanco, es contar con tecnología propia, principal variable de competitividad y crecimiento.

José Prieto (GMV) destaca que “España está mejorando su posición, especialmente en tecnologías de alto valor añadido. En GMV tenemos fortalezas en Mando y Control Multidominio, Navegación y Ciberdefensa, desempeñando un papel clave en instituciones europeas”. Además, resalta la sólida reputación de la industria española en fiabilidad, calidad e interoperabilidad, y advierte que aún queda trabajo por hacer para consolidar la cadena de valor con más integración y continuidad en los contratos.

El análisis de EY e Infodefensa muestra un sector innovador, pero con tensiones potenciales que podrían condicionar su evolución, como la brecha entre empresas tractoras y pymes, limitaciones de capacidad productiva y dependencia de tecnologías críticas. Por ello, recomiendan planificar con escenarios a largo plazo e impulsar la flexibilización y simplificación de procedimientos administrativos.

Este escenario se enmarca en la Estrategia Industrial Española de Defensa y en el esfuerzo inversor impulsado por el Gobierno para reforzar las capacidades del país, así como en la puesta en marcha de 35 nuevos Programas Especiales de Modernización (PEM). La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, destacó que "España se encuentra ante una oportunidad histórica que solo se aprovecha mediante planificación, visión a largo plazo, coordinación institucional y colaboración entre sector público y privado". Subrayó la relevancia de las grandes empresas tractoras y el papel insustituible de las pymes en la cadena de suministro.

Respecto al aumento del gasto en Defensa, Raül Blanco explica que “el ahogamiento no se produce por el porcentaje de gasto del PIB, sino por cómo se ejecuta el dinero y la agilidad de la financiación. La responsabilidad de la industria es cumplir con excelencia, respetar los tiempos y revertir la inversión en la sociedad mediante mayor impacto social y territorial”. José Prieto añade que la Administración Pública cumple un papel clave, siendo esencial mantener la estabilidad, acelerar la compra pública y reforzar capacidades estratégicas nacionales y europeas.

Mayor integración entre grandes empresas y pymes

El estudio de EY apunta que la oportunidad solo podrá materializarse si se afrontan los factores que limitan la competitividad, autonomía tecnológica y capacidad de respuesta. Las empresas coinciden en la necesidad de una mayor integración entre tractoras y pymes, que aportan agilidad e innovación, pero requieren apoyo para incorporarse desde el diseño a grandes programas.

Blanco afirma: “La industria española debe ser eficaz, ágil e innovadora, impulsando talento y buscando sinergias. Este objetivo debe asumirse conjuntamente por empresas, administraciones, financiadores y Fuerzas Armadas, poniendo la tecnología como motor de crecimiento”. Prieto añade que “para exportar más es necesario invertir en producto, economías de escala, interoperabilidad, calidad y servicio, y una agenda estratégica de I+D alineada con las necesidades de los clientes”.

El estudio identifica el talento como uno de los principales retos, ante la escasez de perfiles cualificados y la competencia por atraerlos. Destaca la necesidad de aumentar la formación tecnológica, reforzar la colaboración educativa, impulsar la formación dual, incorporar más mujeres y fidelizar profesionales.

Asimismo, subraya la importancia de consolidar la innovación como eje estructural, dotando a I+D+i de estabilidad presupuestaria y agilidad financiera, e integrando a pymes y centros tecnológicos desde las primeras fases de diseño. La industria alerta de la incertidumbre en la financiación, la lentitud administrativa y el riesgo de concentración de recursos en pocos operadores, reclamando instrumentos ágiles que garanticen liquidez y reparto equilibrado.

El papel decisivo de la innovación

La innovación es una obligación operativa en cualquier industria, y la Defensa no es una excepción. Prieto explica que “la innovación en Defensa es dual; en GMV llevamos más de cuatro décadas combinando tecnologías de navegación resiliente, inteligencia, software crítico, autonomía y análisis de datos”.

Blanco apunta que “el futuro será multidominio: más sensores, más datos, más autonomía y sistemas capaces de resistir interferencias y ciberamenazas, optimizando recursos en todos los dominios del campo de batalla: Tierra, Mar, Aire, Espacio, Ciberdefensa y Cognitivo”. Añade que “la innovación es esencial para crecer como empresa e industria. Más del 30% del equipo de SAPA se dedica a I+D en Andoain, Detroit y otras localizaciones”.

La interacción del sector Defensa con otros sectores aumenta; un ejemplo es el PERTE I, donde SAPA y empresas asociadas desarrollaron un nuevo eje para movilidad eléctrica pesada civil. Blanco concluye que la digitalización, el análisis de datos y la inteligencia artificial permitirán mayor autonomía y eficiencia energética, generando ahorros de combustible y capacidad operativa en condiciones extremas.

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