En un mes caracterizado por la volatilidad generada por el conflicto en Oriente Próximo, el Ibex 35 experimentó una caída de un 7,7% en marzo, marcando su mayor retroceso mensual en los últimos cuatro años. Pese a este descenso, el índice recuperó los 17.000 enteros el 31 de marzo. Desde el cierre de febrero, el selectivo español pasó de los 18.360,8 puntos a los actuales 17.069,6.
Entre las compañías más afectadas, Indra destacó por su caída del 24,5% en Bolsa, afectada no solo por la inestabilidad geopolítica, sino también por una crisis interna respecto a su presidente, Angel Escribano. La incertidumbre surgió debido a un conflicto de intereses relacionado con la integración de su negocio familiar EM&E en Indra.
Por otro lado, las energéticas como Repsol, Enagás, Solaria y Endesa experimentaron aumentos significativos impulsados por el repunte en los precios del petróleo y el gas. El barril de Brent aumentó un 48%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) registró un incremento cercano al 60%.
En el plano internacional, el conflicto se intensificó con un ataque a un buque petrolero kuwaití, lo que provocó daños materiales y posibles riesgos de vertido. Además, la estrategia de cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán añadió más tensión al ambiente geopolítico.
Trump continúa con su doble mensaje. Por un lado, se felicita sobre el progreso de las negociaciones con Irán y lo valida con que cada vez Irán estaría dejando pasar por el estrecho de Ormuz un mayor número de petroleros, unos 20.
Esta situación ha propiciado que los inversores asuman una postura más cautelosa, mientras las principales Bolsas internacionales mantenían o incrementaban sus niveles. De hecho, el Ibex 35 terminó la última sesión de marzo con un aumento del 0,59% respecto al lunes.
En otro ámbito, el mercado de renta fija mostró un rendimiento del bono español a 10 años al 3,502%, por debajo del 3,564% registrado al inicio de la semana. El mercado de divisas reflejó una apreciación del euro frente al dólar en un 0,51%.
