La tecnología está transformando de forma irreversible la manera en la que nos movemos. En este contexto, la movilidad inteligente ya no es la visión futurista de coches voladores que hemos visto en tantas películas. Se trata de un camino en marcha que nos exige repensar el modelo actual de transporte, infraestructuras y gestión urbana. Y, como todo cambio profundo, abre oportunidades y plantea grandes desafíos.
Hoy hablamos de vehículos eléctricos, autónomos o conectados y, por supuesto, de inteligencia artificial (IA). Pero centrar el debate exclusivamente en la IA es como empezar la casa por el tejado. La IA es el cerebro que ayuda a decidir, anticipar y optimizar, pero, sin las infraestructuras adecuadas y sin datos fiables, no sirve de nada. La acción física, lo que pasa en nuestras calles, debe tener un registro digital, preciso, constante y verificable.
Para ello, todas las tecnologías importan. Sensores, sistemas de conectividad, comunicaciones, plataformas de integración, soluciones de análisis en tiempo real… No se trata de qué tecnología potenciar, sino de cómo integrarlas y cómo interconectarlas. ¿Cómo hablan entre ellas y con los distintos actores de la movilidad? Administraciones, empresas, servicios públicos y, por supuesto, ciudadanía.
En ese sentido, me gustaría destacar la automatización sensórica, su integración en redes de tecnología operacional (OT) y, especialmente, a sus profesionales y especialistas, que deben tener mucho más protagonismo. Puede que no tengan el brillo mediático de la inteligencia artificial (IA), pero, sin ellas, no hay datos; sin datos, no hay decisiones; sin decisiones, no hay movilidad inteligente. Y es clave para conseguir el conocido (y manido) Gemelo Digital, concepto muy potente pero pocas veces aterrizado y con un ‘para qué’ claro.
El objetivo que debemos conseguir es que la acción física tenga su registro informático, algo fundamental para el proyecto de movilidad inteligente. Seguridad, regulación, convivencia, accesibilidad, personas, eficiencia en el sentido más amplio… son muchos los factores fundamentales que requieren de este nivel de precisión. El objetivo debe ser de máximos: datos fiables y completos para tomar decisiones que mejoren la calidad de vida y optimicen la gestión de recursos.
Otro reto es la capacidad de la sociedad, y sus dirigentes, para digerir todos estos cambios y, sobre todo, la velocidad con la que están apareciendo en nuestras vidas. No nos da tiempo a interiorizarlo, entender sus consecuencias, especialmente profesionales y económicas, porque estamos lejos de estar preparados para esta Revolución. Se precisa más educación digital y trabajar en la regulación. Pero no hiper regulación, porque la innovación requiere reglas claras y no barreras, más transparencia y políticas sociales ‘de las de verdad’, que se anticipen y protejan a las personas que se van a ver afectadas por la movilidad autónoma sin conductor.
Las soluciones tecnológicas deben desplegarse con el mínimo impacto negativo en la sociedad. Esto exige una visión que ponga a las personas en el centro y que utilice los datos para mejorar los servicios públicos, reducir emisiones, hacer más fluida la movilidad urbana, administrar mejor los recursos comunes y dar solución a los retos laborales que aparecerán.
El sector industrial es pionero en la digitalización, y muchos sectores como el cerámico (no es el único), lo han incorporado hace muchos años, aunque en entornos controlados. Los retos, sin embargo, son los mismos que los mencionados anteriormente, pero los objetivos no. En las empresas industriales prima la eficiencia para reducir costes, mejorar el servicio, trazabilidad detallada… No son pocos proyectos en los que la integración de todos los actores es el objetivo más complicado.
Las ciudades inteligentes serán las protagonistas de esta revolución. Pero una ciudad conectada solo funciona si todas las partes se coordinan con un propósito común. No vamos hacia un futuro de coches autónomos, sino hacia un futuro de personas autónomas, más libres para moverse de manera sostenible, segura y eficiente.
