El chocolate de Dubai es una mezcla de chocolate con leche y pasta de pistacho, que utiliza como base los fideos kadaifi. Con la receta apropiada, se convierten en el producto que ha arrasado en todos los supermercados y que ha pasado de ser un artículo exclusivo a un éxito popular.
Era 2021 cuando la creadora, Sarah Hamouda, llevó a cabo esta mezcla que la retrotraía a los sabores clásicos de Oriente Medio. Esto fue durante su embarazo así que, apenas un año después, en 2022, decidió junto a su marido Yezen Alani abrir una tienda online: FIX Dessert Chocolatier.
A través de ella vendían la tableta con el nombre 'Can't get knafeh of it', que se parece a la traducción inglesa de "no puedo tener suficiente de esto", y que juega con ese producto típico árabe. Esta es la historia de uno de los últimos productos de esa parte del mundo que han arrasado en Occidente. Lindt vio el filón y lanzó su propia propuesta, que ha sido imitada por todo tipo de marcas.
Hace algo más tiempo, hicieron su desembarco también los perfumes árabes, como una demostración de que los productos de aquella parte del globo tiene una imagen de lujo, exclusividad y exotismo. Y en el subtexto, que Arabia no es la región arenosa y desértica que era hace 25 años, sino un lugar que influye en el resto del mundo.
Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí han comprado o patrocinado clubes y eventos internacionales para proyectar y elevar su influencia global
Y si lo hace es porque no ha parado de intentarlo en la última década, e incluso más, con diferentes líneas de actuación que tienen que ver con el ámbito económico, cultural y deportivo. Llámese Qatar, Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí, todos estos países han hecho sus apuestas para cambiar su imagen ante el mundo.
En 2022, en el primer Mundial de la historia en invierno, se celebró en Qatar. El país se comprometió a hacer inversiones millonarias, frente a alternativas como Estados Unidos, Australia y la candidatura conjunta de Corea del Sur y Japón.
También es conocida la compra del Paris Saint-Germain por parte del fondo soberano Qatar Sports Investment en 2011, que facilita la visibilidad internacional y la proyección cultural que buscan en el país. El FC Barcelona también tuvo a Qatar como patrocinador.
Lo mismo ocurre con el Manchester City, que fue adquirido en 2008 por el fondo emiratí Abu Dhabi United Group. También el Real Madrid y el AC MIlán lucen desde hace años el logo de Fly Emirates como patrocinador en su camiseta.
Arabia Saudí, en cambio, ha optado por poner en marcha un nuevo circuito de Golf, llamado LIV Golf, propulsado por el Public Investment Fund. Asimismo, el Metropolitano, el estadio del Atlético de Madrid, ha pasado recientemente a llamarse Riyadh Air Metropolitano.
Estas son solo algunas de sus muchas apuestas, a las que se suman competiciones concretas como la Supercopa de España, torneos de tenis, grandes premios de fórmula uno y golf... En términos de poder blando, no son pocas, aunque hay más si se mira al mundo económico y empresarial.
Bien conocida es la operación de STC, una compañía saudí, que está controlada en un 64% por el PIF. Compró en 2023 un 9,9% de las acciones de Telefónica.
No obstante, esto es parte de la estrategia de diversificación, más que de esa apertura cultural. Con todo, son numerosas las compañías con participación árabe.
Qatar tiene un paquete accionarial relevante en Iberdrola, IAG y El Corte Inglés, entre otras. Arabia Saudí, además de Telefónica, cuenta con Tendam. Emiratos Árabes, por su parte, controla Cepsa, Enagás y, recientemente, exploró adquirir una parte de Naturgy.
Luego, llaman la atención algunos proyectos que estos países están llevando a cabo para asombro del mundo. Uno de ellos es NEOM, una faraónica obra que pretende crear una ciudad lineal en medio del desierto. Para ese proyecto requiere un personal altamente cualificado, atraído tanto por este como por otras iniciativas.
Concretamente, Arabia Saudí tiene previsto invertir 500.000 millones de dólares para crear esta ciudad futurista con energía limpia y tecnología punta. Entre sus particularidades, una instalación de hidrógeno verde, comunidades residenciales para trabajadores y un sistema de transporte ultrarrápido.
De región segura a huida masiva
Todos estos ejemplos representan cómo los países árabes se han convertido en los últimos años en un sinónimo de poderío económico y status. Hasta allí viajaban empresarios, profesionales, influencers y deportistas de élite para reforzar la imagen del país. No obstante, el conflicto en Irán y en el estrecho de Ormuz han obligado a tomar el vuelo de vuelta.
El propio Cristiano Ronaldo, símbolo de ese creciente atractivo de Arabia Saudí, utilizó su propio avión para regresar a España. Ya lo hizo su familia, pero él mismo hizo lo propio tras una lesión que se produjo en su último partido con su equipo, el Al-Nassr.
Él es uno más, pero no el único que ha tomado ese rumbo. A cierre de esta edición, más de 8.400 españoles han salido de Oriente Próximo desde el estallido de la guerra, según el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.
Desde dicho ministerio se recalca que esta es "la mayor evacuación de la historia" en la que ha participado. Para llevar a cabo esta repatriación, se han utilizado tanto aviones comerciales como rutas seguras por carretera hasta países en los que los vuelos no han sufrido interrupciones, como sí ha ocurrido en Kuwait, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.
A nivel de eventos, la Fórmula 1 ha optado por mover ficha ante la inestabilidad de la región. Así, ha cancelado los dos Grandes Premios que iban a celebrarse este mes de abril en Bahréin y Arabia Saudí. La organización dice literalmente que "no se celebrarán en abril", lo que no implica que no acaben celebrándose más adelante.
No obstante, estaban previstos desde el 10 al 12 de abril y, en el caso de Yeda (Arabia Saudí), del 17 al 19. "Seguimos esperando que reine la calma, la seguridad y una pronta recuperación de la estabilidad en la región", explicó el presidente de la FI, Mohammed Ben Sulayem.
Tampoco se ha celebrado otro evento en el que iba a participar la selección española de fútbol: la Finalissima, que debía enfrentar a España con Argentina, como vigentes campeones de Europa y América. La disputa de este partido se iba a realizar en Qatar aunque las circunstancias lo han hecho inviable.
El vecindario volátil de Oriente Próximo
Pese a estos avances de los petrodólares por situarse en el mapa económico y geopolítico global, el punto débil ha salido a la luz: la inestabilidad de la región, con potencias enfrentadas por sus intereses y sus visiones del mundo.
Las enormes inversiones han dado el rendimiento esperado: unos países del golfo moderno, avanzado tecnológicamente avanzado y todopoderoso a nivel económico y de influencia. Los acontecimientos del último mes introducen en la ecuación la incógnita que había permanecido dormida en los últimos años: un vecindario volátil que pone en riesgo los avances de Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos para presentarse ante el mundo como lugares prósperos y seguros.


