El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener sin cambios los tipos de interés, debido a la incertidumbre generada por el impacto del conflicto en Oriente Próximo sobre la inflación. Así, la tasa de depósito se mantiene en el 2%, la de las operaciones de refinanciación en el 2,15% y la de la facilidad marginal de préstamo en el 2,40%.
La institución ha subrayado que la guerra en Oriente Próximo ha provocado un notable aumento en los precios de la energía, lo que a su vez ha impulsado la inflación y afectado el entorno económico. Las repercusiones a medio plazo para la inflación y la actividad económica dependerán de la duración e intensidad de esta inestabilidad en los precios energéticos y de sus efectos indirectos.
Cuanto más se prologue la guerra y se mantengan altos los precios de la energía, mayor será el posible impacto en la inflación general y en la economía.
El BCE asegura que está bien preparado para afrontar esta incertidumbre, ya que la zona euro ha iniciado este periodo de alzas energéticas con la inflación cercana al objetivo del 2% y la economía ha demostrado cierta resiliencia en los últimos trimestres.
La decisión del BCE de esperar estaba prevista por los mercados, a pesar del repunte de la inflación al 3% en abril y del crecimiento económico ralentizado al 0,1% en el primer trimestre, acercándose a un escenario de estanflación. Esta prudencia también es compartida por otros bancos centrales: el Banco de Inglaterra decidió no modificar su tasa de referencia, situada en el 3,75%, mientras que la Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo el rango objetivo del precio del dinero entre el 3,50% y el 3,75%. Por su parte, el Banco de Japón dejó su tasa inalterada en torno al 0,75%.
