El saldo total de crédito hipotecario concedido por las entidades de crédito españolas registró un incremento del 3,3% al cierre de 2025, alcanzando cerca de los 619.000 millones de euros. Esto representa el primer año en positivo tras un largo periodo de desapalancamiento, según informó la Asociación Hipotecaria Española (AHE) en un reciente informe. De este modo, el 'stock' de crédito hipotecario regresó a niveles similares a los de 2022.
En el interior de la cartera hipotecaria, la adquisición de vivienda mostró un crecimiento más destacado, con una tasa del 3,8% en 2025. La AHE resaltó que estos datos reflejan un mercado dinámico, impulsado principalmente por perfiles con mayor solvencia económica, en un contexto caracterizado por la escasez de oferta residencial.
El saldo vivo hipotecario sigue descendiendo en relación con el PIB, situándose por debajo del 37%, lo cual muestra una reducción del apalancamiento a pesar del crecimiento del crédito hipotecario.
En cuanto a la estructura de interés de la cartera hipotecaria viva, los préstamos a tipo fijo continúan ganando terreno. En los últimos ocho años, su representación ha aumentado del 7% al 42% del saldo en circulación. Este crecimiento ha sido en detrimento de los préstamos a tipo variable, que han visto disminuir su participación en 32 puntos porcentuales, hasta equipararse en torno al 43% del saldo total. Por su parte, los préstamos mixtos mantienen una proporción más estable, representando actualmente el 15% del nominal de los préstamos, frente al 17% de hace ocho años.
La AHE sugiere que los préstamos a tipo variable podrían seguir siendo numerosos, dado que suelen corresponder a préstamos más antiguos y con un principal pendiente menor. La recomposición de la cartera subraya tanto el esfuerzo de las entidades por fortalecer la oferta de préstamos que no dependen de índices externos, garantizando así mayor estabilidad en los pagos de los clientes, como la preferencia de los consumidores por flujos financieros estables, evitando la variabilidad del Euríbor.
En el lado del pasivo, las cédulas hipotecarias experimentaron una disminución del 1,2% en el año, alcanzando los 186.271 millones de euros, mientras que las titulizaciones cayeron un 10%, situándose en 66.330 millones de euros. La AHE explica que esta reducción está en línea con ejercicios anteriores y responde a una menor necesidad de liquidez, en un contexto en el que la regulación favorece otras fuentes de financiación bancaria.
