La actividad del sector privado en España mostró una leve recuperación en mayo, tras entrar en contracción durante abril. El índice PMI compuesto, un indicador clave de la salud económica, subió a 50,2 puntos desde los 48,7 previos, según datos de S&P Global Market Intelligence. Aunque los nuevos pedidos se estancaron, las empresas españolas incrementaron sus plantillas de manera sólida y la confianza en el futuro alcanzó su nivel más alto en tres meses.
El entorno de costes se mantuvo desafiante, con el mayor incremento en los precios de compra desde noviembre de 2022. Sin embargo, la inflación de los precios cobrados por las empresas se redujo a su nivel más bajo en tres meses. Específicamente, el PMI de servicios aumentó a 50,1 puntos desde los 47,9 anteriores, mientras que el PMI manufacturero descendió levemente a 51,2 desde 51,7 puntos en abril.
El panorama en mayo trae la esperanza de que la desaceleración económica en España pueda ser leve, pese a una mejora general débil
En contraste, la situación en la zona euro presenta mayores desafíos. El PMI compuesto de la región, que incluye sectores manufacturero y de servicios, bajó a 48,5 puntos desde 48,8, marcando su nivel más bajo en 18 meses. El PMI de servicios de la eurozona llegó a 47,7 puntos, continuando en contracción, mientras que el manufacturero redujo su expansión a 51,6 puntos.
Según Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence, estos datos sugieren una posible caída del PIB trimestral del 0,2%, a menos que haya cambios significativos en junio. Williamson también destacó que las presiones inflacionarias se intensifican y que la inflación podría acercarse al 4%, generando una situación incómoda para el Banco Central Europeo. La entidad deberá equilibrar la necesidad de contener la inflación sin dañar una economía desacelerada.
