Tecnología

Los gigantes invisibles de la industria: así funcionan las empresas que fabrican maquinaria

Apenas tienen presencia entre el gran público porque no venden al consumidor final, pero juegan un papel esencial en la economía

Por Alberto Mesas

Cuando se habla de grandes empresas industriales suelen aparecer los fabricantes de coches, las empresas tecnológicas y las multinacionales de bienes de consumo. Sin embargo, detrás de muchas de ellas están los fabricantes de maquinaria industrial, empresas mucho menos conocidas que desempeñan un papel esencial en la economía. Son empresas que apenas tienen presencia entre el gran público porque no venden al consumidor final, sino a otras industrias. Sin ellas, buena parte de la producción mundial sencillamente se detendría.

Se trata de un mercado completamente B2B (business to business), formado por fabricantes de robots, equipos de automatización, maquinaria de embalaje o líneas completas de producción. Sus clientes son otras empresas, que van desde fabricantes de coches hasta productores de alimentos, laboratorios farmacéuticos o compañías aeroespaciales. La importancia de este sector ha aumentado de forma notable con la automatización de la industria. Según la Federación Internacional de Robótica (IFR), en las fábricas de todo el mundo operan ya más de cuatro millones de robots industriales, una cifra que continúa creciendo año tras año. China se ha convertido en el mayor mercado mundial de este tipo de robots, aunque Japón, Alemania, Corea del Sur y Estados Unidos siguen liderando el desarrollo de muchas de las tecnologías más avanzadas en el sector.

Fábricas que fabrican máquinas

La robotización responde a varios factores. El aumento de los costes laborales en algunos países, la escasez de mano de obra especializada y la necesidad de mejorar la productividad están impulsando inversiones en automatización. A ello se suma el desarrollo de la inteligencia artificial, que permite a muchas máquinas realizar tareas cada vez más complejas mediante sistemas de visión artificial, aprendizaje automático y análisis de datos en tiempo real.

Entre las empresas más relevantes del sector figuran la alemana Trumpf, especializada en maquinaria para el procesamiento de chapa y sistemas láser; la japonesa FANUC, uno de los mayores fabricantes mundiales de robots industriales y sistemas de automatización; la suiza ABB, con una amplia presencia en robótica, electrificación y automatización industrial; o la sueco-suiza Atlas Copco, referente internacional en compresores, herramientas industriales y soluciones para procesos de fabricación. Aunque sus nombres resultan poco familiares para el gran público, muchas de ellas facturan miles de millones de euros al año y suministran tecnología a miles de fábricas repartidas por todo el mundo.

España también cuenta con empresas destacadas en este ámbito. El grupo vasco Danobatgroup desarrolla máquinas herramienta de alta precisión para sectores como la aeronáutica, el ferrocarril o la automoción y exporta buena parte de su producción. Fagor Automation, perteneciente a la Corporación Mondragón, fabrica sistemas de control numérico, encóderes y soluciones para automatización industrial que se comercializan internacionalmente. También destaca Nicolás Correa, fabricante burgalés de fresadoras industriales con presencia en decenas de países.

Buscar la independencia industrial de China y EEUU

La Comisión Europea considera este sector uno de los pilares de la competitividad industrial. Iniciativas como el programa Industria 5.0 buscan acelerar la digitalización de las fábricas europeas mediante la incorporación de robótica, inteligencia artificial, internet de las cosas y tecnologías de fabricación avanzada. El objetivo es aumentar la productividad sin perder capacidad industrial frente a competidores como China o Estados Unidos.

La industria de la maquinaria también está cambiando su propio modelo de negocio. Muchas empresas ya no se limitan a vender equipos, sino que ofrecen contratos de mantenimiento predictivo, monitorización remota, actualizaciones de software o servicios basados en datos. Gracias a sensores conectados y plataformas digitales, los fabricantes pueden anticipar averías y optimizar el rendimiento de las máquinas, generando ingresos recurrentes durante toda la vida útil del producto.

Este mercado suele pasar desapercibido porque apenas tiene contacto con el consumidor final. Sin embargo, cada coche, electrodoméstico, medicamento o alimento procesado depende de maquinaria diseñada por estas compañías. Son las empresas que fabrican las herramientas con las que trabajan otras empresas, una posición que las convierte en un eslabón imprescindible de la economía global.

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