La Unión Europea ha formalizado la inscripción de la Denominación de Origen Protegida (DOP) "aceite de las Sierras Espadán y Calderona" en su registro de indicaciones geográficas protegidas. Este reconocimiento abarca aceite de oliva virgen extra y aceite de oliva virgen, elaborados principalmente con la variedad autóctona serrana de Espadán, así como con otras variedades como villalonga, canetera, morruda y arbequina.
Según el Ministerio de Agricultura, se trata de un aceite reconocido por su elevada calidad y un perfil sensorial singular. Su sabor es dulce y suave, con un carácter afrutado y notas de almendra verde y hierba fresca. El color del aceite varía entre el verde y el amarillo, ofreciendo en boca un ligero picor y un delicado amargor final que aportan frescura, equilibrio y persistencia. Estas características se deben a la combinación de la variedad autóctona, las condiciones naturales de cultivo y las prácticas tradicionales de elaboración.
La recolección temprana de la aceituna permite preservar la calidad del fruto y potenciar el perfil aromático característico de este aceite
La producción se concentra en el entorno de los parques naturales de la Sierra de Espadán y la Sierra Calderona, abarcando 28 municipios de Castellón y Valencia. Este territorio destaca por su valor ambiental, su relieve montañoso, suelos pobres y pedregosos y un clima mediterráneo influido por el mar. La brisa de levante y el rocío nocturno ayudan a reducir el estrés hídrico de los olivos, favoreciendo una maduración más lenta de las aceitunas, lo que se traduce en un mayor contenido de pigmentos naturales y un perfil aromático distintivo.
Con esta nueva inscripción, España alcanza las 399 figuras de calidad diferenciada reconocidas por la Unión Europea, reforzando su posición como líder en la protección y valorización de productos agroalimentarios vinculados a su territorio. Las Denominaciones de Origen Protegidas (DOP), las Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) y las Especialidades Tradicionales Garantizadas (ETG) son herramientas clave para preservar el patrimonio agroalimentario europeo, garantizar el origen y calidad de los productos y generar valor añadido en el medio rural. En España, estas figuras representan la interacción entre tradición, conocimiento, sostenibilidad e innovación, proyectando internacionalmente la excelencia de la producción agroalimentaria del país.
