Rocío Báguena Rodríguez, expresidenta de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) y ex secretaria general de Transporte Terrestre, ha declarado que el ministro de Transportes, Óscar Puente, no le proporcionó ninguna explicación sobre su destitución reciente. Báguena ha defendido la seguridad del sistema ferroviario español y afirmó no tener responsabilidad en el accidente de Adamuz, donde fallecieron 46 personas.
Ante la Comisión de Investigación del Senado sobre la red ferroviaria, Báguena insistió en que, aunque evidentemente algo tuvo que fallar para que se produjera el accidente de Adamuz, dicho fallo no recae sobre la AESF, pues no intervino en el suceso. Explicó que, en su calidad de presidenta de la AESF, no tenía competencias ejecutivas en las decisiones de la agencia y que tampoco participó en inspecciones ni auditorías.
Báguena destacó que, como parte de sus funciones estratégicas, el enfoque estaba en la planificación ferroviaria y normativa, y negó haber manipulado documentos críticos como el acta de soldadura. En respuesta a las acusaciones de insuficiente supervisión, afirmó que en 2025 se llevaron a cabo 900 acciones de supervisión y unas 5.500 en la última década.
La supervisión de la AESF es esencial, pero la responsabilidad primaria de la vigilancia recae en Adif, que es el administrador de la infraestructura
Báguena también reveló que Adif invertirá 8.000 millones de euros en mantenimiento entre 2026 y 2030. Anteriormente, se destinaron 5.000 millones durante los años 2021 a 2026. Según explicó, el Ministerio de Transportes no ha puesto trabas a las necesidades financieras solicitadas por Adif, lo que considera suficiente para el mantenimiento del sistema.
No obstante, Báguena señaló que Rodalies en Cataluña ha sufrido históricamente un déficit notable de conservación. A pesar de que se han invertido 3.000 millones de euros en su plan de mejoras, sostuvo que aún queda trabajo por hacer para mejorar las condiciones, ya que un porcentaje significativo de accidentes graves se produce en este sistema.
Referente al accidente de Gelida, que resultó en una víctima mortal, indicó que el colapso del muro se debió a un proceso de corrosión lento y que las lluvias actuaron como desencadenante.
Báguena defendió que el sistema ferroviario español es seguro y celebró la creación de una nueva autoridad administrativa que investigará accidentes en todos los modos de transporte. Finalmente, reconoció el dolor de las víctimas de Adamuz y Gelida, abogando por una investigación profunda para prevenir futuros accidentes y depurar responsabilidades.
