Un informe del Consejo Económico y Social (CES) ha revelado que la inmigración en España no reemplaza ni desplaza a los ciudadanos autóctonos en el ámbito laboral, los servicios sociales o las prestaciones. En lugar de ello, el fenómeno migratorio impulsa la economía del país, algo que el CES calificó como "una bendición del cielo" si está bien gestionado. Según Antón Costas, presidente del CES, los trabajadores inmigrantes, que generalmente llegan con poca cualificación y se emplean en sectores como el turismo, la agricultura y la construcción, no reemplazan a los trabajadores españoles, sino que les benefician.
La productividad de la economía española ha crecido paralelamente a la entrada de inmigrantes, según el informe del CES
El informe destaca que los inmigrantes suelen recibir salarios inferiores a los de los españoles y tardan varios años en equiparar sus condiciones laborales. No obstante, no se percibe una discriminación significativa en el proceso. Antón Costas enfatizó que la contribución de los trabajadores extranjeros ayuda a mejorar las condiciones laborales de los españoles.
En lo que respecta a la salud, los inmigrantes utilizan más la atención hospitalaria que la atención primaria, algo que no satura los servicios para la población autóctona. Además, el CES subraya que no existe un consumo desproporcionado de prestaciones por parte de los inmigrantes, ya que su solicitud de ayudas es similar a la de los españoles.
El informe también aborda la percepción cada vez más intolerante de los ciudadanos hacia la inmigración. A pesar de ser históricamente un país de inmigrantes, España muestra un creciente rechazo hacia este fenómeno, convirtiéndose en el cuarto país con mayor población inmigrante, después de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido. La concentración de inmigrantes es especialmente notable en Cataluña, la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia, la Comunidad de Madrid, Baleares y el litoral mediterráneo andaluz.
Pilar Cancela, secretaria de Estado de Migraciones, criticó los discursos de odio que se utilizan para confrontar y ha pedido un consenso en las instituciones para abordar las políticas migratorias de manera más constructiva. Según ella, el cambio climático y la percepción de Europa como una esperanza ante la inestabilidad política y económica son los principales motores de las migraciones.
En su intervención, Cancela abordó la situación en Ceuta, subrayando que el gobierno no puede realizar deportaciones masivas y que los casos se tratan individualmente. Además, criticó el enfoque inicial de la Unión Europea, que centró su atención en las políticas migratorias antes que en Ceuta, en un contexto considerado como una emergencia humanitaria provocada por acciones exteriores.
