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Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas, se sintió vigilada, pero pensó que era por la prensa

Rosalía Iglesias testificó que sintió vigilancia durante la prisión de Bárcenas, atribuyéndolo a medios y no a seguimiento policial.

Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas, se sintió vigilada, pero pensó que era por la prensa.
Por Redacción Capital

Rosalía Iglesias, esposa del extesorero del Partido Popular (PP) Luis Bárcenas, compareció este lunes ante el tribunal de la Audiencia Nacional que investiga la 'Operación Kitchen'. Durante su testimonio, Iglesias expresó que, aunque se sintió vigilada mientras su marido estaba en prisión preventiva en 2013, siempre atribuyó esa sensación a la presión mediática y no a un posible seguimiento policial. "Vivía aterrorizada", afirmó sobre su estado emocional en aquel periodo.

En esta causa, que indaga sobre un presunto operativo parapolicial dirigido a sustraer información comprometedora a Bárcenas, Iglesias ratificó que "por supuesto" sintió que la vigilaban, especialmente al visitar al abogado de su esposo, Javier Gómez de Liaño. Mariano Hervás, exjefe de la brigada de Técnicas Operativas de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional, admitió la semana pasada que existieron vigilancias a Iglesias, ordenadas por su superior, Enrique García Castaño, y la Dirección Adjunta Operativa (DAO).

Iglesias declaró que durante los 19 meses que Bárcenas pasó en prisión provisional, su vida fue "un infierno", destacando la dificultad del trato recibido por el personal de la prisión.

Rosalía Iglesias, quien participa en el juicio como acusación particular, manifestó su confianza en el chófer de Bárcenas, quien está acusado de haber sido captado como confidente por la presunta trama. Describió al chofer como una figura protectora y destacó que tenía acceso a las llaves del estudio que compartía con su marido en el centro de Madrid. Este espacio era donde Bárcenas presuntamente guardaba documentación relevante y un pendrive con grabaciones de conversaciones con el expresidente Mariano Rajoy y el exdirigente popular Javier Arenas, elementos que luego desaparecieron, según declaró Bárcenas más tarde.

Iglesias narró la evolución en el comportamiento del chófer, indicando que, en cierto momento, comenzó a adoptar una actitud diferente: "muy nervioso" y "conducía de manera más brusca". Explicó que le expresó su disconformidad por no encontrarse cómoda con su nueva forma de ser y no haberla esperado en la puerta de la cárcel de Soto del Real (Madrid) durante sus visitas a Bárcenas. "No había discusiones o violencia, pero su actitud era incluso desafiante", relató.

Reviviendo el tiempo que su marido estuvo en prisión, Iglesias lo catalogó como devastador, relatando incidentes como el de un funcionario que, tras un vis a vis familiar, le comentó: "Rosalía, estoy esperando verte aquí dentro". Resaltó la importancia del apoyo mutuo que siempre compartió con Bárcenas a lo largo de sus 38 años de matrimonio, afirmando que su experiencia durante esos meses fue particularmente difícil debido a su cercanía y dependencia emocional con su esposo.

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