El precio medio de la vivienda de segunda mano en España alcanzó en mayo los 2.442 euros por metro cuadrado, lo que supone un incremento del 3,01% en comparación con el mismo período del año anterior y un ligero aumento del 0,28% respecto a abril, según datos del informe mensual de pisos.com. Las regiones más caras en mayo de 2026 fueron Baleares, Madrid y el País Vasco, con precios de 5.180, 4.585 y 3.315 euros por metro cuadrado respectivamente. Por el contrario, en comunidades como Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León los precios fueron de 852, 961 y 1.245 euros por metro cuadrado, lo que las sitúa entre las más asequibles.
A nivel provincial, Baleares encabeza la lista de las más caras con 5.180 euros por metro cuadrado, seguida de Madrid y Guipúzcoa. En el otro extremo, Ciudad Real, Jaén y Zamora presentan los precios más bajos, con 723, 777 y 789 euros por metro cuadrado respectivamente. En cuanto a variaciones anuales, Madrid, Alicante y Málaga registraron los mayores incrementos, mientras que las provincias de Zamora, Huesca y Soria experimentaron las mayores caídas.
Ferran Font, director de Estudios de pisos.com, sostiene que el mercado inmobiliario en España ha pasado a ser un "estado de ánimo colectivo" más que un simple mercado de precios
Donostia-San Sebastián lideró entre las capitales de provincia con 6.611 euros por metro cuadrado, seguida de Madrid y Palma. En contraste, Jaén, Zamora y Cáceres se posicionaron como las más económicas. Ciudad Real, Toledo y Teruel mostraron las mayores subidas respecto a mayo de 2025. Al contrario, Valladolid, Zamora y Valencia experimentaron las mayores caídas de precios.
Según Font, la vivienda se enfrenta a una verdadera contradicción, donde el acceso es cada vez más difícil pese a la percepción de que comprar sigue siendo la mejor manera de adquirir patrimonio. También destacó el papel crucial de la financiación en el acceso al mercado, afirmando que, aunque las hipotecas son accesibles, existen barreras sociales significativas.
El informe concluye que factores como el ahorro y la estabilidad laboral son ahora determinantes para poder participar en el mercado inmobiliario, un ámbito definido como "emocionalmente tensionado", donde las expectativas y la percepción superan la lógica tradicional.
