Un estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) prevé un aumento significativo en la incidencia de la jubilación demorada en España durante las próximas décadas. Actualmente, aproximadamente el 10% de las personas que se jubilan lo hacen de forma demorada. Sin embargo, según las proyecciones de Fedea, esta cifra podría llegar al 30% en el futuro, impulsada principalmente por el incremento de la esperanza de vida más que por los incentivos de la reciente reforma de pensiones.
El informe, elaborado por el director de Fedea, Ángel de la Fuente, analiza las diferencias entre los modelos contables utilizados por la Administración y el propio modelo del think tank. Destaca que el aumento de la longevidad, de acuerdo con las proyecciones demográficas de Eurostat, obliga a los trabajadores a acumular más ahorros para una jubilación prolongada, lo que alienta, a su vez, la jubilación demorada. Así, aunque la reforma de pensiones de 2021-2023 incluye una prima del 4% por año de demora, Fedea subraya que los incentivos no tuvieron un impacto significativo, ya que son una "mejora incremental" de incentivos preexistentes.
El aumento de la esperanza de vida será el principal motor detrás del crecimiento del porcentaje de jubilaciones demoradas en las próximas décadas
Fedea insiste en que, incluso sin cambios en el régimen de incentivos, el porcentaje de jubilaciones demoradas crecería hasta el 30%. Esto destaca que la tendencia demográfica tiene más peso que la reforma gubernamental en este ámbito.
Diferencias significativas en las proyecciones de déficit
El documento también señala discrepancias entre las estimaciones de Fedea y los modelos contables oficiales del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) y el Ministerio de Economía. Mientras estos organismos prevén un efecto moderado de la reforma sobre el saldo presupuestario, con un incremento inferior a un punto porcentual del PIB, las proyecciones de Fedea sugieren un deterioro del déficit básico del sistema, que podría acercarse a los cuatro puntos del PIB hacia 2050.
En términos de incremento del gasto, Fedea proyecta un aumento de alrededor de 5 puntos del PIB hacia 2050, en comparación con los menos de 2,5 puntos estimados por la Seguridad Social y la AIReF, o los 3 puntos proyectados por el informe Ageing Report 2024 de la Comisión Europea. Fedea atribuye estas discrepancias a la falta de consideración de los efectos indirectos derivados de cambios en el comportamiento de los agentes económicos en las herramientas oficiales.
El informe resalta que medidas destinadas a hacer más generoso el sistema, como la indexación plena de las prestaciones al IPC, incrementan el gasto público y, al mismo tiempo, afectan el ahorro privado y las decisiones de jubilación, provocando un impacto negativo en el PIB y elevando la proporción del gasto en pensiones sobre la riqueza nacional.
