La Comisión Europea ha reafirmado su política de fomento del "made in Europe" ante las amenazas de represalias por parte de China, subrayando su objetivo de disminuir la dependencia en sectores estratégicos. Esta respuesta de Bruselas se produce tras las advertencias del Gobierno chino sobre posibles contramedidas si la Unión Europea continúa con la propuesta de la Ley de Aceleración Industrial, a la que acusan de imponer requisitos discriminatorios hacia empresas extranjeras y de violar las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La Comisión ha sostenido que sus iniciativas están cuidadosamente calibradas para alcanzar metas económicas y estratégicas, como el fortalecimiento de la competitividad, la resiliencia y la seguridad económica del bloque comunitario. "Uno de los objetivos es reducir nuestras dependencias de terceros países y promover el uso de productos made in EU, especialmente en varios sectores clave donde intentamos reducir esas dependencias. Y también se trata, por supuesto, de reciprocidad", explicó la portavoz de Industria de la Comisión, Siobhan McGarry, desde Bruselas.
La Comisión Europea se compromete a reforzar la base industrial europea mientras asegura que su legislación esté en línea con sus obligaciones internacionales.
Además, la portavoz subrayó que la Unión Europea sigue siendo uno de los mercados más abiertos del mundo, con la mayor red de acuerdos comerciales, y espera reciprocidad por parte de sus socios. "Nos comprometemos con nuestros socios globales en la medida de lo posible en el diseño y desarrollo de estas políticas. Estamos dispuestos a dialogar con nuestros socios globales para conocer sus puntos de vista sobre nuestras políticas", añadió.
Bruselas defiende sus propuestas como parte de su estrategia para consolidar la base industrial del bloque y reducir dependencias, asegurando que toda su legislación cumple plenamente con sus obligaciones internacionales, incluidas las de la OMC.
