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Economía

La candidata Nadia Calviño: ¿a la tercera va la vencida?

Por Mario Talavera

La vicepresidenta en funciones Nadia Calviño aspira a presidir el Banco Europeo de Inversiones tras dos reveses en sus candidaturas a otros organismos internacionales

Con respecto a su candidatura a presidir el Banco Europeo de Inversiones (BEI), la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, dijo que "cualquier otro candidato hubiese supuesto dar la batalla por perdida". En ese sentido, explicó ante la prensa que la suya es una "candidatura fuerte".

Es de suponer que también eran fuertes sus candidaturas a presidir el Eurogrupo y el Fondo Monetario Internacional, pese a que en ambos casos el resultado fue la derrota. Ahora, las expectativas son diferentes, o así lo parecen dadas las declaraciones públicas del Gobierno sobre el tema y de la propia Calviño.

Primero, hay que explicar que el Banco Europeo de Inversiones es otra de las muchas instituciones de la Unión Europea. En este caso, como su nombre indica, es un banco, por lo que su función principal es conceder financiación a diferentes agentes europeos, ya sean instituciones públicas o empresas. En principio, esta financiación va encaminada a cumplir los objetivos de la Unión Europea, como por ejemplo la sostenibilidad.

De esa forma, se puede decir que es una institución asistente, en tanto que las políticas que se aplican proceden de otras instancias, de modo que solo encauza los fondos conforme a esas prioridades. El BEI está presidido por Werner Hoyer, mientras que las decisiones las toman los países miembros, que tienen cada uno un representante, tanto en el Consejo de Gobernadores como en el Consejo de Administración. Esto significa que las decisiones se toman en consenso o bien por votación, como es el caso de la elección del presidente.

Para conseguir el apoyo suficiente, Nadia Calviño tendrá que enfrentarse a la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager. Entre sus logros pueden contarse las numerosas multas que ha firmado contra las grandes multinacionales tecnológicas. También cabe mencionar a los otros tres competidores, como es Daniele Franco, exministro de Finanzas de Italia; Teresa Czerwinska y Thomas Östros, ambos actuales vicepresidentes del BEI.

Esta semana, el viernes y el sábado, se celebra una reunión informal de ministros de Economía en Santiago de Compostela que servirá para pulsar los apoyos con los que cuenta cada candidato. Al no haber una fecha definida para la elección de un presidente del BEI, el encuentro de esta semana podría resolver muchas dudas al respecto. En todo caso, se espera que la decisión se conozca a principios de octubre.

El candidato ganador deberá reunir el apoyo del 68% del capital del banco y de al menos 18 Estados miembro. La participación de cada Estado miembro se reparte en función de su peso económico en la UE expresado en el PIB en su entrada en la Unión -España contribuye con el 9,66%- lo que hace que resulte indispensable el apoyo de las tres principales potencias económicas de la UE: Alemania, Francia e Italia

En este caso, España cuenta con dos ases para alzarse con la presidencia. La primera es el hecho de que nunca una mujer ha presidido el BEI. La segunda es que nunca ha habido un español al frente de esta organización. Calviño, además, cuenta con la experiencia de presidir el Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI desde 2021, lo que se suma a la dirección general de Presupuesto Comunitario hasta que Pedro Sánchez la trajo de Bruselas para darle la cartera de Economía.

Las derrotas

No se puede considerar que fuera una derrota como tal, si acaso una retirada no lo es. Hablamos de la carrera para presidir el Fondo Monetario Internacional. En 2019, poco después de la llegada a la Moncloa de Pedro Sánchez, estuvo en disputa la presidencia del FMI. En una primera fase, Sánchez intentó colocar allí a su ministra, con el fin de recuperar la presencia española en las organizaciones internacionales.

Conforme la elección fue avanzando, el Gobierno retiró a Calviño de la puja. Hay que tener en cuenta que, de facto, es un puesto que eligen los ministros de Finanzas de la Unión Europea. En ese sentido, la elección quedó entre el expresidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, la consejera delegada del Banco Mundial y el gobernador del Banco Central de Finlandia, Olli Rehn. Finalmente se alzó con el puesto la búlgara Kristalina Georgieva.

Más cerca estuvo de presidir el Eurogrupo en 2020, que en realidad no es más que un órgano informal, si bien entre las funciones del presidente se encuentra la definición de la agenda de estas reuniones de los ministros de Economía de la Unión Europea. Desde el principio, la candidatura de Calviño pudo considerarse como "fuerte", tanto que contaba con el apoyo de Francia y Alemania.

En este caso, la elección era cuantitativa, no cualitativa, por lo que el voto a favor de los dos principaless motores en Europa no fue suficiente. Calviño se disputó la presidencia con el irlandés Paschal Donohoe, que finalmente se alzó con la victoria. En la terna con el luxemburgués Pierre Gramegna, la retirada de este supuso que sus apoyos pasaran a Donohoe, pese a que Calviño solo necesitaba un voto más en la primera ronda de votaciones. El perfil de izquierdas de Calviño pesó en su contra.

Solo quedan unas semanas para conocer si Calviño conseguirá la presidencia. La reunión de esta semana puede servir para aclarar qué resultados obtendría la gallega, que además presidirá el encuentro al que acudirán los 27 ministros la Unión Europea, más otros 33 representantes de América Latina y el Caribe. De ser elegida, España podría contar con otra importante representante a nivel europeo, como el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos.

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