El presidente de Mapfre, Antonio Huertas, ha reafirmado en Cáceres el compromiso de la aseguradora con una visión a largo plazo, en un contexto donde nuevos competidores temporales generan presión en los precios del sector asegurador. Durante las XXX Jornadas Internacionales de Mapfre Global Risks, Huertas subrayó que la confianza se construye con el tiempo y no solo en ciclos de beneficios altos.
En su intervención, Huertas destacó el entorno de alta competencia en el sector, con mercados que en algunos casos son claramente blandos, lo que incide en los precios y las condiciones ofertadas. En este contexto, afirmó que se demuestra el verdadero valor de Mapfre cuando realmente se necesita, enfatizando en la constancia y capacidad de respuesta.
El seguro cobra todo su sentido cuando se analiza en el largo recorrido
El presidente de Mapfre explicó que la función de la aseguradora es absorber la volatilidad, permitiendo así que los negocios de sus clientes se desarrollen sin sobresaltos. Huertas también destacó la importancia de la división de Global Risks de la compañía, que en 2025 representó el 6% de las primas y el 5% del resultado atribuido de la firma, y protege a la mayoría de las compañías del Ibex 35.
Mapfre se posiciona como la única empresa española capaz de asegurar grandes riesgos a nivel mundial, lo que requiere alta especialización y un profundo conocimiento del cliente. Esta división, que reportó un beneficio de 51,5 millones de euros el año pasado, tiene una notable presencia en Iberoamérica, con un reciente hub en Colombia para potenciar su expansión.
Además, Huertas abordó el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en el sector, aclarando que su objetivo no es sustituir a las personas, sino liberar al personal de tareas de bajo valor para que puedan dedicarse a funciones insustituibles, como escuchar al cliente. Mapfre ha adoptado más de 150 soluciones de IA y promueve un Manifiesto por una IA humanista, ética y responsable, asegurando que no destruirá ni un solo puesto de trabajo.
El presidente concluyó enfatizando el compromiso social de integrar al mayor número de personas posible en el proceso de transformación que implica la IA, subrayando que la confianza se construye a través de las personas, no los algoritmos.
