Revista Capital

Petrodólares, IA y guerra: el conflicto en Irán obliga a EEUU a recalibrar su relación con los países árabes

Trump visitó el pasado año Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, y en los tres obtuvo un resultado similar: inversiones de cientos de miles de millones de dólares, en concreto, superiores al billón de dólares entre los tres países

Por Mario Talavera

Estados Unidos lleva desde hace años expandiendo su influencia por todo el mundo. En el pasado reciente, la Administración Trump está tratando de centrar su actividad en el hemisferio occidental, lo que vendría a traducirse en su propio continente, en América.

Aun así, como potencia hegemónica, su impacto en Europa y en Asia también son prioritarias, como demuestra el caso del conflicto recién abierto en Irán. En esa parte del mundo, Estados Unidos ha llevado a cabo diferentes "excursiones" tal y como las nombra su presidente, con el fin de pacificar la región, pero también de extraer beneficios comerciales.

Este contexto es tan cierto ahora como hace 30 años, si bien es cierto que en los últimos tiempos la colaboración entre los países de la península arábiga ha mutado con respecto a lo que era y a lo que es en este punto.

Vale como ejemplo un reciente acuerdo que implica al Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí, así como las firmas de capital privado Silver Lake y Affinity Partners. Este último nombre hace referencia, ni más ni menos, que al fondo del yerno de Donald Trump, Jared Kushner.

Concretamente, estas tres entidades han acordado adquirir la compañía de videojuegos Electronic Arts, en una operación valorada en 55.000 millones de dólares. Esta jugada es un pequeño compromiso de entre las numerosas inversiones que han comprometido los países árabes en Estados Unidos.

Aunque los países árabes expresaron su voluntad de invertir en Estados Unidos a través de acuerdos de colaboración, eso no significa que se obligasen a ello formalmente

En mayo del año pasado, Donald Trump llevó a cabo una gira por Arabia, con el fin de obtener inversiones en la economía estadounidense. Visitó Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, y en los tres obtuvo un resultado similar: inversiones de cientos de miles de millones de dólares, en concreto, superiores al billón de dólares entre los tres países.

Qatar: aviones y defensa

En el caso de Qatar, el presidente estadounidense consiguió más de 243 mil millones de dólares en inversiones y otros acuerdos. Su país necesita el dinero para continuar las diferentes inversiones que tiene por delante.

Los diferentes acuerdos "impulsarán la innovación y la prosperidad durante generaciones, reforzarán el liderazgo manufacturero y tecnológico estadounidense y pondrán al país en la senda de una nueva edad de oro", indicó la Casa Blanca.

Entre dichos acuerdos, se sitúa la compra de hasta 210 aviones a Boeing por un valor de 96 mil millones de dólares. Asimismo, se encuentra otro pacto de 1.000 millones para que Raytheon proporcione defensas antidrones al país. Con ello, Qatar se convirtió en el primer país internacional con este tipo de dispositivo. A ello se suma la firma de 30 proyectos valorados en hasta 97.000 millones de dólares con la compañía de inteligencia, tecnología y defensa Parsons Corp.

También hay que tener en cuenta que en ese país se encuentra la base aérea de Al Udeid, la mayor instalación que tiene Estados Unidos en el Golfo. No en vano, Joe Biden señaló a Qatar como un aliado importante fuera de la OTAN, poco antes de su salida de la Casa Blanca.

Arabia Saudí: tecnología militar y centros de datos

En el caso de Arabia Saudí, el paquete de acuerdos asciende al triple que el de Qatar, hasta superar los 600 mil millones de dólares. Gran parte de esa cifra está comprometida a sectores estratégicos, en especial con Defensa, al igual que con Qatar.

La tecnología y, en particular, todo lo relacionado con la Inteligencia artificial, salieron muy beneficiados de esta visita de Trump. La empresa saudí DataVolt invertirá 20.000 millones de dólares en centros de datos e infraestructura energética. Asimismo, Google, Oracle, Salesforce, AMD y Uber invertirán 80.000 millones en tecnología en los dos países.

Además, Arabia Saudí creará fondos sectoriales que sirvan para canalizar inversiones de su país en la industria estadounidense. En concreto, son tres fondos: uno de energía, otro de tecnología aeroespacial y defensa y otro para deportes globales.

Con todo, de la cifra inicial 142 mil millones corresponden a la compra de tecnología militar de última generación. Hablamos de tecnología, pero también de armamento. En su línea descriptiva habitual, en Washington definieron esta compraventa como "el mayor acuerdo de defensa de la historia".

En CIDOB añaden un matiz: ¿les merece la pena debilitar a Irán si ellos sufren las consecuencias en sus economías?

Las relaciones entre ambos países han dado un giro desde la presidencia de Joe Biden a la actual de Donald Trump. En 2018, el demócrata dijo que Arabia Saudí era un "paria" tras el asesinato de Jamal Kashoggi. Después, el mismo Biden acudió al país para pedir su colaboración con los precios del petróleo, poco después de la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

En mayo del año pasado y tras la firma de estos acuerdos, Trump afirmó que "el mundo mirará a esta región no como un lugar de guerra y muerte, sino como una tierra de esperanza y oportunidades".

Emiratos Árabes Unidos: un campus inmenso de IA

En esta gira arábiga del magnate neoyorquino, Emiratos Árabes representó otro punto de gran interés. De hecho, las cifras son también apabullantes, como en los dos países vecinos. Ahora bien, desde Doha han apostado por una línea de inversión particular y en pleno auge: inteligencia artificial.

El acuerdo central gira en torno a un campus de inteligencia artificial de 26 km2. Será G42 la empresa encargada de construir estas instalaciones, con una capacidad de cinco gigavatios para centros de datos. En dicha construcción, las empresas estadounidenses estarán muy presentes.

Para poner en marcha algo así, Estados Unidos tendría en mente vender hasta 500.000 GPU H100 de Nvidia. Se trata de chips de alto rendimiento, imprescindibles para el procesamiento de datos que requiere la inteligencia artificial.

Noticias como esto contribuyeron a la subida inmediata tanto de Nvidia como de otros actores tecnológicos de referencia.

Por supuesto, Boeing también consiguió vender unos cuantos de sus aviones a Etihad Airways, la aerolínea de Emiratos Árabes Unidos. Concretamente, la aerolínea comprará 28 aviones, por medio de una inversión de 14.500 euros.

En principio, todas estas iniciativas requerirían que la inversión global ronde los 200.000 millones de dólares, aunque existen otras partidas de inversión pura en los Estados Unidos y en su industria. Concretamente, el presidente de Emiratos Árabes habló de inversiones por valor de 1,4 billones de dólares en los próximos diez años.

Según las palabras del dirigente, estas partidas se destinarían a "la nueva economía, la energía, la tecnología y la inteligencia artificial". Todas estas cantidades servirían para reforzar la cooperación entre los dos países.

¿Qué esperar tras el estallido de la guerra?

La conclusión para estos tres reinos y la primera potencia mundial es que ambas partes ganan. Mientras que Estados Unidos consigue inversión extranjera que alimente el motor industrial, Emiratos Árabes, Qatar y Arabia Saudí desarrollan sus economías al calor de la tecnología y la inteligencia artificial.

La cuestión es si en este momento. Donald Trump vendió esa tecnología, pero sobre todo medios defensivos e inteligencia artificial. Lo primero resulta casualmente útil en estas circunstancias. Lo segundo, ¿se mantendrá?

Hay que hacer una pequeña matización sobre lo dicho. Lo que el presidente estadounidense trasladó como un triunfo, como acuerdos, en realidad eran compromisos o promesas. Es decir, los árabes expresaron su voluntad de invertir en Estados Unidos a través de acuerdos preliminares de colaboración, pero eso no significa que se obligasen a ello.

¿Merece la pena debilitar a Irán a este precio?

En estas circunstancias, las prioridades han cambiado, aunque refuerzan y convierten en estratégicas las relaciones diplomáticas y defensivas entre las partes. Así lo concluyen las principales entidades de análisis geopolítico.

The Washington Institute hace hincapié en que Estados Unidos mantiene bases militares en estos países. Dichas bases fueron atacadas por Irán, por lo que los países del Golfo no están como espectadores del conflicto, sino que en la visión de este Think Tank es que ahora están involucrados en el conflicto.

La posición de estos países se ha dejado clara desde el primer momento: se han alineado con Estados Unidos, un socio indispensable en su desarrollo económico, sobre todo a la hora de frenar la inestabilidad que ha creado este conflicto. "Desde la perspectiva de los países del Golfo, los ataques de Estados Unidos e Israel se experimentan como un resurgir de la inestabilidad que sufrieron tantos años para contener", explican en uno de los últimos informes de la organización.

Algo similar observan desde el Real Instituto Elcano. "La presencia militar estadounidense en el Golfo sigue siendo una garantía de estabilidad para los aliados regionales y para la seguridad energética global", dicen en una de sus últimas publicaciones.

En relación a esa seguridad energética, el estrecho de Ormuz se sitúa como un eje crítico en la colaboración entre Estados Unidos y los países del Golfo. Así, el país que preside Donald Trump se presenta como garante de la seguridad regional, en tanto que las amenazas actuales afectan a las economías de Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Qatar.

En el CIDOB añaden un matiz: el mayor intervencionismo de Estados Unidos hace más imprescindible la colaboración estrecha con los estados de la península arábiga. También les obliga a replantear su dependencia militar y diplomática estadounidense.

Por un lado, es cierto que Irán se va a debilitar como competidor de estos países. Pero eso tiene un coste en la seguridad de sus fronteras y de sus mercados energéticos. Esos ingresos obtenidos de la venta de productos energéticos son los que sostienen las inversiones de estos países en Estados Unidos.

De esa forma, en el CIDOB creen que esta situación puede tener un efecto inesperado: "En un contexto en el que los objetivos de Estados Unidos siguen siendo difíciles de prever y pueden suponer una amenaza para sus intereses, los países de Oriente Medio se ven obligados a replantearse los riesgos, sus alineamientos y sus alianzas, lo que vuelve a dejar en el aire las dudas sobre las implicaciones y el futuro de la región".

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