La petrolera estadounidense ExxonMobil ha obtenido la aprobación de la Comisión Ferroviaria de Texas para llevar a cabo un ambicioso proyecto de captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) en el estado de Texas, valorado en 5.000 millones de dólares, equivalentes a unos 4.300 millones de euros. Esta decisión fue adoptada con un estrecho margen de dos votos a favor frente a uno en contra.
El proyecto forma parte de la estrategia de transición energética de ExxonMobil, promoviendo políticas de emisiones cero. El plan contempla la inyección de 53 millones de toneladas de CO2 en tres pozos subterráneos, con una extensa red de 1.450 kilómetros de oleoductos que conectará a los clientes de la petrolera con estos depósitos. De acuerdo con el Financial Times, los clientes de ExxonMobil son responsables de aproximadamente 700 millones de toneladas métricas de emisiones de CO2.
El visto bueno a este proyecto de captura de CO2 supone un "hito importante" para la expansión de ExxonMobil en la región, según Dominic Genetti, vicepresidente sénior de CCS de la compañía
A pesar de este avance, Wayne Christian, el único comisionado que se opuso al proyecto, criticó la decisión al considerarla parte de una agenda de "socialismo energético". Su oposición refleja las tensiones en el estado respecto a la política de transición energética, especialmente en un contexto donde el Gobierno de Estados Unidos ha eliminado ciertos límites a las emisiones.
