ambición

“La automatización y la integración productivas se han acelerado desde el fin de la pandemia y son una ventaja crucial para las empresas”  Como fabricantes de maquinaria industrial con más de 25 años de experiencia en la construcción de infraestructuras, sabemos que este sector constituye un termómetro perfecto para medir el desempeño de la actividad económica, y quizá también para anticipar su rumbo. Mirar hacia este ámbito nos puede decir mucho no sólo de cómo se están haciendo las cosas en un país concreto, sino, en general, por dónde soplan los vientos en el entorno “macro”.  En el campo de la fabricación industrial, lo cierto es que las sensaciones son buenas, y lo siguen siendo a pesar de los malos augurios y de las dificultades emergentes. Tanto en el plano internacional como en el mercado doméstico, el sector de las infraestructuras ha vuelto a demostrar la buena salud de la que goza, sin duda beneficiado por su estrecha e indisoluble conexión con la economía real y con algunas de las necesidades más inmediatas de la población.  Ya recuperados del parón por la pandemia, y más o menos superado el grave problema logístico que le sobrevino, estamos listos para seguir mirando hacia adelante. Este optimismo, que nace de la robustez de nuestro sector, pero que también la justifica, no nos impide constatar que nos encontramos inmersos en una coyuntura turbulenta. En el horizonte se atisban retos exigentes que, como tantas otras veces, nos obligarán a dar lo mejor de nosotros mismos, y quizá también a afrontar riesgos serios para los que seguramente no estemos del todo preparados.  El alto nivel de deuda, la inflación y las subidas de tipos se unen a la debilidad de un mercado laboral en el que cada vez se hace más complicado encontrar talento para dar…