costes de producción

La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) ha encendido las alarmas respecto a los efectos económicos derivados de la tensión internacional causada por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Según el presidente de la CNC, Pedro Fernández Alén, esta situación podría desencadenar un notable aumento en los costes de producción de vivienda e infraestructuras, además de provocar retrasos y abandonos de proyectos. Fernández Alén mencionó la necesidad crítica de reformar la contratación pública para establecer un mecanismo que permita la revisión de los precios de los contratos, incluyendo la energía, con el fin de proporcionar estabilidad y certeza a las empresas. El aumento de los costos en materiales de construcción no es un fenómeno nuevo. Según Fernández Alén, desde 2021, estos han experimentado un incremento del 45%, inicialmente impulsado por la crisis de suministro tras la pandemia y agravado posteriormente por la guerra entre Rusia y Ucrania. La situación actual introduce un nuevo grado de «incertidumbre y fluctuación». En este contexto, el presidente de la CNC subrayó que cuando los contratos públicos no se ajustan a las variaciones de mercado, los riesgos de retrasos, paralizaciones y abandonos de obras se incrementan, especialmente en un entorno que podría enfrentar otra espiral inflacionista relacionada con el shock energético. El sector de la construcción no solo enfrenta retos en términos de costos, también en el ámbito de la defensa, según señaló el propio Fernández Alén: «La inversión en defensa no se limita a la adquisición de armamento, sino que también involucra el fortalecimiento de infraestructuras críticas necesarias para la seguridad nacional». Carlos de la Cruz Molina, del CDTI, destacó que la falta de infraestructuras adecuadas obstaculiza la capacidad de movilización terrestre ante una necesidad estratégica. A nivel de la Unión Europea hay que hacer un esfuerzo muy importante para poder…
Los precios de los alimentos se moderan al 4,4%, pero el aceite sigue disparado. Con la fluctuación de los precios del mercado y la competencia internacional, a lo largo de los últimos años se concluye que el precio que se paga por una botella de aceite de oliva en el supermercado es muchísimo más alto que el coste de producción. Por tanto, es lógico que nos preguntemos en qué momento se producen los incrementos de precio más significativos y cómo afecta a los olivareros, quienes, a menudo, trabajan a pérdidas. Existen sistemas de información sobre los precios en origen del aceite de oliva, como Poolred en España o Ismea en Italia, que muestran de manera clara y sin tapujos muchas de las transacciones de compra-venta a granel, según la oferta y la demanda en cada momento. Así, tanto productores como compradores -incluyendo distribuidores, exportadores y otros intermediarios- pueden conocer en tiempo real el precio medio en origen de los diferentes tipos de aceite de oliva, lo que reduce significativamente sus márgenes de negociación. A pesar de que los costes de producción representan el 85% del valor final, los olivareros suelen trabajar a pérdidas. Esto se debe a los bajos precios pagados por las aceitunas y los altos costes de producción, que no siempre se reflejan en el precio final del producto. El encarecimiento depende de la calidad del producto, la demanda del mercado y los costes involucrados en cada etapa del proceso de producción y comercialización. En concreto, el proceso de producción y extracción de aceite de oliva comienza en el campo, con el cultivo y la cosecha de las aceitunas; una etapa que implica una serie de actividades que requieren una inversión significativa, tanto de tiempo como de recursos; ya que además de la mano de obra, mantenimiento de maquinaria, etcétera,…
Según el último artículo del Banco de España, en el sector de la energía eléctrica y el gas "los precios de venta crecieron más que sus costes unitarios", y lo hicieron "de forma más moderada" en transporte, almacenamiento y hostelería Las tensiones registradas en relación con los problemas de suministro de materias primas ha derivado en una importante subida del precio de la energía y, por lo tanto, un aumento de los costes de producción, sobre todo a aquellos asociados al sector energético. Todo esto ha supuesto que las empresas trasladen a sus precios de venta un parte sustancial del aumento de los costes de producción en 2022, aunque no de manera igualitaria, pues en algunos sectores esta traslación habría sido modera. Esta es una de las principales conclusiones del artículo que ha publicado este lunes el Banco de España (BdE), en el que, sin embargo, no se aprecia un impacto directo de esos mayores costes sobre variables como el empleo y el salario medio. Según este análisis, en la mayoría de los principales sectores económicos se habría producido "una traslación muy elevada, prácticamente completa", tanto en el período de 2021 como en el de 2019. En el documento, titulado "La traslación del aumento de los costes de producción a los precios de venta de las empresas no financieras en 2022", se analiza el grado de traslación del incremento de los costes de producción de las empresas a sus precios de venta durante los últimos años. La traslación de los costes de producción unitarios a los precios de venta en los sectores industriales Según el BdE, al comparar la variación, entre los años 2021 y 2022, de los costes de producción unitarios con el peso que tienen los gastos energéticos sobres estos costes, se observa una relación positiva entre las…