echaurren

Durante toda la entrevista, Francis Paniego ha hablado con una ternura y admiración inmensa hacia su padre de 96 años, fallecido una semana después de realizarse esta entrevista. Era el último eslabón de la cuarta generación.  Francis Paniego (Ezcaray, La Rioja, 1968) suma dos estrellas Michelín y cuatro soles Repsol entre los diferentes restaurantes que dirige. Con apenas 18 años recogió el testigo del negocio familiar y hoy es uno de los nombres de referencia de la gastronomía española, pese a que el camino para llegar hasta aquí no siempre ha sido fácil.  Marisa, su madre, ha sido el alma mater de Echaurren desde mediados del siglo XX. ¿Qué influencia ha tenido en usted?  Mis abuelos se hacen cargo del negocio en 1939, recién terminada la guerra civil. Mi madre, que había nacido en 1933, nos contaba la terrible situación que vivió Echaurren en la postguerra. Con 18 años ella sola se hizo cargo del negocio y siempre verbalizó con orgullo la historia de la casa. Tengo 54 años y hasta hace dos años, cuando falleció, siempre me transmitió su pasión por la cocina y la historia familiar y personal que acumulaba.  ¿Qué ha heredado de ella?  No lo sé… Eso que lo digan otros. Desde luego, el amor por esta casa, el orgullo de pertenecer a una familia, de todo lo que representa Echaurren, la capacidad de sacrificio para que esto siga adelante, creciendo y mejorando cada día. Creo que lo estoy logrando.    Su padre, Félix Paniego, fue fundamental en la vida de su madre y de Echaurren. ¿Qué ha heredado de él?*  La capacidad de trabajo. Ayer empecé a trabajar a las 9:30 de la mañana y acabé a las 11 de la noche. Busco momentos para el ocio y disfrutarlo siempre que puedo con Luisa, mi mujer.…