economía libre

“CCOO y UGT, pese a sus orígenes diversos (PCE y PSOE), han llegado a un grado de integración que puede hablarse de sindicato único”  Tras la celebración del Día del Trabajo, el primero de mayo, y a la vista de la coyunda sindico-gubernamental exhibida en tal fasto, me surgió la reflexión sobre los riesgos del ostentoso maridaje que los mismos protagonistas resumían así: “Subir salarios, bajar precios y repartir beneficios”. Probablemente, para evitar una pancarta excesivamente larga no se reclamaba ni la bajada de impuestos ni el control del gasto público.  De semejante matrimonio se deduce la imposibilidad de que este Gobierno esté predispuesto a cualquier acción arbitral o de mediación en el ámbito económico y social y a gestionar “con objetividad los intereses generales del Estado”. A mi juicio, la patronal CEOE, al suscribir el Pacto Salarial 2023-2025 con los sindicatos ‘más representativos’, acertó negándose a que en la explotación del éxito participara el Gobierno.  Estas reflexiones me llevaron a plantearme de nuevo una vieja polémica que se refiere al discutible otorgamiento del privilegio legal a los sindicatos más representativos. En el nivel estatal lo son CCOO y UGT, y, en los niveles autonómicos, ELA (País Vasco), LAB (Navarra) y CIGA (Galicia). No creo dejarme ninguno.  La cosa viene de lejos, del primer Gobierno socialista de Felipe Gonzalez promulgando la Ley Orgánica 11/1985 de Libertad Sindical. Aunque su constitucionalidad fue reconocida por el Tribunal Constitucional (98/1985), no por ello puede decirse que favorezca la libertad sindical, como los hechos han evidenciado.  La consagración privilegiada de los sindicatos ‘más representativos’ ha petrificado la vida sindical, impidiendo el florecimiento y el fortalecimiento de otras opciones sindicales, apoyándose en las siguientes prebendas: 1. Participación en los convenios colectivos estatutarios (de eficacia general, incluyendo a los no afiliados); 2.- Interlocutores únicos ante las…