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Lifestyle

Las herederas de la moda: el gran reto del cambio generacional en la industria textil española

Por Marta Díaz de Santos

Las mujeres están llamadas a tomar el relevo en la industria textil española. El ejemplo más claro lo encontramos en la firma Adolfo Domínguez, liderada por su primogénita, Adriana Domínguez, directora general y CEO de la compañía gallega. Sigue sus pasos Cristina Mariño, hija del modisto Roberto Verino. Mientras tanto, Marta Ortega no se cierra puertas en Inditex... El relevo generacional familiar ya está aquí (y parece que el modelo funciona).

El cambio generacional de la industria textil española, todo un reto

Según el informe ‘La empresa familiar en España’, elaborado por el Instituto de la Empresa Familiar, se estima que el 88,8 % de las empresas de nuestro país son de origen familiar, un porcentaje que, en Galicia, en concreto, se eleva hasta el 92,4 %.

Marta Ortega se enfrenta, junto con Adriana Domínguez y Cristina Mariño, a un cambio de ciclo. Las tres pertenecen a una nueva generación que aspira a tomar el mando de la industria textil española.

Marta Ortega, el arma secreta de Zara

El exponente más claro lo encontramos en Inditex. “Estaré allí donde la empresa me necesite”, ha asegurado la hija pequeña de Amancio Ortega en su primera entrevista pública a The Wall Street Journal, donde ha revelado algunas de las claves del éxito de la multinacional gallega.

En sus declaraciones, Marta Ortega Pérez reivindica su presencia en el área creativa de la empresa, dejando entrever que está llamada a ganar peso en el grupo en el que lleva trabajando 14 años. Además, no descarta asumir mayores responsabilidades en Inditex: “Nunca sabes cuál será tu futuro, pero estoy abierta a él”.

Calificada en la portada del diario estadounidense como “el arma secreta de Zara”, Ortega presenta una declaración de intenciones que podría servirle para posicionarse como heredera de este imperio dentro de la industria textil española. Aunque, de momento, no tiene cargos ejecutivos en la compañía.

En cualquier caso, si algo se ha evidenciado durante estos últimos tiempos es que Inditex ha logrado vencer a la pandemia. La compañía cerró el primer semestre de su ejercicio fiscal (del 1 de febrero al 1 de julio) con resultados históricos y un beneficio neto de 1.272 millones de euros, frente a unas pérdidas de 195 millones en el mismo periodo de 2020.

Adriana Domínguez, la generación del cambio

Tras 28 años en el cargo, el modisto Adolfo Domínguez decidió el pasado año poner fin a su etapa en el negocio textil para dejarlo en manos de su hija Adriana. La economista, que lidera la transformación del grupo desde 2017, ha pasado de directora general a consejera delegada (CEO) y presidenta ejecutiva.

Adriana Domínguez ha reorganizado la compañía, alcanzando los mejores resultados de la última década, y encarna la tercera generación de la empresa fundada por sus abuelos en 1950. Las ventas de la compañía alcanzaron los 14,6 millones de euros en su primer trimestre fiscal (marzo-mayo), un 117,8% superiores a las de un año antes.

“La decisión refrenda la sucesión natural en la firma de moda de autor, que ahora debe encarar el futuro de la comcargos ejecutivos en la compañía en el marco de la peor recesión económica mundial provocada por la crisis del coronavirus”, destacó el grupo tras el nombramiento de Adriana Domínguez en 2020.

Pero no fue el único fichaje. En 2019 se aprobó el nombramiento de Tiziana Domínguez, otra de las hijas del diseñador, como directora creativa del grupo. Ambas se enfrentan ahora a su gran reto: seguir haciendo historia en una de las casas más reconocibles de la moda española.

El proceso de renovación de Adolfo Domínguez no termina ahí, ya que la compañía ha registrado nuevas incorporaciones de renombre en su consejo de administración. Los últimos nombramientos son los de José Luis Sainz Díaz, exconsejero delegado de Prisa; Diana Morato, exconsejera delegada de Deliveroo; y Rafael Prieto, exconsejero delegado de PSA Peugeot Citroën para España y Portugal.

Cristina Mariño, la pieza clave en la estrategia de Roberto Verino

Cristina Mariño ha pasado a tomar las riendas de la marca Roberto Verino. Con esta decisión, la hija del diseñador verinense se perfila como pieza clave en la textil ourensana; aunque el modisto reconoce que no entra en sus planes retirarse y continuará como diseñador principal, pero delegando el resto de sus funciones. El cambio supone un nuevo rumbo de liderazgo generacional dentro de la compañía, ejerciendo el control de la empresa familiar y con el firme propósito de redefinir la firma gallega.

La compañía ha trazado un plan estratégico hasta 2023, contemplando la apertura de seis nuevos puntos de venta en el ejercicio. En concreto, sus previsiones pasan por tres aperturas internacionales y otras tres nacionales. Otros de sus objetivos son la internacionalización, la sostenibilidad y la digitalización (siendo conscientes de que el futuro de la venta online es un camino sin retorno).

Roberto Verino aspira así a dar un salto cualitativo a nivel empresarial y estructural, manteniendo una de sus principales señas de identidad: un negocio que pasa de generación en generación con el reto de superar el listón de sus predecesores.

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