sábado 03 • diciembre 2022

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Ignacio García-Belenguer (Teatro Real): “Cada euro subvencionado lo retornamos fiscalmente en casi dos euros” 

“La cultura tiene un valor estratégico que deben defender los gobiernos” 

García-Belenguer: “Cuando convirtamos la ópera, no en una actividad excepcional, sino cotidiana, habremos conseguido impactar en el público” 

El Teatro Real de Madrid es la ópera nacional por excelencia, con más de 200 años de historia a sus espaldas. Ubicado en pleno centro de la capital frente al Palacio de Oriente, está considerado como la primera institución de las artes escénicas y musicales en España. El conjunto artístico muestra diariamente representaciones escénicas desde ópera y música clásica hasta teatro, ballet y flamenco.

Ignacio García-Belenguer, director general del Teatro Real desde el año 2012, cuenta a Capital cómo es dirigir en primera persona la institución cultural y artística de referencia en nuestro país, qué iniciativas plantea para atraer al público juvenil a la ópera, cómo funciona la gestión del Teatro Real y qué suponen el arte y la cultura para la economía en este país. 

¿Cómo se lleva a cabo la gestión de tantos espectáculos diferentes en poco tiempo? 

Yo siempre digo que es un trabajo apasionante, porque tiene esa versatilidad de estar al mismo tiempo con la ópera, el ballet, los conciertos de voces, festivales como el Universal Music Festival, que empieza dentro de poco, o el flamenco que también exponemos. Esa diversidad hace que, como director general, estés lo suficientemente entretenido.

Hay un equipo de trabajo excelente. Es decir, existe una plena profesionalidad y experiencia entre los empleados, además de un trabajo bien hecho. Buscamos permanentemente la excelencia. Trabajamos con un alto grado de cariño y de saber hacer. Todas las complicaciones de esa diversidad de espectáculos se ven tranquilizadas y ordenadas, sabiendo el equipo de trabajo que hay detrás. El saber hacer permite tener esa versatilidad artística. 

¿Logra estabilidad o siente presión en ocasiones? 

El espectáculo siempre tiene una cierta presión, igual que el directo. Cada vez que levantas el telón estás pendiente de lo que pueda ocurrir, de la actuación de los cantantes, del trabajo o de la reacción del público. Todo esto genera, no tanto tensión, sino más bien una importancia de que el trabajo tiene que salir bien, pero confías en que la función va a ir como debe. A veces decimos que cuando sube el telón es cuando el avión despega de la pista. Una vez está en el aire, hay que confiar en el buen hacer, el trabajo y la perfección. Se prepara durante meses cada espectáculo y, por tanto, existe una garantía de que todo vaya correctamente. 

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Ignacio García-Belenguer, director general del Teatro Real

Dentro de todo lo malo que está suponiendo la crisis sanitaria, ¿qué nuevas oportunidades le ha brindado al Teatro Real? ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación e innovación? 

Creo que hablar de oportunidades o bonanzas de dos años como los que hemos pasado creo que es algo osado. No podemos pensar que esto ha sido positivo. Nuestra obligación por parte de las instituciones, empresas y ciudadanos, en lo personal y profesional, es sacar lo mejor de una situación tan dramática como es una pandemia. El Teatro ha intentado sacar su mejor partido de estas circunstancias. Es verdad que ha generado una mayor cohesión, un “todos a una”.

Arrimar el hombro y menos egoísmo. Mayor complicidad, consciencia, apertura y que haya comprensión ante situaciones familiares o laborales del momento. Hay que tener mayor empatía con tus compañeros de trabajo, coordinación y diálogo. Al final, consigues poco a poco salir de estas difíciles situaciones. Hay que cambiar hábitos y ser conscientes de que es una realidad difícil y que tendremos que superar. 

¿Las medidas restrictivas hacia la cultura en temas de aforos y cierre han podido ser injustas a veces? 

Creo que las circunstancias y la vida misma pone las cosas en su sitio. El Teatro Real, como muchos teatros, hace un grandísimo esfuerzo por levantar la idea de Cultura Segura y se ha conseguido transmitir. Creo que, a las pruebas de aforo me remito, el ciudadano tiene la sensación de que ir a un teatro, cine o espectáculo es un espacio seguro. Eso se hace con mucha concienciación de que no es inseguro, de que es incluso más seguro. En el Teatro Real se renueva el aire ocho veces cada hora.

El transmitir la idea de que la cultura es segura creo que ha sido un esfuerzo de todos. Nosotros hemos puesto nuestro granito de arena en la consolidación de esa idea. También había que trabajar en ese proyecto. Tomar medidas que se consideraban que eran necesarias, como los geles hidroalcohólicos, los controles de temperatura, los sistemas de renovación del aire para que fuera casi como en los aviones o hacer un seguimiento médico casi diario. Ha supuesto un sacrificio y un esfuerzo de todos, pero era necesario para mantener el Teatro abierto. Y creo que ha funcionado bien. 

El género de la ópera sigue teniendo dificultades para captar la atención del público joven, ¿qué iniciativas plantea para subir la asistencia del público juvenil? 

Es una de las prioridades del Teatro. Creemos que hay que potenciar la afluencia de gente joven. No hay que echar a nadie, es decir, no se trata de sustituir al adulto. Hay capacidad suficiente para albergar a todos porque la cultura tiene que ser abierta y de todos. Sí que es verdad que hay que atraer a los jóvenes a la ópera. Tenemos un plan estratégico a cinco años y mantenemos el último minuto online. Y, además, hemos creado unas 4.000 butacas jóvenes, únicas y exclusivamente para ellos, que antes de salir a la venta para ninguno, tengan esas butacas preferentes para ellos.

Hemos creado también un Comité Joven de entornos diferentes, desde pequeños amigos jóvenes que forman parte del Teatro a gente relevante en el mundo de la música y la cultura. Lucas Vidal, Andrés Salado, Palomo Spain y gente con una visión de ambientes diferentes nos ayudan a acercar la ópera a los jóvenes. Son medidas que debemos ir implantando. Hacemos al año varios estrenos que son preestrenos jóvenes destinados a menores de 35 años, a un precio de 25-35€, son precios más asequibles.

La ópera es un arte tan completo que está siempre a gusto de todos. No creo en absoluto que los jóvenes sean reacios a asistir a la ópera. Yo creo que es un género como cualquier otro y no tiene una reacción en contra. Es un género musical como puede ser cualquier otro. La música clásica forma parte de la pasión de mucha gente y la gente joven se puede encontrar con la ópera en términos personales o profesionales. Es cuestión de que descubran la ópera. No creo que sea tanto una reacción negativa, sino la necesidad o la conveniencia de que descubran la ópera como arte. Al final, se trata de descubrirlo y abrir las puertas. 

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Ignacio García-Belenguer, director general del Teatro Real

¿La venta de entradas del público durante la pandemia ha descendido? 

En absoluto. Sí que fue complicado al principio con la reducción al 75 % del aforo que llevó a un movimiento centrífugo. Había que separar a todo el mundo y expandirlo. Es cierto que algunos abonados y espectadores se quedaron fuera. La capacidad de venta de entradas era muy limitada porque al reducir el aforo estaba todo ocupado. Se generan dificultades de gestión y de trato y cercanía con los espectadores. Mantenemos el pensamiento de que esto no va a durar eternamente. Sin embargo, la venta de entradas funciona con grandísima normalidad.

El público asiste con sus medidas sanitarias necesarias, pero con una afluencia de público fantástica. “La boheme” estuvo en el 87% y con ‘El ocaso de los dioses’ estamos al 98%. La gente quiere disfrutar de la cultura. La mente humana tiene el gran privilegio de que las cosas malas se olvidan. La pandemia la terminaremos olvidando. 

¿Qué cree que aporta el Teatro Real a la capital? ¿Por qué es necesaria esta institución? 

El Teatro Real es la gran ópera de referencia en España. Esta es la primera institución de las artes escénicas y de la música y nos han designado este año como el mejor teatro de ópera del mundo. Es una institución perfectamente compatible y hermana con otras como el Museo del Prado. Nosotros defendemos que el Teatro Real forme parte del consumo cultural cotidiano de los ciudadanos. En la agenda cultural de ir al cine, leer un libro o ver una exposición tendría que estar asistir a la ópera.

Cuando convirtamos la ópera, no en una actividad excepcional, sino cotidiana, habremos conseguido impactar en el público en todos los estratos de edades. Madrid, como capital de España, necesita un teatro de ópera. Y no solo de ópera, sino de ballet y otras artes. Incorporamos el flamenco hace unos años, queremos ser un punto de referencia de la vida del flamenco. El flamenco tenía que ofrecer un lugar en la gran casa de música. Queremos abrirnos a otras músicas y entornos, que llenen de vida, de actividad y entretenimiento a la ciudad de Madrid. 

¿Cómo contribuye el arte y la cultura en la economía? 

El arte contribuye a la economía mucho más de lo que nos podamos pensar. El impacto de la cultura en el PIB, ronda el 3% de impacto económico. Generamos empleos directos e indirectos de casi 1.500 personas al año. Cada euro que recibimos de subvenciones públicas lo retornamos fiscalmente en casi dos euros por todo lo que es la actividad propia del modelo. Esto incluye toda la economía que genera alrededor de la actividad de ópera en retenciones, impuestos y otra actividad.

Cuando la gente viene al Teatro Real hace unos consumos externos de transporte o servicios, se convierte en algo más extraordinario y existen unos consumos adicionales. Tanto en el ámbito estatal, económico y local, en cada uno de los entornos, la actividad que nosotros desarrollamos tiene unos retornos fiscales que casi duplicamos la aportación que recibimos de subvenciones públicas.

El Teatro Real, directamente solo el Teatro Real, genera un 0,03% del PIB de la Comunidad de Madrid y generamos riqueza en gastos como hoteles porque todas las compañías que vienen a trabajar están en ellos alojados. A esto sumarle restaurantes de la zona, viajes, traslados, alquileres de apartamentos para que nuestros artistas estén albergados el mes y medio que están aquí y el propio consumo que hace el espectador cuando viene.

“Solo el Teatro Real genera un 0,03% del PIB de la Comunidad de Madrid” 

Es una actividad que genera economía como la propia cultura. Aparte de que sea un valor estratégico como país, también es un valor económico relevante que hay que tener en consideración. 

Ha desempeñado varios puestos de alta responsabilidad en distintos organismos de la Administración General del Estado (AGE), ¿qué aprendizajes sacó que le hayan sido útiles para ejercer de director en una institución cultural? 

Más que aprendizajes se trata de lo que has intentado mantener. En todos los trabajos, lo que busco por encima de todo es la excelencia. Conseguir lo mejor para la institucional a la que se está prestando trabajo. La búsqueda de la excelencia y hacer bien las cosas, el interés, apasionamiento e ilusión de cada día que es un día nuevo. Esto, llevado a todos los entornos profesionales e incluso personales, es lo que deriva a la satisfacción.  

¿Qué es lo más complicado de ser director general del Teatro Real?, ¿y lo más gratificante?  

Gratificante es el hecho de trabajar en el entorno de la cultura. Te llena personal y profesionalmente. Te genera una satisfacción gigante el poder contribuir en la actividad de tu día a día al crecimiento y desarrollo cultural, personal, institucional y de las personas que vienen al teatro.

Lo más difícil, con pasión, lo vas lidiando. Dirigir un teatro que vive del espectáculo del día a día hay que tener la capacidad, serenidad y frialdad de poder afrontar los problemas para poder solucionarlos de la mejor manera posible. Son trabajos en los que te apasionas y esa pasión hace que la situación vaya saliendo bien. 

¿Qué futuro le prevé al Teatro Real y a la industria teatral en general en España? 

Soy optimista por naturaleza. Le auguro un excelente futuro. Hoy el Teatro Real es la primera institución cultural de las artes escénicas y de la música de España y es el mejor teatro de ópera del mundo. Con esos parámetros, tiene una consideración internacional muy relevante. Formamos parte de la vicepresidencia de Ópera Europa y Ópera Latinoamérica. Somos el único teatro no latinoamericano del que formamos parte de la comisión ejecutiva.

El Teatro tiene ámbito de crecimiento en Oriente Medio, Asia y Estados Unidos y hay grandes proyectos de producciones y coproducciones con otros teatros. Estamos en un punto de crecimiento y trabajo importantísimo. En cuanto a la industria teatral, la cultura siempre tiene que estar. Lo importante es que seamos conscientes de que la cultura tiene un valor estratégico que lo deben defender los gobiernos estatales, autonómicos y locales como la parte esencial de un país.

En esa medida, teatro, ópera y cualquier actividad cultural debe tener ese espacio en la medida en que consigamos que la cultura tenga ese valor estratégico. Se debe tener en cuenta que la cultura tiene un componente económico, de entretenimiento y de consumo individual que, al final, ahorra un espacio de crecimiento en el futuro que todo país tiene que defender. Y así se está haciendo. Todos los proyectos culturales que hay encima de la mesa tanto por Ministerio de Cultura o la Comunidad de Madrid son relevantes. La hiperactividad cultural que hay en estos momentos es brutal y es prueba de que al público le apetece la cultura y que las instituciones públicas ofrecen esa actividad cultural. 

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