miércoles 05 • octubre 2022

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El ‘oro’ oculto del sector minero de Ucrania, clave en la recuperación económica tras la guerra

¿En qué situación económica estaba Ucrania antes de la guerra? ¿Qué perspectivas de reconstrucción tiene un país del que ya ha salido el 10% de su población? Capital analiza estas cuestiones con Fernando Martín, ex miembro del Comité de Expertos del Parlamento Europeo en materia económica

La convulsa situación de Ucrania desde que hace 8 años estallase el conflicto en Crimea y ahora con la reciente invasión del país no es más que la consecuencia del recorrido de un país que ha vivido, desde su independencia, firmemente vinculado a Rusia. Ahora, el conflicto que dio comienzo hace algo más de un mes, pone ante Ucrania una difícil perspectiva para salir adelante como Estado independiente de su invasor.

“Ucrania no es un país, en materia económica, al que se le haga especial seguimiento, por decirlo de algún modo”, dice a Capital Fernando Martín, ex miembro del Comité de Expertos del Parlamento Europeo y profesor de la Universidad Villanueva. “A nivel de riqueza es un país que ocupa el puesto 57 del mundo, y a nivel de renta por habitante, el 120 de 196. Antes del conflicto tenía casi la misma población de España, con 42 millones de personas, mientras que España tiene una riqueza 10 veces superior tanto en renta per cápita como en PIB”, explica.

Y es que la economía ucraniana, en gran medida, “se centra mucho en el sector primario (agricultura y minería), con bajo valor añadido”, debido al poco desarrollo industrial, si bien se había convertido en el quinto exportador de cereales del mundo, ya exportaba en torno al 15% de todo el grano mundial. Además, “tiene una inmensa dependencia energética de Rusia, tanto en gas como en petróleo y combustible nuclear”, añade Martín.

Además, un factor importante en el crecimiento económico de Ucrania en los próximos años es que es un país que se preparaba para explotar una gran riqueza: la posesión de minerales muy valiosos en un momento en el que todo occidente se prepara para afrontar la crisis climática. De hecho, recientemente se había descubierto una gran cantidad de litio en las minas del país, un mineral valioso para las baterías de los coches eléctricos.

“Es una economía que todavía tenía mucho por delante, y la palanca de desarrollo iba a ser, precisamente, la existencia de esos minerales de alto valor“, apunta Martín, si bien matiza que “es cierto que se limitaría a la minería y exportación, ya que la aportación de valor a ese mineral se haría en otros países”, aunque habría sido un buen punto de partida.

En cuanto al futuro del país, Martín considera que aún es incierto. “Estamos en una fase todavía inicial del conflicto. El futuro de Ucrania y su capacidad de recuperación dependerá del nivel de devastación que se produzca en el país y del tiempo que dure la guerra”, explica. “Si esto avanza y se queda como Siria, por ejemplo, lo tendrá muy difícil”, añade.

“Hay que tener en cuenta que ha salido ya el 10% de la población del país, y es, precisamente, la población joven”, continúa. “Yo soy de los que creen que esto terminará, esperemos que pronto, con lo que llamo “acuerdos sucios”, que es ese tipo de acuerdos que no dejan satisfecho a nadie. Pero esperemos que al menos sea pronto, antes de que la devastación y el uso de armas se extienda aún más”.

Al mismo tiempo, Martín señala que “cuando hay una salida de personas de personas tan grande, se produce en los países una brecha generacional tan significativa, que eso, sí o sí, va a afectar al crecimiento a futuro. No solo por los hombres que mueran en el conflicto, sino por esa generación que se ha ido. ¿Querrán o podrán volver a un país bajo una especie de vigilancia permanente por parte de Rusia?”

Por otro lado, para el experto es evidente que “esto no va a acabar sin un compromiso por parte de Ucrania de no seguir intentando entrar en organismos como la Unión Europea. Y es algo que, aunque se ha reivindicado, puede durar años. De lo que sí estoy convencido es de que Europa va a acercarse a Ucrania por medio de la solidaridad“.

Sin embargo, a Martín le preocupan, especialmente, las consecuencias de este conflicto en otros puntos del planeta. “Es evidente el peso que tiene Ucrania en la producción de cereales, y la subida del precio puede poner en situación de hambruna a otras zonas del mundo, especialmente África y Medio Oriente“, explica.

Asimismo, apunta que “en otros momentos de la historia y a un precio mucho más bajo de lo que están a día de hoy el trigo, el maíz y la cebada, se han desencadenado conflictos por subidas de precio en Egipto, en Siria, en Yemen, en Libia… Aunque había otros motivos latentes, el desencadenante final es el precio de los alimentos”.

Además, añade que se trata de “países en los que los hidratos de carbono son fundamentales, y, con estos precios, se somete a muchos países a la hambruna u otra vez a revueltas, porque va a faltar lo más básico: el alimento. Occidente mira el precio del gas, del petróleo… para poder llenar el depósito del coche. Pero en otros países lo están contemplando desde el punto de vista del hambre”.

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