martes 29 • noviembre 2022

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La inflación afectará la rentabilidad de las inversiones del 30% de España

La pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos y las empresas reducirá la cantidad de inversiones y su rentabilidad durante los próximos meses

La inflación y subida de los precios es una realidad que afecta a todos los miembros de la economía, desde particulares a negocios y empresas. En el mes de Julio sea alcanzó la mayor subida desde el año 1984, concretamente de un 10,8%. A pesar de ser un indicador como el IPC en su mayoría observado a la hora de realizar la compra, la fuerte subida vista recientemente en los carburantes y el sector energético ha provocado la preocupación también de gran cantidad de empresarios.

Este tipo de percance económico provoca situaciones de mayor ahorro que afectan desde a la banca a las empresas Es frecuente que parte del patrimonio tanto de estas personas como de las entidades esté en inversiones a largo plazo. Se estima según estudios de Statista que en 2020 al menos un 30% de la población española disponía de acciones de empresas o fondos de inversión de renta variable.

Sin embargo en los dos últimos años, la crisis del coronavirus y la guerra entre Ucrania y Rusia ha provocado caídas en bolsa de hasta un 20%, lo que es sinónimo de menor inversión, teniendo en cuenta además un 2020 en el que el crecimiento del valor y número de estas fue nulo.

Es en estos momentos cuando el miedo se instaura tanto en empresas como en particulares a perder no solo poder adquisitivo por la subida de precios, sino a que la rentabilidad de sus inversiones sea menor que el crecimiento de la inflación y que a la larga afecte también a la capacidad de compra de familias y empresas.

Fondos y acciones a la baja

El término rentabilidad real es uno de los más utilizados a la hora de hablar de subida de precios. Se trata de la diferencia entre la subida o bajada de mis inversiones y la fluctuación de bienes y servicios observada en el mercado. Por lo que se produce la situación de que si la rentabilidad de mis inversiones y fondos es menor que la subida de la inflación anual, el inversor tenga pérdidas a pesar de poder tener unos buenos márgenes de rentabilidad.

Aquellas carteras que no estuvieran fijadas a gran cantidad de valores como puede ser la industria o energía, valores generalmente alcistas y estuviesen fijadas a inversiones más estables como pueden ser por ejemplo bonos, podrían observar una importante bajada en su rentabilidad real (salvo aquellas excepciones como los bonos ligados a la inflación), sobre todo aquellas inversiones realizadas a largo plazo y con difícil retirada del dinero.

Es por ello por lo que en estos momentos no llegar al vencimiento del bono pueda ser una opción interesante. Este tipo de reacción afectará también a los fondos de renta fija que venden y compran bonos continuamente en el mercado y que observarán una fuerte devaluación en su rentabilidad al ser estos cada vez menos interesantes para los inversores con la conveniente bajada de su precio de manera continuada.

Sin embargo, la actual inflación es una situación un tanto compleja en la que los consejos y comportamientos habituales de los mercados y valores no estén siguiendo un patrón habitual. Esta crisis de inflación ha llegado en un momento en el que las materias primas debido a la escasez y difícil situación energética han pasado a ser un sector de poca seguridad, aunque alguna como el petróleo comience a despegar como se ha podido observar en los últimos meses. Y es que la fuerte subida de estas está provocando un aumento en los ingresos de empresas con importantes revalorizaciones que podrían resultar altamente beneficiosas para sus accionistas.

Y es que gran parte de la fiabilidad que pueda llegar a ofrecer a los inversores dependerá de las empresas. En estos momentos aquellas que sepan fijar precios y asumir la subida de sus costes en el precio final de los productos sin que su demanda se resienta demasiado, será un gran atractivo para las inversiones de renta variable.

A pesar de ello, en estos momentos de reajustes de mercados e ingresos y revalorizaciones de empresa es recomendable realizar un reajuste de la cartera de cada inversor y tener una estrategia que contemple la inflación de aquellos activos que puedan resultar de interés. La diversificación de activos puede que provoque en el corto plazo una baja rentabilidad, pero reducirá de manera notable el efecto inesperado de alguna posible bajada tanto en bonos como en acciones y permitirá una mayor facilidad de movimiento de estos activos en el momento que las inversiones vuelvan a poder ser más grandes (mayor poder adquisitivo) y de una rentabilidad más deseada.

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