Las acciones de Tubos Reunidos experimentaron este lunes una caída que, en algunos momentos, rozó el 40%, reflejando las serias dificultades a las que se enfrenta la compañía y ante la posibilidad latente de un eventual concurso de acreedores. La empresa, que cerró el pasado ejercicio con pérdidas de 118 millones de euros, ha implementado un plan de viabilidad que incluye la salida de 240 trabajadores —medida que ha sido impugnada por los sindicatos ELA, UGT, LAB y ESK—, además de proponer la reestructuración de la deuda y la diversificación de su actividad.
Actualmente, Tubos Reunidos enfrenta una deuda que asciende a 263,2 millones de euros, principalmente con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Sin embargo, aún no se ha avanzado en el proceso de reestructuración, lo cual complica la atracción de nuevos inversores. En este contexto, la compañía no ha confirmado si recurrirá al concurso de acreedores, pero este lunes sus acciones se desplomaron ante los rumores de que podría suceder.
La situación de Tubos Reunidos refleja la incertidumbre sobre su viabilidad económica y su capacidad para continuar operando sin un concurso de acreedores.
El diario 'El Confidencial' informó este lunes que Tubos Reunidos, junto con Uría Menéndez, estaría ultimando los detalles para presentar un concurso de acreedores. La creciente preocupación se ve reforzada por el informe del auditor EY, que indica dudas significativas respecto a la capacidad de la compañía de seguir operativa. A lo largo del día, las acciones descendieron varias veces, alcanzando a las 12:20 del mediodía los 0,14 euros, lo que representaba una caída del 34,73%.
