El debate sobre la prórroga de los alquileres continúa generando tensiones en el seno del Gobierno español. Sumar, por su parte, defiende la necesidad de reintroducir la medida en el Congreso para evaluar si Junts está dispuesto a apoyar un decreto revisado. En contraste, el ala socialista del Ejecutivo propone una aproximación más cauta, priorizando la búsqueda de apoyos parlamentarios.
Fuentes del sector mayoritario del Gobierno insisten en que cualquier estrategia alternativa debe comenzar con un diálogo profundo con los socios de investidura, especialmente después de que Junts y el PNV se negaran a respaldar el decreto de vivienda. Además, el PSOE argumenta que sus esfuerzos por ampliar el apoyo al decreto han sido significativos, aunque reconocen las limitaciones impuestas por la actual aritmética parlamentaria.
La resistencia de Junts y otros partidos a aprobar la prórroga de alquileres ha reabierto el debate sobre el papel de las alianzas políticas en la gestión de temas sociales clave.
Desde Sumar, se subraya la importancia de no perder de vista la posibilidad de retomar las negociaciones sobre el decreto de vivienda. La criticada negativa de PP, Vox y Junts a respaldar la medida es percibida por algunos como una postura antisocial, dado el amplio respaldo social a la iniciativa, que limita el incremento de los alquileres al 2% del IPC durante dos años.
El optimismo en Sumar viene acompañado de cautela. Junts ha manifestado disposición para considerar un nuevo texto, siempre que incluya correcciones, como incentivos fiscales tanto para inquilinos como para propietarios. A pesar de las tensiones, algunos en Sumar perciben una actitud negociadora en Junts y están dispuestos a integrar algunas de sus propuestas para lograr mayoría en el Congreso.
Sumar contempla la posibilidad de introducir bonificaciones fiscales en un nuevo decreto, aunque con reticencias, para garantizar la prolongación de los contratos de alquiler. Sin embargo, entre las prioridades del grupo está abordar el régimen del IVA para autónomos, algo que consideran esencial. A pesar de ello, persiste cierto escepticismo respecto a la postura final de Junts, que aún genera dudas dentro de las filas de Sumar.
No obstante, la presión social tras el voto en contra de Junts sugiere que podría revisarse su postura. Expertos aseguran que el reconocimiento del descontento popular podría inclinar la balanza hacia una reconsideración del apoyo a la medida en futuras votaciones.
