El Banco de España ha identificado el conflicto en Oriente Medio, que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, como la principal amenaza para la estabilidad financiera global. Además, ha señalado como otro factor preocupante el elevado nivel de deuda pública española, que supera el 100% del producto interior bruto (PIB). Según el Informe de Estabilidad Financiera de primavera, publicado este jueves, "las tensiones geopolíticas globales se han intensificado significativamente", con el conflicto en Oriente Medio como epicentro de riesgo. Desde su inicio en febrero, el conflicto ha aumentado notablemente la incertidumbre económica global.
El impacto de este conflicto se ha sentido especialmente en los mercados energéticos, estrechamente vinculados al estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial y de las exportaciones globales de gas natural licuado. Este estrecho es crucial, pues la producción de petróleo de la región del Golfo Pérsico representa aproximadamente el 30% de la producción mundial. El conflicto ha detenido la producción de alrededor de 10 millones de barriles diarios de petróleo, lo que equivale al 10% de la oferta mundial previa a la guerra. Esta interrupción presenta desafíos para la reanudación de la producción y podría tener efectos duraderos en la oferta energética.
El conflicto en Oriente Medio no solo impacta los mercados energéticos, sino que también amenaza las cadenas globales de valor.
El Banco de España también ha expresado su preocupación por los efectos colaterales del conflicto en el comercio mundial, ya que por el estrecho de Ormuz transitan importantes suministros de fertilizantes, helio y neón, esenciales para la industria de semiconductores. Los cambios en las rutas marítimas y el incremento del coste del combustible podrían elevar los costos de transporte y producción en muchos sectores a nivel global.
A pesar de estas amenazas, el supervisor ha apuntado que los hogares, empresas y bancos en España gozan de una situación financiera "relativamente favorable". Sin embargo, el elevado endeudamiento público sigue siendo un punto de vulnerabilidad. La economía española enfrenta déficits públicos persistentes, agravados por necesidades crecientes de gasto y la falta de medidas claras para cumplir con los compromisos fiscales europeos. Aunque los costes de la deuda se mantienen "contenidos" gracias a las condiciones del mercado financiero, esta situación podría cambiar si hay un deterioro en el contexto global.
En cuanto al sector bancario, el Banco de España ha valorado su "favorable" posición, destacando su rentabilidad, solvencia y calidad crediticia. La exposición al crédito privado sigue siendo marginal en comparación con el volumen total de crédito. Además, ha descartado la existencia de una burbuja inmobiliaria, a pesar de que los precios de la vivienda siguen aumentando. Según Daniel Pérez Cid, director general de Estabilidad Financiera, los actuales niveles de riesgo en el mercado inmobiliario son similares a los de 2002 o 2004, lo cual se considera "contenido".
