El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha reafirmado el compromiso de la compañía con el suministro energético para España y Portugal, centrando los esfuerzos en el abastecimiento de combustible de aviación esencial para el turismo de cara al próximo verano. A pesar del clima de incertidumbre generado por el conflicto en Oriente Próximo, Imaz destacó ante la junta general de la empresa que Repsol ha invertido más de 1.500 millones de euros para aumentar sus inventarios y asegurar que España esté “mejor preparada” para enfrentar esta situación.
Imaz subrayó la importancia de las inversiones realizadas anteriormente en el sector del refino cuando muchas refinerías europeas cerraron. Repsol apostó por invertir en sus instalaciones, desembolsando más de 15.000 millones de euros en los últimos años. “Gracias a estas inversiones, en España podemos asegurar la seguridad de suministro y minimizar el impacto en sectores clave como el turismo”, afirmó.
Repsol asegura que su inversión continua y estratégica permite garantizar el suministro energético en España, incluso en tiempos de incertidumbre global.
A pesar de la posible complejidad en el suministro en Europa debido al conflicto, Imaz afirmó que España se encuentra en una posición ventajosa gracias a que las empresas del sector del refino han “hecho los deberes” previamente. Además, mencionó que, incluso si se reabriera el estrecho de Ormuz de inmediato, llevaría meses normalizar los flujos de productos hacia el continente.
En términos de consumo de queroseno, España registra alrededor de 156,000 a 160,000 barriles diarios. Desde el inicio del conflicto, Repsol ha tomado medidas para asegurar que haya suficiente queroseno disponible para la economía española durante el verano y el resto del año, incluyendo un excedente del 20% al 25% para cubrir sobradamente la demanda.
En cuanto a la estrategia financiera, la compañía prioriza una retribución atractiva para sus accionistas. Imaz señaló que prevén un incremento del dividendo por acción entre un 6% y un 9% anual hasta 2028, lo que podría superar los 1,3 euros por acción en tres años. Además, la junta de accionistas ha aprobado un dividendo de 0,551 euros brutos por acción que se pagará el próximo 8 de julio, con una retribución total de 1,051 euros brutos por acción para 2026, un aumento del 7,8% respecto al año anterior.
Los accionistas también han dado luz verde a la distribución de otros 0,53 euros brutos por acción en enero de 2027, así como a una reducción de capital por la compra de acciones propias por valor de 350 millones de euros. La designación de PricewaterhouseCoopers como nuevo auditor, junto con la reelección de varios consejeros, también fue aprobada durante la junta.
