El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha instado a los dirigentes europeos a utilizar el "sentido común" en la transición energética. En su intervención durante la Junta General de Accionistas de la compañía, Brufau enfatizó que esta transición no debe interpretarse como una confrontación entre energías.
Brufau destacó que todas las energías son necesarias para el planeta, y criticó el enfoque de regulación que solo favorece la energía eléctrica renovable en detrimento de otras fuentes. Según el presidente de Repsol, Europa debe adoptar una postura más amplia y no confrontativa, similar a la de otras potencias globales como Estados Unidos o China.
Para que Europa recupere su nivel de competitividad internacional, debe reconocer que todas las energías son indispensables.
El líder empresarial subrayó la importancia de aceptar que todas las tecnologías energéticas son vitales para el desarrollo futuro de Europa. De lo contrario, advirtió, el continente podría quedar relegado a una posición de irrelevancia en el ámbito mundial.
Brufau defendió también el papel de los combustibles renovables, atribuyéndoles el potencial de transformar residuos en recursos valiosos. No obstante, expresó su preocupación por las trabas que enfrenta Europa para impulsar tales combustibles, limitando las materias primas disponibles para su producción.
Pidió, además, a los políticos europeos que reduzcan la demagogia e ideología en sus decisiones energéticas, especialmente en crisis como la de Oriente Próximo. En su intervención, cuestionó el realismo de reemplazar rápidamente los combustibles fósiles, que aún constituyen un 80% de la matriz energética europea.
Brufau también resaltó el impacto del cierre del Estrecho de Ormuz, que evidenció las "vulnerabilidades" globales debido a la reducción de la oferta de crudo. Esta situación, dijo, ha generado tensiones en la balanza entre oferta y demanda de energía.
En el contexto actual de conflictos, el presidente de Repsol elogió el sistema de refino español, resultado de inversiones privadas que superan los 15.000 millones de euros. Gracias a ello, España puede satisfacer necesidades energéticas vitales, en particular en el sector turístico, como la producción de queroseno.
Finalmente, Brufau celebró el reconocimiento tardío del sistema de refino español, destacando el papel de Repsol en su desarrollo y su contribución a la situación energética favorable de España, en contraste con la posición europea, que describió como menos favorable.
