Revista Capital

La ‘democratización’ del golf dispara el número de licencias federativas y potencia el patrocinio de las competiciones amateur

El golf es un deporte en auge en España, tanto a nivel amateur como profesional

Por Borja Carrascosa

El golf es un deporte en auge en España, tanto a nivel amateur como profesional. La afición a este deporte en nuestro país sufrió una caída importante tras la crisis de 2008-2012, pero la pandemia de la Covid-19 fue un punto de inflexión. Desde entonces, el número de licencias federativas ha crecido en más de un 17% y ya supera este año las 315.000, según datos de la Real Federación Española de Golf (RFEG), un nivel que no se veía desde hace casi 15 años.

A nivel profesional, el jugador que más dinero gana jugando al golf en el planeta es el español Jon Rahm, según información recopilada por Golf Digest. En la temporada 2025-2026, el vasco acumula unos ingresos de más de 100 millones de dólares (en torno a 85 millones de euros al cambio), gracias a su dominio del circuito saudí LIV Golf y a pesar de no haber ganado ningún gran torneo mundial (major) desde 2023, cuando alzó el Masters de Augusta.

El segundo jugador con mayores ingresos del mundo es precisamente el doble ganador consecutivo del Masters (2025 y 2026), el irlandés Rory McIlroy, a una distancia de 20 millones de dólares (17 millones de euros) del de Barrika. McIlroy se ha posicionado como el más férreo defensor de los circuitos ‘clásicos’ PGA y DP World Tour, que empiezan a ‘traer de vuelta’ a varios de los jugadores que, seducidos por los altos patrocinios, decidieron competir en el LIV Golf.

El circuito saudí, de hecho, ve brillar a muchos españoles. En el último torneo antes del cierre de esta edición de Capital, el LIV Golf Mexico City, Jon Rahm fue el vencedor en un podio en el que estuvo acompañado por otros dos jugadores de nuestro país: David Puig y Josele Ballester. Este éxito de los españoles anima a cada vez más personas a explorar la vía de la competición profesional y, según la RFEG, el número de licencias está en máximo histórico, con 1.718 a principios del presente ejercicio 2026.

Del circuito profesional a la competición amateur

La pujanza española en la alta competición profesional se traslada al mundo amateur y el deporte ya no se percibe como una práctica elitista, tal y como destaca el presidente de la Real Federación Española de Golf (RFEG), Juan Guerrero-Burgos. “Hay otros factores que han contribuido a la popularización del golf: más instalaciones deportivas públicas y con tarifas populares, campos cortos de pitch and putt o executive y golf indoor, al que habrá que estar muy atento”, señala.

“La Real Federación Española de Golf está ayudando a hacer crecer este deporte con múltiples campañas basadas en cursos de iniciación subvencionados. Cada año, unas 8.000 personas descubren el golf gracias a alguna de estas campañas en más de 130 campos de golf de toda España”, añade Guerrero-Burgos, que puntualiza que “los propios jugadores son los mejores introductores”.

Álvaro Queipo de Llano, fundador de NGB Sports, también coincide con Guerrero-Burgos y afirma que “ya no hace falta encajar en un código tan rígido para acercarse a este mundo. Hay más visibilidad, más contenido, más formatos de iniciación y una conexión mucho mayor con públicos jóvenes. El golf mantiene su atractivo diferencial, pero hoy es claramente más cercano, más contemporáneo y más abierto”. “Hoy se percibe menos como un deporte reservado a unos pocos y más como una práctica aspiracional, pero accesible” y “eso ha ayudado a romper una barrera histórica” de este deporte, añade.

La tecnología también ayuda en esta popularización del golf. Tal y como a punta Guerrero-Burgos, “el golfista tiene a su disposición numerosas aplicaciones y dispositivos, tanto en el campo de golf como en la cancha de prácticas, que permiten monitorizar su práctica deportiva, generando un interés adicional en quienes lo practican”.

El auge del golf también se traslada a las competiciones. “Se está observando un incremento notable de las competiciones sociales en los clubes y un crecimiento exponencial de los premios comerciales por las empresas que quieren vincularse al mundo del golf”, añade el presidente de la RFEG. “En relación con la repercusión del golf profesional en la competición amateur, a nivel mundial el sistema del World Amateur Golf Ranking incluye más de 2.600 torneos amateur al año, cifra que se sigue incrementando poco a poco”, apunta.

Queipo de Llano apunta al respecto que “han surgido formatos de entrada mucho más abiertos, como simuladores o competiciones en canchas de prácticas que casi funcionan como espacios de ocio: con música, premios, restauración y un componente social muy fuerte. En esos entornos no importa tanto jugar bien, sino animarse a probar, disfrutar y compartir la experiencia con otros”.

Y, respecto al respaldo económico de las competiciones, el fundador de NGB Sports apunta que “a la hora de valorar un patrocinio, miramos sobre todo tres cosas: afinidad con la marca, calidad del público al que llegamos y capacidad real de activación, tanto comercial como relacional. En golf, la autenticidad importa mucho. El consumidor percibe enseguida si una marca está integrada de forma natural en el ecosistema o si simplemente ha ‘comprado’ presencia”.

La forma de ‘seducir’ al cliente que practica golf también ha evolucionado. El crecimiento en el volumen de información disponible en el mundo digital y la facilidad de acceso a datos “se traduce en una mayor exigencia. El cliente compara, conoce materiales, entiende mejor el producto y espera transparencia. Ya no basta con una buena imagen de marca: hay que ofrecer calidad real, explicar bien la propuesta de valor y ejecutar toda la experiencia con coherencia”, puntualiza Queipo de Llano.

“El cliente actual valora el rendimiento, pero también la personalidad del producto. Y cuando está bien informado, detecta muy rápido si detrás de una marca hay una propuesta auténtica o simplemente marketing. Por eso la clave está en que lo que prometes y lo que entregas estén realmente alineados”, afirma Queipo de Llano.

¿Qué golf veremos en el futuro?

El presidente de la RFEG ve el futuro del golf con optimismo y apunta que su evolución “depende de muchos factores. Como he dicho a nivel global, es muy importante que entre los grandes circuitos profesionales haya acuerdos y se construyan las bases para seguir creciendo. España es el país líder como destino turístico de golf en Europa con 1,4 millones de turistas anuales. La Ryder Cup 2031 será un revulsivo para atraer a un público cada vez más en auge, el americano”.

Y añade que “el golf es también generador de riqueza, un estudio del Instituto de Empresa (IE) indica que de los turistas que vienen a España para practicar golf 9 de cada 10 euros que gastan van a otras actividades, es decir, hostelería, restauración etc.”.

Guerrero-Burgos también apunta que “me gustaría señalar que estamos notando una evolución de la incorporación de jóvenes y mujeres al golf amateur. En este sentido me permito utilizar la expresión ‘adicción al golf’ de grandes deportistas como Pau Gasol, Rafa Nadal, Carlos Alcaraz o Carlos Sainz que supone un tirón importante para esa gente joven que he citado. Y no debe olvidarse que el golf tiene tres ventajas, que le son exclusivas: la socialización, la posibilidad a través del hándicap de competir cualquiera que sea el nivel de juego, la longevidad de su práctica y quizás sea uno de los deportes más saludable”.

Queipo de Llano, por su parte, apunta que, en su opinión, “el golf va hacia un mercado más amplio, más segmentado y culturalmente más influyente. Ya no hablamos solo de deporte, sino también de identidad, de contenido y de estilo de vida. En algunos mercados internacionales, especialmente en Estados Unidos, empieza a verse una idea muy interesante: ‘golf is the new skateboarding’. No por la práctica en sí, sino por su impacto en la cultura, en la estética y en el lifestyle.

“Eso se nota especialmente en la moda. La ropa de golf lleva años evolucionando hacia algo más relajado, más desenfadado y más transversal. En Estados Unidos esa tendencia ya está en un punto muy avanzado, incluso con códigos bastante urbanos; en Europa el mercado sigue siendo más tradicional, pero cada vez hay más guiños a esa ruptura con lo clásico”, añade el fundador de NGB Sports.

Y puntualiza que “ahí vemos una oportunidad muy clara: combinar calidad de producto, precio sensato e identidad propia. No se trata de romper con la tradición por romper, sino de reinterpretarla de una forma más actual. Las marcas que mejor entiendan esa combinación entre rendimiento, comunidad y estilo de vida serán las que mejor posicionadas estén en los próximos años”

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